Los orígenes del Club de Mar de Almería: Jesús Durbán, artífice de una singladura que supera los 75 años

#BajoelManzanillo, en el 75 aniversario del Club de Mar, bucea en los orígenes del proyecto deportivo almeriense, de índole privada, con más peso, proyección y éxitos del siglo XX. En una Almería que, desde 1874, hace ahora 150 años, registra actividad relacionada con los deportes náuticos. Detalla todos los acontecimientos significativos de la vela hasta la consolidación, en 1960, de la gran iniciativa que capitaneó Jesús Durbán Remón, en 1949, y cuya singladura acaba de cumplir sus bodas de brillantes. La mujer tiene presencia efectiva en todos los procesos de evolución de este deporte (1897, 1916 y desde 1949 a nuestros días).

Instalaciones y puerto deportivo del Club de Mar, en Las Almadrabillas, donde tiene su sede la entidad desde el 16 de julio de 1994, festividad de la Virgen del Carmen. Acaba de hacer tres décadas. La imagen está tomada desde el Cable Inglés, el 22 de junio de 2024.- Foto JOMARO

El sábado, 2 de julio de 1949, a las 8 de la tarde, en el Casino Cultural, nacía el Club de Mar de Almería, una vez aprobados sus estatutos por la Federación Nacional de Clubes Náuticos, dependiente de la Delegación Nacional de Deportes, y por el Gobierno Civil de la provincia, en junio, unos días antes de la convocatoria social. En esa asamblea general se constituía la ‘sociedad deportiva’ y se elegía la primera junta directiva, presidida por Jesús Durbán Remón (Almería, 1915 – Madrid, 1982). Éste, desde el año anterior, venía capitaneando a un reducido grupo de amantes de los deportes asociados con la mar, que trabajaban en silencio para hacer realidad este sueño: una entidad cuyo objetivo era “el fomento y desarrollo de los deportes” náuticos y “dar a conocer aquellos aspectos relacionados con la interesante y siempre atrayente vida marítima”. Comenzaba una singladura ilusionante y de éxitos que dura ya 75 años, la más longeva del deporte de Almería.

Balandros, clase ‘snipes’, durante una de las regatas celebradas en las antiguas instalaciones del Club de Mar, en Pescadería.- Foto CLUB DE MAR

Si bien la implantación de la entidad tuvo como primeros protagonistas a destacadas personas de la alta sociedad almeriense, poco a poco y en los primeros años, fueron incorporándose a la actividad del club, amantes de las regatas y de la pesca, personas de clase media procedentes de diversos barrios modestos de la ciudad como Pescadería o La Chanca. Llama la atención, de otra parte, la incorporación de la mujer desde los inicios del Club de Mar, no solo en lo social, sino también en lo deportivo, como navegantes o formando parte de la tripulación, ninguna como patrón, en los comienzos. En muchos casos, en los snipes, figuraban parejas mixtas, algunas por el hecho de ser matrimonio. Ya en 1897, en Almería, hubo una regata de mujeres, botes con cinco remeras. Serían las primeras deportistas en el panorama local, bajo el amparo del Club de Regatas. Otro antecedente fue en 1916, en la misma modalidad, pero con la organización del Real Club Náutico.

El Club de Mar, heredero de los 75 años anteriores de historia de los deportes marítimos, fue la apuesta privada más sólida en el mundo del deporte almeriense hasta ese momento. De mayor envergadura y proyección, con un patrimonio importante, fruto de la iniciativa de particulares. Hasta mitad del siglo XX no había habido ninguna otra acción deportiva con tanta implantación social en Almería, ni siquiera por el importe de la inversión realizada, colocándose en el grupo de cabeza de las sociedades marítimas de España.

Vamos a tratar de trazar los antecedentes, los orígenes, la puesta en marcha y los comienzos del Club de Mar, en este su 75 aniversario (1949 – 2024). Abundaremos también con detalle en los primeros 75 años de historia de los deportes náuticos en nuestra ciudad, que cumplen ahora una trayectoria total de siglo y medio.

Club de Mar de Almería, instalaciones de Las Almadrabillas, junto al Cable Inglés, en una panorámica tomada desde el mar, el 31 de diciembre de 2023.- Foto JOMARO

Las primeras regatas, en 1874, hace 150 años

Para trasladarnos luego al plano almeriense, bueno es recordar como el término regata procede de Italia, en concreto de Venecia, donde se celebraban anualmente desde 1171. Podían ser abiertas, con el concurso de todas las sociedades de navegación, o bien con carácter privado para los miembros de una determinada entidad. Había dos categorías, según el tipo de embarcación: a remo o a vela. Tanto las pruebas marítimas como las fluviales se clasificaban en series atendiendo a su número de remos, dimensiones y tonelaje de los barcos. Las había famosas en FranciaNeuilly, St. James, y Niza-, InglaterraOxford y Cambridge-, y AlemaniaFráncfort, Ems, y Berlín-, en remo. Y, en FranciaNiza, Argenteuil, y Havre-, InglaterraCowes y Glasgow-, y AlemaniaBerlín, Hamburgo, Kiel, Bremen, y Koenisberg-, en vela. En España fueron sobresalientes las que organizaban todos los años los clubes marítimos de San Sebastián, Santander o Barcelona, mientras las llamadas nacionales tenían lugar en los principales puertos.

La Crónica Meridional, 29 de agosto de 1874. Primeras referencias a deportes náuticos en Almería.

Las primeras noticias sobre regatas en Almería las da ‘La Crónica Meridional’ del 5 de agosto de 1874. Anuncia para el 19, miércoles, con motivo de la feria, «famosas regatas» con embarcaciones a remo y a vela, con ‘carácter nacional y extranjero’ (es de suponer que se trataría de marineros de buques anclados en la zona portuaria), adjudicándose premios a los vencedores. Los participantes habían de inscribirse. Sin embargo, las pruebas tuvieron lugar el viernes, 21 de agosto, junto con la tradicional cucaña, en el puerto. Amenizó la tarde la banda de música municipal. Esa misma noche, como hace referencia el diario del 29 de agosto, tuvo lugar otro acontecimiento marítimo: la reunión de ”barcas empavesadas de luces a la veneciana”. “Sorprendían a la concurrencia las luces de bengala azules y encarnadas, y, alrededor de mil barquillas, que, cuajadas de gente, flotaban en un mar tranquilo y suave. Todo ello producía un efecto fantástico y maravilloso”, decía el gacetillero.

Desde entonces, hace siglo y medio, en los programas de feria, es raro el año en que han faltado regatas, bien de remo, bien de vela. Las dos modalidades, junto a la pelota vasca, son los deportes de más viejas raíces en nuestra sociedad local. Su presencia era casi obligada en las actividades feriadas. Luego, en la última década del siglo XIX, sería el ciclismo –‘velocípedos’- el que se sumaba, de una forma muy señalada, a la programación deportiva.

Club de Regatas (siglo XIX – XX), 1891 – 1895

Unos años después, en 1891, llega la gran sociedad impulsora de los deportes marítimos: el Club de Regatas, fundado el 28 de junio de 1891. Desplegó una extraordinaria actividad, tanto dentro como fuera de nuestra capital. Su reglamento estaba sometido al Yachting Club Español y durante los catorce años de vida tuvo una presencia muy significativa en la sociedad almeriense. Desapareció el 28 de octubre de 1905, cuando con motivo del relleno del malecón, la Junta de Obras del Puerto ofreció otro emplazamiento para la sede social (curiosamente la que 50 años después ocuparía el Club de Mar), que fue rechazada “por no estar en armonía con la importancia de la entidad”, según acuerdo de su junta directiva, quién también aprobó su desaparición y disolución.

