Memorias de la organización clandestina de Carmen Góngora en la guerra civil

Edificio reformado por sus nuevos propietarios, que fue la sede del Sindicato Católico de la Aguja y domicilio de Carmen Góngora López, en la calle Mariana 13, antes núm. 7.- Foto JOMARO, 16 de septiembre de 2026.

El 25 de enero de 1940, se redacta, a máquina de escribir, a un espacio, en quince cuartillas, lo que llaman “Memorias de la organización clandestina de Carmen Góngora”, cuyos hechos relatados tienen lugar en plena guerra civil, entre 1936 y 1939, en Almería, cuya provincia se mantuvo fiel a la República. Su autor es un miembro destacado de este movimiento, que no se identifica. El 30 de enero de 1940, la propia Carmen Góngora, una vez leído el texto, añade algo más de cuartilla y media, también mecanografiada, donde relaciona algunos nombres más de protagonistas, afirmando que “leídas estas memorias, reconozco que son, entre las varias que se han hecho, las más completas, pero, no por ello, contienen todos los hechos, ya que entonces se haría su contenido interminable”. Finaliza con la firma, de puño y letra, de la propia Carmen, hecha a tinta y con plumilla.

El citado documento original, del que no nos consta que hubiese copia, quedó guardado por la propia Góngora López, en su mesa de despacho del Sindicato de la Aguja, que regentaba en la calle Mariana, número 13. Antes de fallecer Carmen, se lo entregó a mi padre Manuel Román González (albacea de la herencia de Góngora López), quien lo custodió, sin difundirlo, hasta su muerte, en 2017. La familia Román García (José Manuel, Francisco Javier, María del Mar y Rosalía, hijos de Manuel, y a quienes amadrinó Carmen Góngora en el bautizo de los cuatro y también a una quinta hermana, María del Pilar, fallecida en 1957), hemos sido depositarios, desde entonces, de las memorias que ahora, al cumplirse los 90 años de los hechos, damos a conocer. El original será depositado en el Archivo – Biblioteca de la Diputación Provincial de Almería en los próximos días.

Mesa de despacho de Carmen Góngora, en el Sindicato de la Aguja, donde estuvo guardado el documento de las memorias de la organización clandestina hasta 1987. Encima del sillón, en la pared, un cuadro con la fotografía de la madre de Carmen Góngora, Encarnación López Mañas, cariñosamente llamada la Mamá Chacha. – Foto JUAN CARLOS FERNÁNDEZ PLÁ. Archivo de la familia Román García. Mejorada con IA.

Manuel Román González, 15 años

Para comprender mejor el contenido del documento, conviene reflejar algunos detalles. Manuel Román González (Vera, 1923 – Almería, 2017), periodista y primer titulado en periodismo de la provincia –cuarta promoción 1944, de la Escuela Oficial de Periodismo, número de registro 1.700–, con una trayectoria profesional de 65 años, mi padre, que tiene una especial mención en estas memorias, contaba con 13 años cuando comenzó la guerra. Había llegado a Almería, desde su ciudad natal, Vera, para establecerse aquí, en 1931. Colaboró con la organización clandestina del Socorro Blanco, realizando labores de enlace, ya que vivía, junto a su madre, también veratense, Ana José Román González, en el edificio del Sindicato de la Aguja, sede de la organización clandestina de Carmen Góngora.

Manuel Román González, en una foto de 1940.- Archivo de la familia Román García. Imagen mejorada con IA.