El Club de Regatas establece su primer domicilio social en el Balneario ‘El Recreo, circunstancia que no es casual, ya que el fundador fue Carlos Jover, propietario de los ‘baños medicinales’, quien se encargó de aglutinar a aficionados a estas prácticas deportivas, personas influyentes del panorama social almeriense, siguiendo el modelo de otras ciudades, que había visitado. Lógicamente pensó también en que aumentaría los beneficios de su negocio. Según Donato Gómez Díaz y José Miguel Martínez López (‘El deporte en Almería, 1880 – 1939. Una historia sobre el ocio y la formación de la identidad provincial’, editado por el Instituto de Estudios Almerienses – IEA y la Universidad de Almería – UAL): “Su objetivo era estimular la afición a los ejercicios marítimos, organizando regatas y otros festejos, excluyendo cualquier manifestación política (art. 2, de sus estatutos). La masa social la componían socios activos, de honor y corresponsales. Los primeros divididos, a su vez, en propietarios (pagan a su ingreso 50 pesetas, más 2 pesetas al mes) y eventuales (2 pesetas), aquéllos con todos los derechos, y éstos pagando una cuota solo cuando practicaban los ejercicios o tomaban parte en las regatas y fiestas utilizando el material del club. La admisión en la entidad era muy selectiva. Presentado un nuevo socio por uno de los propietarios, y haciendo constar nombre y apellido, su edad, profesión y domicilio, se fijaba la papeleta en el local del club días antes de celebrarse la reunión de la directiva, encargada de admitirle o rechazarlo (art. 36). Los socios propietarios eran admitidos por unanimidad y los eventuales por mayoría absoluta. Los valores tradicionales del honor y la buena fama, están presentes: ‘Cuando un socio, por su conducta, se haga indigno de pertenecer al club, un jurado de honor compuesto por la directiva y los propietarios designados […] podrá decretar su expulsión […]’ (art.41). El derecho de los socios propietarios podía transferirse de padres a hijos y entre hermanos”.

Muchos de esos artículos y detalles, que hemos querido resaltar, más de medio siglo después, serían observados en las reglas del Club de Mar. Algunos, aún figuran en sus estatutos actuales. Curioso.

Artículo de Eduardo de Vicente, en la contraportada de ‘La Voz de Almería, del 3 de abril de 2024.

Francisco Roda y Adolfo Babiloni fueron los primeros presidente y vicepresidente, respectivamente, del Club de Regatas. Según relata Eduardo de Vicente, en ‘Tal como éramos’, en la contraportada de ‘La Voz de Almería’ del 3 de abril de 2023: “El 15 de julio de 1891 empezaron los entrenamientos a bordo de la canoa Sirena, la única embarcación de la que disponía el club cuando empezó su andadura. Los remeros tardaron seis minutos en recorrer la distancia entre la punta del dique de Poniente a la de Levante”. La fundación del club despertó las aficiones marineras en la capital, como así lo contaba una información del diario ‘La Crónica Meridional’: “Rara es la tarde que no se observan en la bahía cuatro o seis embarcaciones de recreo tripuladas por jóvenes de la buena sociedad. Sabemos de varias personas que han escrito al extranjero para adquirir botes de regatas”. Aquel verano, la actividad marítima de la ciudad se centraba en torno a la instalación del balneario el Recreo, que trajo a Almería, como gran novedad, un calentador instantáneo que elevaba la temperatura del agua del mar al grado deseado por el bañista, “sin que el líquido pierda ninguna de las preciosas condiciones medicinales de su composición”.

El 27 de agosto de 1891, cuando la ciudad celebraba los festejos de la Feria, se vivió un acontecimiento paralelo que fue valorado como un gran espectáculo, según relata Eduardo de Vicente, “la llegada al puerto del vapor Torre del Oro, que transportaba las canoas ‘Covadonga’ y ‘Atlántida’ desde Barcelona. Para solemnizar aquel momento, se organizaron dos competiciones de regatas y por la noche un baile para los socios en el balneario con la actuación del prestigioso sexteto Sánchez. Durante la velada se presentaron en sociedad las nuevas embarcaciones y se dio a conocer la equipación oficial: camiseta blanca bordada en rojo con pantalón y cazadora azul”.

En 1893, durante una competición de remo, en el malecón, donde hoy está el Paseo de San Luis, tantos aficionados se agolpaban en las proximidades, que se rompió la barandilla de protección y cayeron al agua veinte personas, la mayoría niños, que “fueron salvados ilesos”.

En 1895, el Club de Regatas, ya trabajaba en la mejora de sus instalaciones, concretamente en la casa de botes y las oficinas. La secretaría fue pintada por “el notable y laureado pintor don Antonio Bedmar”.

Excepcional actividad, mujeres remeras (s. XIX), 1896 – 1899

A finales del siglo XIX la actividad es creciente, liderada, casi siempre, por el Club de Regatas. En septiembre de 1896, se celebró una prueba de interés programada en feria, pero trasladada a septiembre, por el mal tiempo. Los trofeos fueron donados por la infanta Isabel (reloj de mesa con termómetro, barómetro y brújula), la reina Regente y el ministro de la Marina. Las pruebas reunían a la mayoría de almerienses en la orilla y en los andenes del puerto, además de en las barcas que los pescadores alquilaban para que se pudieran seguir las regatas. La banda de música municipal no faltaba a la cita.

En 1897 pasó lo mismo, las inclemencias meteorológicas sacaron del programa de agosto las regatas, celebradas en septiembre. Numeroso público presenció los recorridos que tenían como premio los trofeos donados por la reina Regente y el ministro de la Marina. Con diferentes distancias compitieron, en remo, las balleneras ‘Covadonga’ y ‘Atlántida’ (14 y 12 remeros y timonel, 1.500 m. con virada); los botes ‘Rubí’ y ‘Lola’ (tripulados por cinco mujeres, 300 m.); los «outrigrs» ‘Eva’ y ‘Esperanza’ (4 remeros y timonel, 1.000 m.); los yoles ‘Babiloni’ y ‘Alicante’ (2 remeros y timonel, 1.000 m.) y los esquifes ‘Roda’ y ‘Lucas’ (1.000 m.); y, en vela, los balandros ‘Nuestra Señora del Socorro’ y ‘Voladora’. Es muy significativa la participación de mujeres en la competición de remo con botes. Son las primeras deportistas en el panorama almeriense. Las féminas nunca antes habían tomado parte en ninguna prueba de carácter deportivo.

El 22 de agosto de 1898, dentro de la feria, el club organizó una regata que desbordó todas las previsiones de público. Fue a las seis de la tarde, con el malecón lleno de espectadores, actuando de jurado, constituido en la caseta de Obras del Puerto, Juan Fernández Murcia, concejal; Mariano Linares, ayudante de Marina; y Francisco Gallardo, práctico mayor. En la prueba de vela ganó ‘Joven Enrique’, patrón Juan Telesforo, siendo segundo ‘Paco’, de Juan Coromina. Participaron también ‘Tahona’, patrón Luis Martínez; ‘Centella’, Lucas Martínez, y ‘Juan y Juana’, Juan de Rull. En la modalidad de remo venció ‘Joven Vicente’, patroneado por Francisco Serna, seguida de ‘Rosa’, de Enrique Hernández. También compitieron ‘Tres hermanos’, de Dionisio Uclés y ‘Rosalía Colomer’, de Juan Morillas. El recorrido fue “desde el morro de poniente a dar una vuelta al oeste al morro del contramuelle y venir al desembarcadero de las Obras del Puerto”. Los ganadores se llevaron 40 pesetas y los segundos, 20 pesetas.

Ilustración conmemorativa de la inauguración del ferrocarril de Linares a Almería, 12 de marzo de 1899. Con tal motivo, se celebró una regata organizada por el Ayuntamiento y la Compañía del Sur de España.- BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA
Ivo Bosch i Puig, banquero de profesión, de la Compañía del Sur de España, fue el artífice de la puesta en marcha de la línea del ferrocarril Linares-Almería. el 12 de marzo de 1899. Con tal motivo, en colaboración con el Ayuntamiento, se organizó una regata, el día 14, presidida por Boch.- Portal de Facebook ‘El Ferrocarril en Andalucía’.

La inauguración del ferrocarril Almería – Linares (12 de marzo de 1899), el 14 de marzo de 1899, trajo una nueva regata, organizada por la Compañía del Sur de España y el Ayuntamiento. No colaboró el Club de Regatas, porque éstos, sólo podían promover pruebas para sus socios y no abiertas a la población, como las que nos ocupan. En la tribuna presidencial, frente a la comandancia de Marina, se encontraban Ivo Boch, de la Compañía del Sur, auténtico artífice de la llegada del ferrocarril a la ciudad; Rogelio Baeza, ayudante de Marina, y Francisco Cervantes, que componían el jurado. Hubo tres recorridos: para botes de 6 remeros (1.200 m.) que se adjudicó la embarcación patroneada por Juan Morales Rull (500 pesetas donadas por el Ayuntamiento), seguido de Francisco Colomina (100 pesetas); para botes de ocho remeros (1.200 m.) donde se repartieron los premios, Francisco Sierra (500 pts), Antonio Hernández (100 pts) y Francisco Ramírez (100 pts); y para botes de cuatro remeros (1.200 m.) siendo premiados José Colomina (300 pts), José Mayor (100 pts) y Juan González (100 pts). Multitud de público y barcos engalanados ofrecieron una jornada deportiva marítima que “quedó en el recuerdo durante mucho tiempo”.

Puerto de Almería en 1900. Pueden apreciarse algunas embarcaciones, que tomarían parte en regatas de la época.- Foto BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA.

Sede para el Club de Regatas y homenaje a Unamuno, 1900 – 1903

Trinidad Cuartara Cassinello (Almería, 1871 – 1912), arquitecto, director de obras de la sede del Club de Regatas de Almería.- Portada del libro de Carlos M. Fernández Martínez.

El 23 de abril de 1900 se reúne el Club de Regatas con la idea de marcar las líneas para conseguir “una sede, un edificio, moderno y acorde con los tiempos”. Se anuncia la emisión de acciones para ponerlas a la venta. “Esperemos pronto ver sustituido el vetusto esqueleto de templete árabe levantado en el malecón”, dicen los reunidos, entre otros, los señores Reyes, Gasquet, Pérez del Villar, Lucas, Sánchez Craviotto, Bustos, Tonda, Sorbas, Carretero, Fernández, Gutiérrez, Esquinas, García Manchón, Dueñas, Navarro, Cano Cervantes, García y Burgos Tamarit. Se crea una comisión para redactar el proyecto, que se aprueba en mayo de ese mismo año. Y, después se nombran tres comisiones: ejecutiva, artística y de propaganda. Para la construcción de su sede definitiva, en el Malecón –altura de la escalinata al final de la calle de la Reina-, se lanzaron 200 acciones de 25 pesetas cada una, por un importe total de 5.000 pesetas. El director de obras fue el conocido arquitecto Trinidad Cuartara Cassinello. Se inauguró el 21 de agosto de 1900, coincidiendo con la celebración en Almería del Certamen Naval, que organizó la Sociedad Amigos del País. Vino a la ciudad el contralmirante Pascual Cervera al frente de una importante representación de la Marina de Guerra Española. La recepción oficial se hizo coincidir con la apertura de los flamantes locales, donde destacaba un pabellón – salón acristalado que daba al malecón. La directiva de ese año la formaban: Enrique Reyes Quero, presidente; Tomás Roda, vicepresidente; Eugenio de Bustos, tesorero; Antonio Yeomans, secretario; Horacio Pérez del Villar y Felipe Burgos, vocales; y Juan Tonda y Augusto A. Rivas, jefes de material.

Entre otras destacadas personas de la vida local, fueron directivos del club, a lo largo de su existencia, además de los mencionados anteriormente: Francisco Roda, Adolfo Babiloni, como hemos referido, Francisco Gutiérrez, Ignacio Esquinas y Rafael Belver. Entre los socios de honor figuraron Miguel Jiménez Aquino, Celedonio J. de Arpe, Francisco Aquino Cabrera, Fermín Gil de Ancildegui y Carlos Felices Andújar.

Embarcaciones en aguas del puerto de Almería, muy posiblemente del Club de Regatas, que disponía de un magnífico patrimonio náutico. La imagen está fechada en 1903 y es propiedad de Isidoro García Sempere.- Foto BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA.

La entidad disponía de un magnífico patrimonio deportivo, con embarcaciones del tipo balleneras – canoas (2), «outrigrs» (1), yoles (2), “perisoires” (2), esquifes (2), yates (4) y botes finos de paseo (5); y, artístico, con obras donadas por pintores de la talla de Antonio Bedmar, Manuel Taramelli, Victoriano Lucas, García Aguilar, Manuel Ochotorena, José Sola y Antonio Robles. Muchos de sus componentes participaron en regatas que tenían lugar en otras provincias españolas.

La actividad deportiva sigue creciendo. En la feria de 1901 tuvieron lugar dos regatas. La primera, el día 20 de agosto, “para botes de tráfico de ocho, cuatro y seis remos, y botes palangreros a vela, repartiéndose premios de 75, 50 y 25 pesetas”. Y, los días 28 y 29, otras pruebas, con la asistencia de “numeroso público que llenó las azoteas de las casas cercanas, el muelle y el desembarcadero”. Los organizadores fueron el Club de Regatas y el Ayuntamiento y los detalles de la competición los podemos resumir así:

+ Canoas. – Balleneras de 12 y 14 remeros y timonel (1.000 m.). Ganó ‘Covadonga’ (patrón, Horacio Pérez del Villar) a ‘Atlántida’ (Enrique Pérez Quero), “por cuerpo y medio de bote”.
+ Yoles internacionales. – Dos remeros y timonel (1.000 m.). ‘Babiloni’ superó a ‘Alicante’.
+ Nacional. – Para ‘perisoird’ de una persona (500 m.). Se impuso ‘Lepanto’ (tripulada por Balboa), seguida de ‘Numancia’ y ‘Carlos V’.
+ Internacional de resistencia. – Botes de 6 remeros y timonel, por cronómetro. Venció ‘Gaviota’ a ‘Pilar’.

El Club de Regatas tuvo una destacada actuación en Alicante, a primeros de agosto de 1902, una de sus primeras salidas para una prueba oficial, donde también hubo equipos de Barcelona, Gibraltar y de los anfitriones. Rafael Belver, Luis Salmerón y Antonio Gómez tripularon el bote ‘Mañas’, en la regata nacional de ‘canots de paseo’. A pesar de la avería que tuvieron, resultaron terceros clasificados, lo que, según los directivos del club, “constituyó un gran éxito de Almería”. A los tres navegantes, con tal motivo, se les homenajeó con un “banquete”, el 22 de agosto.

Imagen del 15 de marzo de 1903, embarcaciones de remo y a vela, junto al embarcadero de Alquife, en la playa de Las Almadrabillas, donde se refugiaban. Al fondo, el puerto.- Foto BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA.

El éxito de Alicante hizo que las regatas de vela y remo de la Feria de 1902 tuvieran especial relevancia. Se programaron hasta tres mangas, los días 25, 26 y 31 de agosto. Las dos primeras fueron suspendidas por el fuerte temporal. El club redobló sus esfuerzos para que la del día 31 fuese un completo éxito. Así ocurrió y fe de ello fue la gran afluencia de público, que llenó las azoteas de las casas cercanas, el muelle y el desembarcadero. El balance deportivo fue el siguiente:

+ Balleneras (12 y 14 remos y timonel), 1.000 m. – 1, ‘Atlántida’ (patrón, Trinidad Arnés, y tripulada por Fernández Montilla, Balboa, Castro, R. Belver, Requena Cisterna, Rull Vivas, Granados y Moreno); y, 2, ‘Covadonga’ (Antonio Gómez, patrón, con Bustos, Tonda, Martínez Morales, Asencio, Godoy, Roldán, Craviotto y Bernabéu).
+ Botes finos (6 remeros y timonel). – 1, ‘Gaviota’ (patrón Antonio Gómez, con Belver, Castro, Fernández Montilla, Rull y Balboa). 2, ‘Pilar’ (Trinidad Arnés con Bustos, Tonda, Martínez Morales, Asencio, Bernabéu y Roldán).
+ Yoles (2 remeros y timonel). – 1, ‘Alicante’ (Gómez, con los remeros Bustos y D. A. Martínez Morales). 2, ‘Babiloni’ (Arnés con Tonda y F. Martínez Morales).
+ Perisoird (individual), 500 m.- 1, ‘Carlos V’ (tripulante, Balboa). 2, ‘Numancia’ (Granados).

Miguel de Unanumo, un par de meses antes de venir a Almería, en una fotografía dedicada a la Reunión de Artesanos de La Coruña, que se celebró del 14 al 20 de junio de 1903.