Manuel Román, en el momento de ser detenido, el 12 de julio de 1938, contaba con 15 años recién cumplidos. Fue encarcelado en una de las checas que tenía establecido el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), en el cortijo de las Mascaranas, en el término municipal de Huércal de Almería. Conocido, en esos años, por el cortijo del SIM, un edificio de principios del siglo XX, que perteneció al empresario y diplomático Hermann Federico Fischer, que lo utilizaba como residencia familiar de verano. Una vez reformado, es la sede actual del Ayuntamiento de Huércal de Almería. Allí, a pesar de ser menor de edad, Manuel, estuvo incomunicado durante dos meses y medio. Con el fin de que nadie aleccionase al niño, estuvo separado de los demás presos en el SIM, recibiendo malos tratos, continuos insultos, careos, interrogatorios, golpes e incluso palizas. Permaneció incomunicado en una habitación donde estaba el pozo negro del edificio, sin luz ni ventilación alguna, durante cincuenta días. A raíz de una enorme paliza, que le propinaron en uno de los interrogatorios finales, se le prohibió que recibiera comida o rancho, padeciendo desnutrición. El 26 de septiembre de 1938 pasó al Tribunal Tutelar de Menores o reformatorio, centro de menores, incomunicado, sin relación con el exterior y a disposición del SIM. Así, hasta el 29 de marzo de 1939, final de la guerra civil, que fue liberado.

Cortijo de las Mascaranas, en el término municipal de Huércal de Almería. Conocido, durante la guerra civil, por el cortijo del SIM, un edificio de principios del siglo XX, que perteneció al empresario y diplomático Hermann Federico Fischer, que lo utilizaba como residencia familiar de verano. Una vez reformado, es la sede actual del Ayuntamiento de Huércal de Almería (imagen de abajo). Allí, a pesar de ser menor de edad, Manuel Román, estuvo incomunicado durante dos meses y medio.- Fotografías facilitadas por el Ayuntamiento de Huércal de Almería, utilizada la antigua en publicaciones en Ideal Almería.

El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) le acusó, al joven Román, de «espionaje, derrotismo y alta traición«. El hecho de ser menor de edad le salvó de una muerte segura. Más detalles de este periodo, hechos, anécdotas y circunstancias serán objeto de otro artículo.

Román estaba en posesión de la medalla Cruz Pro Ecclesia et Pontifice, que le concedió el papa Juan Pablo II, el 15 de marzo de 1998 y que le impuso, en una sencilla ceremonia religiosa, en el real monasterio de las Puras, el arzobispo, Justo Mullor García. Fue un reconocimiento de la Iglesia a los servicios prestados a lo largo de su vida. Era la primera vez que un almeriense recibía esta alta condecoración del Vaticano a un seglar, otorgada por el sumo pontífice.

Carmen Góngora López y el edificio del Sindicato de la Aguja

Carmen Góngora López cuando recibió la Medalla al trabajo, en 1968.

Carmen Góngora López (Rioja, 1900 – Almería, 1987), al iniciarse la guerra civil tenía 36 años. Desde 1926 presidía el Sindicato Católico de la Aguja, que se fundó en 1919, estando ligado siempre a la Acción Católica de la Mujer, realizando una amplia labor en favor de las obreras. Se llegó a crear una escuela nocturna para la formación laboral y educativa de sus socias y un taller de paro con su bolsa de trabajo, para atender a las que estuvieran en situación precaria. Obtenía financiación gracias a una junta de mujeres burguesas con poder económico e influencia social. Así lo afirman Concepción Moya García y Carlos Fernández – Pacheco Sánchez – Gil, en un artículo de REAL (revista de Estudios Almerienses, que edita el Instituto de Estudios Almerienses – IEA) sobre “Socialismo católico femenino”. Carmen Góngora, en noviembre de 1952, fue nombrada inspectora provincial de las Damas Auxiliares de la Sanidad Militar, en Almería. En 1968, recibió un homenaje, con motivo de la concesión de la Medalla al Trabajo, por sus cuatro décadas dedicada a enseñar a jóvenes en sus talleres de costura y bordado, de los que se beneficiaron prácticamente todas las cofradías y hermandades de esa época, hasta los años 80 del siglo XX.

Placa de 2005, en la fachada del edificio que fue sede del Sindicato de la Aguja, en la calle Mariana, 13, donde la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería, agradecen la labor de Carmen Góngora, por su aportación y colaboración a la Semana Santa, fundamentalmente, entre los años 1940 a 1987.- Foto JOMARO.