Miguel de Unamuno tenía 39 años cuando visitó Almería, en 1903. Llevaba ya tres cursos académicos como rector de la Universidad de Salamanca, cargo que ostentó hasta 1914. El deporte almeriense, representado por el Club de Regatas, en su sede, ofreció un homenaje al escritor y filósofo, consistente en un almuerzo, según las crónicas de la época, “íntimo”, y en un paseo por la bahía. La comida, “banquete”, que tuvo lugar a las 12 de la mañana del domingo, 30 de agosto, servida por el Hotel de Londres, transcurrió en un ambiente muy relajado, donde “reinó la mayor cordialidad y alegría”. Los asistentes comentaron la extraordinaria conferencia de Unamuno en los Juegos Florales. La crónica que difundió «El Radical» hablaba del acierto del sitio elegido para la comida “sobre el mar, en la misma bahía, viendo pasar muy de cerca las embarcaciones que las cruzaban, recibiendo las frescas caricias de las brisas marinas y a los acordes del sexteto Sánchez, cuyo concurso había solicitado el club de Regatas, para obsequiar a los concurrentes con selecta música”. Concluido el ágape, el homenajeado subió a la ballenera “Covadonga”, tripulada por varios socios, y dio un paseo por la bahía hasta el embarcadero de Alquife, que se encontraba en obras. El escritor quedó encantado de la belleza marítima de Almería. La visita de Unamuno fue todo un acontecimiento para Almería y, en especial, para el deporte marítimo almeriense. (Todos los detalles de la visita de Unamuno en el siguiente enlace).

Disolución del Club de Regatas, 1904 – 1914

En la feria de 1904 también se celebraron dos regatas, proclamándose ganadores Manuel Sánchez Belmonte, patroneando el bote ‘Paquito’, en remo; y, Pedro Calvo, al mando del barco ‘Dos hermanas’, en vela. Había programada una prueba de natación, “regata a nado”, le llamaron, pero se suspendió por orden del comandante de Marina.

Y, en 1905, se consuma la disolución del Club de Regatas, que tenía 51 socios. En principio, el 6 de febrero, celebró asamblea general para acordar el traslado del local, por obras en el muelle. También se eligió nueva directiva que integraron Tomás Roda, presidente; Eugenio de Bustos, vicepresidente; Francisco Gutiérrez, secretario; Juan Tonda, tesorero; y como vocales Ignacio Esquinas, Francisco Roda, Augusto A. Rivas y Rafael Belver. Se le dio plenos poderes para llevar a cabo las gestiones que obligaban a dejar la flamante sede.

Embarcaciones en el puerto de Almería, en 1905, algunas de vela y otras de remo, muchas de ellas participantes en las regatas de la época. La imagen está tomada mientras se dragaba la zona marítima portuaria.- Foto BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA

En agosto, de ese mismo año de 1905, el día 22, hubo regatas en la playa frente al malecón, pero, según la prensa, “resultaron como las carreras de bicicletas, es decir, bien poco lucidas, debido a la discusión que entablaron las tripulaciones de unas y otras embarcaciones”. El sábado, día 26, hubo otras pruebas donde vencieron Francisco Colomer, patroneando el bote ‘Pepe y Pepa’ y Francisco París, con ‘San José’.

La Crónica Meridional del 28 de octubre de 1905, en la sección de ‘Gacetillas’, da cuenta de la disolución del Club de Regatas.

En ‘La Crónica Meridional’, del 27 de octubre de 1905, se puede leer que “con motivo del relleno que se viene haciendo en el malecón, ha empezado el desarme del Club de Regatas, que, según nuestras noticias, se instalará frente a la Rambla de La Chanca”. Curiosamente, el lugar en el que, cincuenta años después, se construiría e instalaría la primera sede del Club de Mar de Almería. Un día después, el 28 de octubre, el mismo periódico, anuncia la disolución del Club de Regatas por “reciente acuerdo” de la “agrupación sportiva”, “pues parece que ciertas exigencias de la Junta de Obras del Puerto, destinaban al club en la bahía a un lugar de emplazamiento no en armonía con la importancia de aquel. Sentimos desaparezca tan culta asociación”. Era el final a 14 años de una intensa actividad en torno a los deportes marítimos.

En 1906, hubo intentos por un grupo de “aficionados al sport náutico”, para formar y construir un nuevo club, pero quedó en eso. Se lamentaban de que Almería era una de las pocas provincias de mar sin una sociedad de este tipo. En 1907 y 1908, en feria, es el Ayuntamiento, con la comandancia de Marina, quien organiza regatas. Entre otras, son ganadoras las embarcaciones a remoVicente’, patroneada por Luis Martínez López; ‘Bartolico Soria’, Francisco Sánchez; ‘Joven Vicente’, Miguel Moya; ‘Lolita’, Diego Rull González; y ‘Lucas Iborra’, patroneado por su mismo dueño que le daba nombre a la embarcación. Y, en vela, ‘Paquita Colomer’, patrón, Manuel Sánchez Belmonte; ‘Paco Pepe’, Manuel Sánchez; y, ‘Esperanza’, José del Águila. La crítica es demoledora a las pruebas de agosto de 1908: “Las regatas resultaron un fiasco completo, por la desorganización. Los comentarios de varias clases y sabrosos”.

En el mismo escenario, en 1911, se celebraron mangas para remo y vela, con carácter local, lo que interesaba a las clases sociales más populares. Se dan normas a tal efecto: “…se destacarán las embarcaciones de ocho remos y colocadas éstas con sus popas pegadas al andarivel de salida, y una vez dada la señal, irán en demanda de las boyas que a cada patrón se le señale previamente, y dando la vuelta a éstas, regresarán acto seguido a la marca punto final de la lucha […]”. Este año se programó también una regata para botes de guerra, otra para barcas de cuatro remos y, finalmente, para vela. Las inscripciones se realizaron en la comandancia de Marina.

Frente al paseo del Malecón, el 22 de agosto de 1913, se disputaron regatas, patrocinadas por el ministerio de Marina y organizadas por el municipio. En ocho remos, se impuso ‘Enrique’, patroneado por Francisco Uclés, que se llevó un premio de 70 pesetas y que tuvo de contrincantes a ‘Esperanza’ (Francisco Sánchez), ‘Gracia’ (Eusebio Uclés) y ‘Rosa’ (Julián Ramírez). En cuatro remos el triunfo fue para ‘Mistislele’ (Damián Gómez, 60 pesetas de premio), seguido de ‘Gaviota’ (Jerónimo Ramírez). Por último, en vela, la victoria fue para ‘Junta de Obra del Puerto’, con Pedro Ibáñez, de patrón (25 pesetas). Compitieron también ‘Joven Pepe’ (Joaquín Collado), ‘Manolo’ (Francisco Calvo), ‘Encarnación’ (Pablo Sánchez), ‘Pepita Colomer’ (Lucas Iborra) y ‘La Dolores’ (Eusebio González). Hubo una regata para buques de guerra que se llevó ‘Temerario’ (patrón, Benito Giménez), anclado en el puerto con motivo de la feria.

En 1914, están a punto de suspenderse los festejos, con motivo de la I Guerra Mundial (denominada ‘La Guerra Europea’). No obstante, las fiestas se iniciaron con una regata en la bahía, tomando parte varias embarcaciones.

Círculo Mercantil en 1915. Fue el marco de la reunión que puso en marcha el Club Náutico de Almería, por iniciativa del segundo comandante de Marina, Alfredo Salaregui.- Foto de la BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA.

Club Náutico de Almería, 1915 – 1918

En mayo de 1915, la prensa de la época, se hace eco de los esfuerzos para establecer en la ciudad un club náutico, “estilo a los existentes en Alicante, Gijón o Valencia”. En Madrid, el diario ‘La Mañana‘, del 25 de junio, en un amplio artículo que reproduce ‘La Crónica Meridional‘, del 28 de junio de 1915, resaltó la tradición náutica de Almería, refiriéndose al desaparecido Club de Regatas, disuelto diez años atrás, en 1905. Destacaba que «disponía de un magnífico local propio, situado en la zona marítima, en la terminación del muelle de Levante, sobre la playa y paseo del malecón«. Relacionaba las embarcaciones de las que disponía la entidad, así como las de particulares, caso de las de Tomás Roda, H. F. Fischer, Cesáreo Peón, Francisco Roda, etc. El rotativo de la capital de España apostaba finalmente con el nuevo club: «Como se ve, Almería figuraba dignamente, por lo que se refiere al sport náutico, entre nuestros principales puertos del Mediterráneo; y lo que ahora se proponen varios e importantes entusiastas de este deporte es recobrar la pérdida de su preponderancia«. La ‘Crónica Meridional’ del mismo día ofrecía información sobre la constitución del Club Náutico.