El periodista almeriense Eduardo D. Vicente, en la contraportada de ‘La Voz de Almería‘, del 16 de junio de 2009 (figura al final del artículo), trazaba así el perfil resumido de Carmen Góngora: «Una mujer de gesto serio. Carmen Góngora López (1900-1987) fue una mujer de fuerte carácter, dura, sin contemplaciones. Sus años de juventud estuvieron marcados primero por la muerte de su padre y después por la detención y muerte de su hermano menor –Juan–, que fue ejecutado en agosto de 1936 por su vinculación a la derecha tradicional. El trágico final de su hermano la empujó a luchar contra la República y convertirse en una de las activistas más importantes de la resistencia en Almería«. En el plano familiar, sobre todo con sus ahijados, era amable, cercana y cariñosa.

Ana José Román González, jefa del taller del Sindicato de la Aguja, madre de Manuel Román, en una imagen de 1954.- Foto RUIZ MARÍN. Archivo de la familia Román García.

Conviene señalar también que el edificio señorial del Sindicato de la Aguja se alzaba en el antiguo número 7 de la calle Mariana (hoy, núm. 13), donde vivía Carmen Góngora con su madre, Encarnación López Mañas, y su hermano, Juan (asesinado en 1936), además de la jefa del taller, la veratense Ana José Román González, y su hijo Manuel. Fue un lugar especial de acogida y ayuda para muchas personas, la mayoría creyentes católicos y religiosos, durante el periodo 1936-1939.

La casa tenía dos plantas y un gran terrado. La entrada desde la calle formaba un portal que daba a una gran puerta con una campanilla – llamador, que sonaba en el primer piso, desde donde se abría por medio de una cuerda, y un vestíbulo hermoso, para acceder a las escaleras que conducían a la planta superior, donde estaba la cocina y habitaciones amplias y bien ventiladas, la principal destinada al despacho de Carmen Góngora y, la de mayores dimensiones, que daba a un patio, al taller de costura. En contraste con el bajo, muy oscuro, con humedades, donde podía observarse un pasillo estrecho y largo, con una habitación oscura y en el centro un ensanche con un lavadero y al final una cocina, como de menos de dos metros cuadrados. Y, al lado, que daba frente al pasillo, una despensa pequeña y con mucha humedad, llegando a brotar agua de las paredes, que se convirtió en el escondite de los padres jesuitas, al que hacen referencias las memorias. Ahí estuvieron encerrados, durante casi dos años, tres personas, dos jesuitas y un hermano lego, que solo percibían alguna luz por una pequeña ventana que tenía pegada al techo. Cogían dos catres colocados el uno a los pies del otro, dejando al lado un espacio de poco más de medio metro. La pequeña puerta del escondite estaba disimulada con un estante – armario de mayores dimensiones, que era como una casa con varios pisos que tenían juguetes de las hijas de Andrés Cassinello Barroeta, familia que tuvo que abandonar su vivienda, salvando algunos muebles, muchos de los cuales fueron trasladados al Sindicato de la Aguja, como colaboración de Carmen Góngora con la referida familia. En la planta baja había también un patio con una fuente de mármol y un pozo, rodeado de macetas y jardín con un hermoso jazminero, que llegaba a la primera planta. Había también conejos y gallinas para consumo doméstico.

Calle Mariana, desde el número 13, donde se encontraba el Sindicato de la Aguja, en una imagen de 2023.- Foto JOMARO.

Asedio

Las memorias relatan el asedio que sufrieron los tres religiosos, desde la noche del 28 de junio al 12 de julio de 1938, con guardia permanente en la casa y registros casi continuados (noche y día), turnándose la policía del SIM en esta tarea, según nos contaba Manuel Román, en vida. Además, se “tomó” toda la manzana, integrada por la calle Mariana, y las de Beatriz de Silva -antes de la Fuente-, Padre Tapia -antes Sancho Ortiz-, y Lope de Vega. Se realizaron repetidos registros dentro del piso y fuera, y se efectuaron excavaciones en diversos puntos de la planta baja, así como en la calle y otros domicilios, por si se comunicaban con el Sindicato de la Aguja, labor que realizó una sección de zapadores del campamento de Viator. No se les ocurrió, simplemente, mover el armario de la casa de juguetes.

Durante esos catorce días de asedio, en el edificio estaban solamente, tras detener al resto de personas que vivían allí, Manolo Román, aun con pantalón corto, como los niños de su edad por aquel entonces, una religiosa de las Puras y una costurera, que tenía Carmen Góngora recogida en su hogar. Estas tres personas, como recogen las memorias, fueron las últimas detenidas el 14 de julio de 1938, cuando descubrieron el escondite donde habían permanecido los tres religiosos.

Socorro Blanco, según Manuel Román

Manuel Román, caricatura del pintor y escultor Jesús de Perceval, hecha a bolígrafo.- Archivo de la familia Román García.

El propio Manuel Román, a finales del siglo XX, en una serie de entrevistas que mantuvimos para dejar constancia de sus vivencias juveniles, definió a la organización clandestina Socorro Blanco, en Almería, como “surgida de forma espontánea, en defensa y ayuda a personas perseguidas y encarceladas, sobre todo sacerdotes, religiosos y numerosos seglares de la diócesis almeriense. Su tarea fundamental fue la de asistir, auxiliar y proteger a escondidos y cautivos, llevándoles alimentos, mensajes e incluso hasta la Eucaristía. Este movimiento se estableció de forma indeliberada, ante la necesidad de salvar la vida de personas de abierto carácter religioso. La auténtica valedora de la organización fue Carmen Góngora López, quien puso en riesgo su vida y las de sus familiares más directos, en numerosas ocasiones”.

Manuel Román, en 1941.- Archivo de la familia Román García

Manuel Román, como él mismo nos relató, resaltaba que, Carmen Góngora, “desempeñó un papel fundamental de nexo entre los amenazados, salvando con su labor a muchas personas que, de buen seguro, hubieran sido condenadas a muerte y, después, casi con certeza, ejecutadas”.

El 29 de mayo de 1939, el periódico ‘La Hoja de los Lunes’ publicaba un amplio artículo sobre el papel de Góngora y su organización en la Guerra Civil. Decía que ella “no era una agente oficial de espionaje, ni recibió encargo, ni tenía ayuda. Pero su entusiasmo, su espíritu heroico y su fervor religioso y patriótico fueron suficientes” para involucrarse en dirigir la organización clandestina. 

En mayo de 1939, al poco de concluir la guerra, Carmen Góngora compareció ante la Comisaría de Investigación y Vigilancia para relatar a las autoridades franquistas los pormenores de su cautiverio durante la guerra. En su declaración denunció a una mujer llamada Montes Piedad, esposa del capitán del SIM, Miguel García Artero, uno de los responsables de su detención. Dijo que esta mujer había acudido al Sindicato de Aguja para “espiar acerca de la organización”, y que siguió haciéndolo cuando Góngora estaba en prisión.

Manuel Mendizabal Villalba, quien, según fuentes consultadas, coordinó en los últimos meses la organización clandestina del Socorro Blanco en Almería.- Foto de religionenlibertad.com

Cuando fue detenida Carmen Góngora, en junio de 1938, fue sustituida, al frente de la organización, por Manuel Fernández – Aramburu León, funcionario de la delegación de Hacienda, hasta que este fue preso en diciembre de ese mismo año. En la coordinación, según algunas fuentes consultadas, quedó entonces Manuel Mendizabal Villalba (Zaragoza, 1905 – Almería, 1996), ingeniero agrónomo. Mendizabal sería después presidente de la Diputación Provincial de Almería y delegado de Agricultura, siendo el encargado de poner en marcha el Instituto de Aclimatación de Almería (IAA). El dato no lo tenemos constatado, pero Mendizabal podría haber sido el autor de las memorias que nos ocupan.