Artículo completo del diario ‘La Mañana’ de Madrid, que reprodujo ‘La Crónica Meridional’, sobre la constitución del Club Náutico de Almería, haciendo referencia a la importancia que tuvo el Club de Regatas. De igual manera daba cuenta de la creación y junta directiva fundacional de la nueva sociedad náutica. ‘La Crónica Meridional’ , 28 de junio de 1915.

La idea va tomando cuerpo, como indicaba ‘La Mañana‘ y ‘La Crónica Meridional‘, por iniciativa del segundo comandante de Marina, Alfredo Salaregui, que convoca una reunión, en el Círculo Mercantil, el 27 de junio, a las 5 de la tarde, para aprobar el reglamento y elegir rectores. Así sucedió y quedó constituido oficialmente el Club Náutico de Almería, regido por la siguiente junta directiva: Ramón Orozco, presidente; Manuel Fernández Lerena, vicepresidente I; Esteban Giménez García, vicepresidente II; Federico Fischer, secretario; Cristóbal Abadíe, vicesecretario; Eugenio de Bustos, tesorero; José Godoy, contador; Alfredo Salaregui, director de material; Rafael Belver, segundo director; y, como vocales Francisco Gallardo, Ramiro Borlado, Luis Duany y Diego Templado. El número de socios propietarios es de 110. El 4 de julio, en reunión directiva, presentó la dimisión Ramón Orozco, por motivos profesionales. También se acordó que el emplazamiento del club fuese “flotante y que estuviera disponible en agosto”. El 25 del mismo julio, hubo otra junta general para elegir nueva directiva con menos cargos: Arturo Luengo, fue el presidente; Alfredo Salaregui, secretario; Luis Pardo, vicesecretario; Enrique Reyes Quero, director de material; Luis Ronco Barragán, comodoro; y, como vocales, Leopoldo Valverde Romero y José Rodríguez Pardo. Temporalmente, se establece la sede en el balneario ‘Diana’, propiedad de Jover. Se pidió al rey la presidencia de honor y el título de real para la entidad, mientras se adquirieron barcos a los clubes de Barcelona, Valencia, Málaga y Algeciras. Y, se acordó que las obras comenzaran para disponer en diez días de la caseta para los socios y el tinglado para las embarcaciones, que se ubicarían en la playa de Levante, adosados al Diana. Otra coincidencia histórica, casi ochenta años después, en ese mismo escenario, en julio de 1994 (han pasado ya tres décadas), el 16, festividad de la Virgen del Carmen, se inauguró la segunda y actual sede del Club de Mar de Almería.

De manera pujante comenzó a andar el Real Club Náutico de Almería, nacido en el seno de la alta sociedad almeriense, a pesar de sus titubeos directivos iniciales. El 25 de agosto de 1915 se celebró, en la bahía, la primera regata para sus socios. “El andén de costa – decía ‘La Crónica Meridional’- estaba totalmente ocupado de numerosa y distinguida concurrencia. El buque de la línea marítima, ‘Teodoro Llorente’, propiedad de la Compañía Valenciana de Vapores Correos de África, fue engalanado primorosamente con banderas y gallardetes y desde éste, muchas señoritas, siguieron el desarrollo de las pruebas”. Los primeros clasificados de cada modalidad, fueron, por este orden: vela, ‘Rubí’, de la Casa de Botes, patroneado por Luis Pardo, y ‘Joven Pepe’, propiedad de Calixto Bernabéu y patroneado por Cristóbal Abadie; botes de dos remeros y timonel, el que llevaba de patrón a Diego Ruso; en canoas de punta y timonel, Pepito Gómez Campana y Harrison, éste del Real Club de Cartagena; y, en botes de 4 remos, punta y timonel, ‘Paquito’, patroneado por Paz, oficial del vapor ‘Indeficienter’ y ‘Narciso’.

Al día siguiente de la competición deportiva tuvo lugar una fiesta andaluza con motivo de la inauguración y puesta en marcha de la entidad: “El balneario Diana, radiante de luz y banderas, se convirtió en amplio salón de baile”, decía la prensa. Entre las señoritas asistentes se encontraban las de Orozco, Bonisano, Pujales, Fernández Burgos, Cordero Saroa, Nieto, Rodríguez Ferrer, Fornovi, Pérez Cano, Gómez Campana, Jover, Lapuerta, Rodríguez Burgos, Campona, Batlles, Houton, Bueno Cordero, Duany Noguera, Pérez – Hita, Inchausti, Bueso, Ortún, Sánchez Entrena, Roda, Giménez de la Plata, Esteban, Sánchez Ulibarri, Cabezas, Estevan, Quesada, Luengo, Otero, Gómez Sellés, García de Castro, Roda, Fuentes, Benítez y Fernández Lerena.

Vapor – correo ‘Teodoro Llorente’, propiedad de la Compañía Valenciana de Vapores Correos de África, que «fue engalanado primorosamente con banderas y gallardetes y desde éste, muchas señoritas, siguieron el desarrollo de las pruebas», en la regata de 1915, que organizó, por vez primera, el Real Club Náutico de Almería.- Foto de la Compañía Trasmediterránea.
Así eran las embarcaciones llamadas ‘tinas’. Aún siguen celebrándose regatas en el País Vasco. Concretamente ésta, es de San Sebastián, en 2021.- Foto masmar.com.

Y, el 27 de agosto de 1915, el Ayuntamiento, organiza otras regatas para todas las embarcaciones matriculadas en el puerto. Los deportes náuticos abarcan gran parte del programa. Hubo una numerosa participación (en primer lugar figura el ganador de cada modalidad): vela, ‘Familia’ (de Antonio González), ‘Teodoro Llorente’ (Bartolomé Llorente), ‘Rubí’ (Juan del Águila), ‘Dos hermanos’ (José García Gil), ‘Ginés y Juan’ (José Uclés), ‘Manolo’ (Francisco Calvo Andújar), y ‘Angelines’ (José del Águila); en botes de 4 remos, ‘Narciso’ (Juan Rull), ‘Teodoro Llorente’ (Paulino Milet), ‘Algobeño’ (Lucas Rodríguez) y ‘Lolita’ (Francisco Martínez); y, en botes de 6 remeros, ‘Enrique’ (Antonio Hernández) y ‘Rosita‘ (Rafael Pomares). Hubo también una prueba de ‘tinas’ (barril cortado por la mitad que se convierte en embarcación impulsada por un remo) con el concurso de Manuel Rodríguez Gómez, que fue primero, seguido de Joaquín Pérez Ceballos y con la participación de Manuel Gil Osorio, Antonio Romera, Manuel Moreno, Andrés Ruano, Lucas Pérez, Miguel Moreno, Vicente Ferrer, Antonio Álvarez López, Manuel navarro Rodríguez, Felipe Ruano de las Heras y Miguel Morales Vituolo.

Las ‘tinas’ fueron la gran novedad de 1915, en Almería. En la fotografía regatas de tinas, en San Sebastián, a principios de s. XX.- Museo marítimo vasco de Gipuzkoa

En diciembre de 1915, la recién estrenada entidad náutica, da cuenta de avanzadas gestiones para adquirir un “barco – club flotante” donde instalar su sede social. La compra se tenía que hacer en Valencia por importe de 50.000 pesetas, pagaderas en cuatro años. Se trataba de un buque a vela, “aparejado de bergantín goleta, de tres palos, arqueado por el sistema Moorson, que tiene 39,72 m. de eslora, 8,90 m. de manga y 4,86 mm. de puntal. Su tonelaje de cabida es de 419.861. El casco está forrado en cobre y todas las dependencias (salón principal, secretaría, cocina, lavabos, guardarropa, telégrafo, banderas, bombas de achique, etc.) tienen alumbrado eléctrico”. Todo quedó en un intento. Tres meses después, en marzo de 1916, el presidente, Arturo Luengo, había solicitado edificar una caseta, con carácter definitivo, en la playa de las Almadrabillas, donde iría el domicilio social. En agosto, se hicieron públicas las bases para un concurso que tendría como finalidad la construcción del “salón y tocador”, que sería la sede del club.