Aunque, como ha quedado reflejado, en próximas publicaciones ampliemos con aportaciones personales y otras recopiladas de los propios protagonistas algunos de los hechos que aquí se mencionan, ofrecemos ahora, fielmente, solo el contenido del documento. Al final del presente trabajo, para quienes interese, se podrá descargar el archivo que contiene la digitalización del texto original.

Hechas las anteriores aclaraciones, transcribimos el literal de las memorias, que contienen algunos errores gramaticales y de redacción, propios de la época (cada vez que en el texto se refiere a Carmen, se trata de Carmen Góngora López):

Portada de las «Memorias de la organización clandestina de Carmen Góngora. Almería».
Fachada del edificio del Sindicato de la Aguja, el 28 de mayo de 1987, unos meses después de fallecer Carmen Góngora.- Foto JUAN CARLOS FERNÁNDEZ PLÁ. Archivo de la familia Román García.
Carmen Góngora, en julio de 1968.- Foto de Ideal Granada.
Domingo Artés Guirado (1902 – 1972), médico por oposición de la Casa de Socorro, que colaboró con el Socorro Blanco.- Foto del DICCIONARIO BIOGRÁFICO DE ALMERÍA DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ALMERIENSES (IEA). Mejorada con IA.
José Góngora López, hermano de Carmen, en una fotografía del 27 de mayo de 1956, en el bautizo de María del Pilar Román García (Almería, 1956-1957), donde actuó de padrino.- Foto RUIZ MARÍN. Archivo familia Román García.
Sede del SIM, en la capital, tras un bombardeo franquista, durante la guerra civil.- Foto del Archivo Histórico Nacional (AHN). Fuente guerraenmadrid.net.
Oficinas del Campamento Álvarez de Sotomayor, donde el Socorro Blanco tenía varios enlaces.- Foto de la BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA
Puerta por la que se accedía al patio del edificio del Sindicato de la Aguja, donde había gallinas y conejos, a los que había que dar de comer a diario. Estaba al paso del escondite donde estaban los religiosos. La fotografía es del 28 de mayo de 1987.- Foto JUAN CARLOS FERNÁNDEZ PLÁ. Archivo familia Román García.
Eusebio Álvaro Míguez, médico, se había incorporado al Hospital Provincial en 1934.- Foto de generaciondeplata.fundacióndescubre.es. Mejorada con IA.
Paterna del Rio, municipio donde el Socorro Blanco contaba con enlaces que hacían posible el paso de muchas personas a la provincia de Granada.- Foto culturandalucia.com. Mejorada por IA.
Encarnación López Mañas, la Mamá Chacha, como le decían familiarmente, siempre presidió el despacho de Carmen Góngora, en el Sindicato de la Aguja, como podemos comprobar en la fotografía del 28 de mayo de 1987. Esa imagen y el crucifijo le acompañaron, después de la guerra civil y hasta su muerte. Las otras instantáneas de la pared son de actividades desarrolladas por la cooperativa de la Aguja, en la década de los 70.- Foto JUAN CARLOS FERNÁNDEZ PLÁ. Archivo familia Román García. Mejorada con IA.
Manuel Román González, en 1939, unos meses después de finalizar la guerra civil.- Archivo de la familia Román García. Imagen mejorada con IA.
Manuel Román, con Encarnación López Mañas, la mamá Chacha, madre de Carmen Góngora, en una fotografía de octubre de 1941, en el terrado del edificio del Sindicato de la Aguja.- Foto del archivo de la familia Román García.
Manuel Román, el 11 de enero de 1942.- Archivo de la familia Román García.
Puerta de entrada al edificio del Sindicato de la Aguja y balcón del piso principal, correspondiente al despacho de Carmen Góngora. Fotografía del 28 de mayo de 1987.- Foto JUAN CARLOS FERNÁNDEZ PLÁ. Archivo de la familia Román García.
El periódico madrileño ‘La Libertad’, diario republicano independiente, órgano de expresión del Frente Popular, en su número del 28 de febrero de 1939, anunciaba la vista del juicio oral ante el Tribunal de Alta Traición, Espionaje y Derrotismo de Almería, contra Carmen Góngora y otros, por «alta traición».
Carmen Góngora, en noviembre de 1952, fue nombrada inspectora provincial de las Damas Auxiliares de la Sanidad Militar, en Almería. Cuando dejó el cargo, en los años setenta del siglo XX, recibió un homenaje, como se comprueba en la instantánea.- Foto DIEGO GUIRADO. Archivo de la familia Román García.