Mientras siguen las gestiones para disponer de un local, el Club Náutico organiza regatas para sus socios, el 2 de septiembre de 1916. La gran novedad es que se llevó a cabo una prueba para mujeres, despertando un enorme interés. La modalidad fue de botes de cuatro remos (féminas) y timonel (hombre). Venció ‘Seis de mayo’, con Elena Gómez, Ángela Cassinello, Soledad Acosta, María Acosta y Alfredo Saralegui, que superó a ‘Número Uno’, con Juana Martínez Soler, Berta Rumí García, Ascensión Gil Hermo, Esperanza Abadía Moreno y Joaquín Martínez. Las otras regatas fueron ganadas por Eugenio de Bustos, Joaquín Martínez y Juan Martínez Úbeda, en yoles de dos remos y timonel; y Rafael Díaz, Francisco Jover, José Muñoz Quero, Juan Martínez, José Pérez Burgos, Ramón García y Joaquín Martínez, en botes de remo de seis y timonel. Dos días después, el Ayuntamiento monta otra regata para embarcaciones del puerto que se adjudicarían: ‘San Antonio’, patroneada por Julián Ramírez Andújar, en vela, y ‘Pedro Matute’, llevando de patrón a Juan Cobos Hernández, en botes de seis remos.

El Club Náutico retoma las gestiones para su sede, cuyas obras se anuncian en ‘La Crónica Meridional’. Comenzaron el 4 de octubre de 1916. El objeto era levantar las instalaciones a la entrada del puerto, o sea, “adosado a la escollera de levante”, donde se dispondría de “una gran terraza sobre el mar”. El 1 de enero de 1917 se firma el contrato para la construcción del edificio, ante el notario, Genaro Martín Cruz, por el presidente, Arturo Luengo y el contratista de obras, Manuel Vicente Moreno. El proyecto finalmente no se llevó a cabo, lo que conduce a afirmar que la asociación no llegó a consolidarse como un centro deportivo de tipo moderno, sino, más bien, de ocio y reunión de élites sociales. Lo anterior lo corrobora el diario ‘La Independencia’, del 3 de enero de 1917, al remarcar en sus páginas, sobre la que iba a ser su futura sede, que “esta sociedad, que tiene acreditado su buen gusto en dar fiestas para distraer a sus socios, tendrá en este sitio campo donde poderlas organizar con mayor atractivo que las anteriores…

La inactividad es manifiesta en los meses siguientes, puesto que, en la feria de 1917, la única regata celebrada fue la que montó el Ayuntamiento, el 24 de agosto, y de las que fueron ganadores: ‘Joven Juliana’ (patrón Julián Ramírez Andújar), en vela; ‘Joven Enrique’ (Pablo Sánchez), en botes de 6 remos; y, ‘Narciso’ (Damián Gómez), en botes para 4 remeros.

Antonio Tuñón de Lara, presidente del Real Club Náutico de Almería.- Foto Diccionario Biográfico de Almería.

Hay un intento de rescate del Real Club Náutico cuando se reorganiza y elige a la siguiente directiva, el 6 de abril de 1918: Antonio Tuñón de Lara, presidente; Cristóbal Abadíe y Luis Gay Padilla, vicepresidentes; José Lorenzo, secretario; José Romero Balmas, vicesecretario; y como vocales José Sánchez Entrena, Calixto Bernabéu, Eduardo Ferrera, Diego Vázquez y Rufino Brea Gorostiza; Juan Tonda, jefe de material; José Sicilia, comodoro; Joaquín Martínez Sánchez, tesorero y Antonio Batiste, contador. Fueron designados presidentes de honor, Ramón Pujales y Alfredo Saralegui, que fue comandante de Marina en Almería. La única actividad que llevan a cabo, antes de desaparecer por inactivo, fueron unas regatas para sus socios, el 31 de agosto, que ganó Francisco Jover Jouffroy d´Abbans (luego se clasificarían Rafael Belver, Calixto Bernabé y Emilio Brocca), en vela; y, la embarcación patroneada por Cristóbal Abadíe (Alonso Delgado, Eduardo Roquero, Miguel Acosta y Emilio Brocca), en botes de cuatro remos. Todos estos nombres son muy representativos de la burguesía local de esa época. Curiosamente, un día antes, la sociedad ‘Propaganda del Clima de Almería’ montó otra regata en la bahía con premios para ‘Esperanza’, patroneada por Francisco Sánchez, en botes de 6 remos; ‘Narciso’ (Damián Gómez), botes de 4 remos; y ‘Reina Regente’ (Diego Alonso), en vela. Participaron tres embarcaciones de Torrevieja (Alicante).

La vela sigue, sin club, a pesar de los intentos, 1919 – 1930

El Ayuntamiento mantiene, como festejo de agosto destacado de cada año, las competiciones de las modalidades marítimas. En 1919, hubo tres pruebas, siendo sus dos primeros clasificados, por este orden, los siguientes: botes de 6 remos, ‘Enrique’ (patrón Antonio Hernán) y ‘Esperanza’ (Francisco Sánchez); en botes de 4 remeros, ‘Juanita’ (Francisco Abad) y ‘Narciso’ (Damián Gómez); y, en vela, ‘Virgen del Mar’ (Joaquín Escámez) y ‘Reina Regente’ (Juan Alonso). Hubo también natación en la bahía, con premios para Diego Navarro García y Eduardo Santander Andújar.

Mantiene la organización el municipio, y en 1920, el 28 de agosto, tienen lugar tres regatas. Los dos primeros, por el orden que se indica, fueron: botes 8 remos, ‘Dieguito’ (patroneado por Juan Martínez) y ‘Encarnación’ (Juan Calvo); botes 4 remos, ‘Juanita’ (Juan López) y ‘Joven Rodolfo’ (José Marín); y, en vela, ‘Giralda’ (Antonio Uclés) y ‘Joven Dolores’ (Juan Mateo).

Exactamente igual ocurre en 1921, en el marco de la bahía, siendo los ganadores: botes 6 remeros, ‘Enrique’ (patrón, Antonio Uclés); botes 4 remos, ‘Juanita’ (José Llorca); y, en vela, ‘María del Mar’ (José Uclés).

En 1922, el Ayuntamiento se lleva las pruebas marítimas al puerto con una asistencia de público “multitudinaria” que abarrotó el parque y el andén de costa, interviniendo la banda militar del Regimiento de la Corona. Coparon los primeros puestos, por el orden que se indica: en vela, ‘Joven Aurora’ (patroneado por Lucas Iborra), ‘Joven Dolores’ (Julián Ramírez) y ‘Enrique’ (Juan Ballesta); en botes 6 remos, ‘Enrique‘ (Antonio Hernández), ‘Gracia’ (Victoriano Morales) y ‘Ebros’ (Fernando Iborra); y en botes 4 remos, ‘Narciso’ y ‘Juanito’.

Cañonero ‘María de Molina’, de la Marina Española, desde donde el jurado de la regata de 1923, siguió las pruebas. Tres años después de estar en el puerto de Almería, el buque fue dado de baja.- Fuente Todocolección.

Las regatas constituyen un auténtico acto social, toda una tradición, en la feria. De ahí que el Ayuntamiento se vea obligado a tratar de dar el máximo realce a las pruebas náuticas, ante la falta de sociedades que se encargaran de ello. En 1923, regresa el escenario a la bahía, ubicándose el jurado a bordo del cañonero ‘Doña María de Molina’, que nos visitó, con motivo de las fiestas. ‘La Independencia’, refleja que el comandante y oficialidad, hicieron los honores a bordo, “con la galantería y amabilidad proverbiales en los marinos de nuestra Armada”. Actuó la banda de música municipal y no pasó desapercibido para la prensa el gran número de embarcaciones que “se veían, ocupadas en su mayoría por distinguidas señoras y señoritas”. La regata de vela se suspendió por falta de viento. Resultaron ganadores de las pruebas de botes los siguientes: 6 remos, ‘Pepito’ (patrón, Antonio Hernández) y ‘Gracia’ (Victoriano Morales Asencio); 4 remos, ‘Narciso’ (Andrés Ramírez Calvo); y 10 remos, con tripulaciones de marineros del buque de guerra, ‘Álvaro de Bazán’ (José Llombrés) y ‘Doña María de Molina’ (Emilio Alcedo).