D. Manuel Pérez López, guardia civil.
D. José Díaz Valverde, guardia civil.
Los hermanos Facundo, Antonio y Emilio, Góngora Galera.
D. Francisco Checa, abogado.
D. Adolfo Silvente de Haro, carabinero.
D. Fernando Gómez, de asalto.
D. Emilio Rema, de asalto.
D. José Martín, de asalto.
D. Rafael Sánchez Gallar.
D. José Moreno Mesa.
D. José Martín Gil Utrilla, médico de Albox.
D. José Manuel Serrano, médico de Albox.
D. José Algarra Ogalla (que figuraban en Berja como miembro del Socorro Rojo y en 50% lo remitían para el Socorro Blanco).
D. Francisco Merez.
D. Francisco Aguilera López, de Rioja.
D. Antonio Reche Gómiz, estudiante, enlace de Chirivel.
D. Rogelio Hidalgo López, de Huércal de Almería.
D. Ángel Hidalgo López, de Huércal de Almería.
D. José Fernández Rueda, de Huércal de Almería.
D. Fernando Gómez Lara, sacerdote, de Velefique.
D. Luis Luisa, de Velefique.
D. José Toro, de Paterna.
D. Antonio Fernández, en el batallón de Retaguardia.
D. Faustino Casanueva Sánchez, ingeniero de la C.A.M.P.S.A.
D. Juan Eugenio Iglesias Navarro, funcionario en la C.A.M.P.S.A.
Sra Viuda de Ferrer, de Almería.
Doña Antonia Rodríguez Ulibarri, de Almería.
Doña María Torres Marín, viuda de Hidalgo Vela, de Almería.
Doña Ángeles Quiñonero, de Almería.
Doña Encarnación Andrés, de Almería.
Doña Margarita de Martos de Zuzuárregui, de Almería.
Doña Isabel Góngora Galera, de Almería.
Doña Josefa Sánchez Gallar, de Almería.
Doña María Gómez Lara, de Almería.
Doña Remedios González, detenida por el S.I.M., de Almería.
Y, doña María Ruiz, de Paterna, que ocultaba en su casa a los que intentaban pasarse, enviados por la Organización.

Firma original de Carmen Góngora, con la que rubrica el documento.

Hasta aquí el contenido literal de las memorias, cuyos hechos relatados u otros relacionados serán objeto de ampliación o detalle en otras publicaciones, de forma puntual, más adelante. El documento, de esta manera, queda a disposición de los investigadores, expertos o estudiosos de los temas relativos a la guerra civil española, en Almería.

José Manuel Román

Periodista

NOTA.- En la fotografía de portada figuran dos de los protagonistas destacados de estas memorias: Carmen Góngora López, en una instantánea del 7 de noviembre de 1970, cuyo autor de la imagen es Ruiz Marín; y, Manuel Román González, en una foto de carné, del 11 de enero de 1942. Imágenes mejoradas con IA.

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«Memorias de la organización clandestina de Carmen Góngora. Almería»

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Publicado por José Manuel Román

Periodista

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