Cazatorpedero ‘Bustamante’, que en 1926, en representación de la Marina, visitó Almería para dar realce a las fiestas y a las regatas feriadas.- Foto Todoavante.

De igual manera, en 1926, el jurado se situó a bordo del cazatorpedero ‘Bustamante’, donde se encontraban el alcalde de la ciudad, comandante de Marina, miembros de la comisión de festejos y “otras distinguidas personas”. Al año siguiente, las regatas resultaron muy lucidas, gracias al apoyo, participación y cooperación prestada por el comandante, oficialidad y marinería del cañonero ‘Laya’. ‘La Independencia’ del 24 de agosto de 1927 publicaba la siguiente gacetilla: “Antes de dar comienzo las regatas, lo más selecto de la sociedad almeriense ocupaba por completo el cañonero, todos amablemente atendidos por la oficialidad de a bordo, que hizo los honores con la cortesía peculiar en nuestros marinos. Nuestro ilustrísimo prelado, los gobernadores civil y militar, el alcalde de la ciudad y demás autoridades de la capital, también acudieron al barco, desde donde presenciaron las regatas”. Y continúa: “Terminadas las regatas, las autoridades y los numerosísimos invitados, fueron obsequiados a bordo con un espléndido lunch”. En este periodo del siglo XX, la presencia de la Marina es significativa y dan más relevancia a las regatas, donde participan, junto a las embarcaciones tripuladas por almerienses. Así, en 1928, regatearon dos botes del cañonero ‘Recalde’. Hubo pruebas de embarcaciones de dos, cuatro, seis y ocho remos.

En agosto de 1927, el buque de la Marina que atracó en el puerto, con motivo de la feria y de las regatas, fue el cañonero ‘Laya’.- Fuente Todoavante.

En 1929, ante el auge de los deportes marítimos, hay una campaña periodística volcada para que se constituyere una sociedad tras la desaparición del Club de Regatas a principios de siglo y la inactividad absoluta del Real Club Náutico. Lo que se pretendía era que se pudiera practicar “sport marítimo” y reunirse los jóvenes. Se decía en ‘La Independencia’ que la sociedad también favorecería “al hombre de edad, al rico, a las muchachas, a los pobres, al modesto empleado y al Excmo. Ayuntamiento”. Se aspiraba a establecer un club de regatas en el puerto, que revalorizara todo el parque y la zona portuaria. ‘La Independencia’, del 23 de mayo de 1929, desarrollaba la idea y describía el momento: “En Almería es desconocido el sport náutico, pues nunca hubo yolas, ni esquilfes ligeros buenos en número suficiente para mantener latente el fuego sagrado de la afición. A lo sumo unos cuantos botes más o menos pintados y con más o menos limpieza; pero nada más. Y, si recordamos el establecimiento o lugar donde habían de cambiarse de ropa los socios, entonces, hemos de reconocer que no merecían esos clubes el nombre de tales. Sport del remo es cosa muy grata y agradable; pero es un ejercicio violento, fuerte, que hace sudar y se precisa, por tanto, que al terminar de ejecutarlo haya, en el local o casa club, una sala o habitación donde cómodamente pueda uno darse una ducha a la temperatura que se apetezca”. El proyecto se lanza, pero se paraliza ante la necesidad de unas 30.000 pesetas para conseguir los objetivos. Y, el 28 de enero de 1930, ‘La Crónica Meridional’, se hace eco de que la junta directiva del Club de Regatas decide la disolución de la sociedad en su segunda época, “al tropezar con inconvenientes insuperables”, entre otros, el más importante, la recaudación necesaria para implantar el club. Es decir, no llegó a desplegar ninguna actividad, todo quedó en el intento. Firmaron la disolución: M. Berjón, E. Esteller, F. Pérez Cascales, L. Belda, J. Roig, F. Areal, J. Oliveros, A. Baeza, C. Peregrín y J. Cassinello.

El declive, hasta la guerra civil, 1931 – 1939

El declive es manifiesto en la década de los años treinta. No obstante, la feria de 1931 trajo en el puerto una jornada de “regatas y fiesta de natación”, en plena Segunda República. Hubo dos recorridos para botes de 6 y 4 remeros, venciendo, respectivamente, ‘Victoria’, patroneado por Francisco Belmonte, y ‘Narciso’, por Damián Gómez. En natación se impuso José Galdón Espín, al conseguir un tiempo de 10 minutos y 2 segundos, sin saber la distancia real («La natación almeriense surge a principios del siglo XX: ‘cucañas’, ‘concursos’ y ‘travesías’», Bajo el Manzanillo de septiembre de 2021). El 23 de agosto de 1932 se celebró, de forma casi testimonial, una sola regata en la bahía. El primer premio, dotado de 75 pesetas, lo obtuvo ‘Juanito’, patroneado por Francisco Belmonte. El segundo puesto fue para el bote ‘Navarro’, de Damián Gómez. En este periodo, el fútbol tiene una amplísima implantación, acaparando casi toda la atención deportiva, sobre todo en feria. Ya en 1933, no hay constancia de que se celebrara ninguna prueba náutica. Fue sustituida por la I Travesía del Puerto a Nado, que organizó el Grupo Lanchafri, en feria, el 22 de agosto. Fue ganador, con mucha autoridad, José Ochotorena Gómez, que sacó 12 metros al segundo clasificado. Sin embargo, el 20 de agosto de 1934, las regatas en la bahía vuelven a estar unidas a las cucañas, con motivo de la feria. Hubo recorridos para botes de 4 y 6 remeros, llevándose los premios, respectivamente, ‘Narciso’ (Damián Gómez) y ‘Victoria’.

La natación, de la mano del grupo Lanchafri, celebró la segunda edición de la travesía del puerto, en 1934, dándose cita “millares de personas que invaden todos los muelles para presenciar la prueba del año, especialmente en la escalinata real, donde se designa la meta. Toman parte 17 nadadores presentados por el organizador, Lanchafri, y los equipos del Colonias Costa del Sol y San Miguel, Sociedad Transfer, y otros independientes”. Ganó, de nuevo, José Ochotorena, del San Miguel, con un tiempo de 14 minutos 5 segundos. A 59 segundos llegó Jesús Durbán Remón (Lanchafri), que tenía por entonces 18 años, otro experimentado nadador, que tres lustros después lideraría la fundación del Club de Mar, como veremos. Se clasificaron a continuación, por este orden, Francisco Escobar Toresano, Luis Fernández de la Puente, Juanele Jiménez y Ramón Durbán Remón (Transfer).

En 1935, durante la feria, en una misma velada vespertina, que organizó el Grupo Lanchafri, hubo natación (la travesía del puerto, tercera edición, que ganó José Ochotorena), una regata de botes para 4 remeros (venció ‘Paquita’, patroneado por Francisco Belmonte) y, como novedad, saltos sobre el agua (triunfo de José María Grao). Los deportes náuticos van diluyéndose en beneficio de otras modalidades que usan también el mar como medio para su práctica. La guerra civil (1936 – 1939) trajo un paréntesis amplio de inactividad para los deportes marítimos, fundamentalmente la vela y el remo.

Educación y Descanso recupera pruebas náuticas, 1940 – 1948

El fútbol centra la actividad deportiva durante la posguerra. Nacen clubes, se forman equipos locales, de barrio, de organizaciones y traen partidos o campeonatos cada fin de semana. La denominada delegación provincial de Deportes (engloba a responsables de federaciones) no entra en funcionamiento hasta enero de 1940, unos días antes de la delegación del S.E.U. (Servicio Español Universitario) y es, a partir de ahí, cuando se incorporan otras modalidades como balonmano, baloncesto y pelota. Más tarde, reaparecen el ciclismo y el boxeo. En junio del 40 se pone en marcha la obra nacional ‘Educación y Descanso(E. y D.), perteneciente a la C. N. S. (Confederación Nacional Sindical) y crean secciones deportivas, junto a las de cultura y arte, viajes, vacaciones y excursiones. En Almería, bajo el paragua de la obra, se organizan competiciones de fútbol, ciclismo, y atletismo. La pesca con caña y anzuelo se inicia de la mano del Grupo Lanchafri (tenía su sede en la plaza Santo Domingo, núm. 9), que se reorganizó tras el conflicto armado, en octubre de 1939, bajo la presidencia de Miguel García Requejo (en la directiva figuraban también Jesús Amézcua Carrillo, Emilio Tapia Quereda, y Manuel Ruiz Martínez). El grupo, en la feria de 1940, recuperó la Travesía del Puerto a Nado, que, en su cuarta edición, la ganó Antonio Cañadas. Y, unos días después, programaba jornada con competiciones de saltos de trampolín (triunfó Francisco Callejón), natación (100 m., que se adjudicó Diego Juan Fernández, posteriormente experto navegante) y remo, donde se presentaba el equipo del Lanchafri, que resultó victorioso de la regata. La mar vuelve a ser marco de competiciones.

El Distrito Tercero de Pescadería, en las fiestas de agosto de 1941, es quien se responsabiliza de organizar regatas de remo, junto a pruebas de saltos de trampolín, travesía del puerto y hasta tres modalidades de natación (libres, braza y relevos). Después, Educación y Descanso, en relación al mar, mantiene solo competiciones de natación, saltos de trampolín (en agosto de 1944 participó el campeón de España, Molina Coll) y pesca. No hay modalidades náuticas.

Centro Náutico de Educación y Descanso hacia la década de los 50 del siglo XX. Fue inaugurado el 9 de septiembre de 1945, y, en principio, sirvió de base para promocionar el remo y otros deportes marítimos.- Foto BIBLIOTECA DIGITAL DE LA DIPUTACIÓN DE ALMERÍA

El 9 de septiembre de 1945 se inaugura el Centro Náutico de Educación y Descanso, en Las Almadrabillas. Un proyecto del arquitecto Antonio Góngora Galera, que costó 700.000 pesetas (mobiliario incluido). El edificio era de dos plantas con cabinas, duchas, cuartos de aseo y depósito para embarcaciones, en la planta baja. Y, una residencia para 24 plazas y un salón de baile, en el segundo piso. En el exterior disponía de una terraza grande con sillas, toldos y quitasoles, además de bar. En el acto inaugural, el jefe nacional de la obra de E. y D., impuso la medalla de oro de la institución a Emilio Tapia Quereda. Con tal motivo se recupera el remo con una regata (los primeros fueron los equipos de Oliveros, INP y CNS) y hay una prueba de natación (400 m. libres, que repartió premios entre Agüero, Serna y Morales). “Almería pierde su eterno eslogan de espaldas al mar”, se decía en la prensa (‘Yugo’, que después, en los 60, se denominaría ‘La Voz de Almería‘, del 11 de septiembre de 1945). Para ratificarlo, el 18 de septiembre, se programó una regata de botes para 4 remeros que se adjudicó el equipo CNS, tras la retirada de ‘Jefatura Provincial’ y la descalificación de ‘Oliveros’. Los grupos de empresa de E. y D., son los que intentan impulsar las modalidades náuticas, aprovechando el centro de Las Almadrabillas, ya a pleno rendimiento.

Centro Náutico, en la actualidad, julio de 2024. Hasta hace relativamente poco, fue Centro de Actividades Náuticas de la Junta de Andalucía. Hoy, deshabitado, pertenece a la Autoridad Portuaria de Almería, se ubica con fachada principal a la Plaza de las Víctimas del Terrorismo, y, en la parte sur, frente a la sede actual del Club de Mar.- Foto JOMARO

El Club Deportivo Ferroviaria pasa a ser el Almería Club de Fútbol (el emblema consiste en un círculo que encierra una cruz roja y las letras superpuestas de A.C.F.), el 8 de septiembre de 1946, siendo su presidente Ignacio de la Calle y García, que era jefe del Servicio Provincial del Trigo. Instaló su sede en la calle General Segura, núm. 4, frente al Casino Cultural. Se habla de un gran proyecto para el balompié y de la creación de secciones. Así es. Dos días después anuncian las de tenis (a cargo de Enrique Iturriaga Aravaca) y la de remo y natación (responsable, Alfredo Esteller Rodríguez). Precisamente un nadador del C.F., José Tamayo, se proclamó campeón de Andalucía, en cuatro modalidades (100 m. espalda, 200 m. braza, y 100 m. y 200 m. libres) y, posteriormente, fue campeón de España de E. y D. Las secciones deportivas fueron efímeras, puesto que, en febrero de 1947, desaparecieron, coincidiendo con que el Almería C. F. se fusionó con el Náutico Almería C. D. (antiguo Motoaznar, que hubo de cambiar de nombre en agosto de 1946, porque la federación no admitía nombres de empresas, para «evitar publicidad«), tomando el nombre de Unión Deportiva Almería (José Aznar Jurado, fue su primer presidente), con dedicación exclusiva al fútbol.

‘Yugo’, martes, 3 de septiembre de 1946. La vela recupera su actividad, con la organización de pruebas, por parte de Educación y Descanso.

La vela se recupera tras años de inactividad, en la feria de 1946, con regatas que organizó Educación y Descanso. Lo iba a hacer, en principio, junto a pruebas de botes de 4 remos (‘Oliveros’ se impuso a ‘Renfe’), travesía del puerto a nado (Cañadas venció en meta a Adolfo Juan) y saltos de trampolín (Colomer, no tuvo rival para ganar), pero el tiempo lo impidió y se trasladaron al primer día de septiembre. La regata de balandros tuvo por marco las aguas frente al Centro Náutico y los dos primeros clasificados, por este orden, fueron Manuel Martínez Artall y Cristóbal Gómez Romero. Esta prueba, primera de vela tras la guerra, había levantado gran expectación, siendo además inédita con este tipo de embarcaciones. En la reseña de ‘Yugo’ del 3 de septiembre se lee que la “iniciativa de Educación y Descanso” contó con la colaboración de los dos participantes, “que pusieron todo su entusiasmo en acción, a fin de conseguir que esta prueba acuática arraigue en nuestra ciudad, cosa que no dudamos si por ello se sigue trabajando”.

Hay ya un vivo interés en rescatar competiciones de barcos a vela, lo que se pone de manifiesto con la incorporación de navíos de este tipo, al alcance solamente, por lo costoso de la inversión, de personas de la clase social alta. Surge la necesidad de reagruparse y fijar cotas más altas. En 1947 no hubo ninguna regata, ni de remo, ni de veleros, pues nadie tomó la iniciativa. Educación y Descanso celebró solo la travesía del puerto a nado (Cañadas, campeón) y los saltos de trampolín (Colomer, vencedor). En la feria de 1948, la obra organizó, junto a las cucañas, pruebas de trampolín (Miras, triunfador), la tradicional travesía del puerto a nado (Cañadas, primero) y regatas de remo (coparon los primeros puestos ‘Anita‘, patroneada por David Uclés; ‘Pepito Uclés’, de Amaro; y, ‘Carmencita’, de Diego Crespo).

Hacia la creación de un gran club, 1948 – 1949

La vela vuelve a estar fuera del programa de regatas y es lo que estimula a un grupo de aficionados al deporte náutico a ir aportando ideas y captando aficionados que estén interesados en constituir una entidad, con la fuerza necesaria para impulsar la competición y lograr una masa social de importancia, que garantice su continuidad. Se consultan reglamentos de otros clubes españoles y de la propia federación deportiva responsable, hay gestiones en torno a los organismos de la época, con responsables de los registros de sociedades privadas, así como en el ámbito deportivo, con la propia Federación de Clubes Náuticos.

Jesús Durbán Remón, anuncia la inminente creación del Club de Mar de Almería, a través del diario ‘Yugo’, del 9 de marzo de 1949.

Desde el verano de 1948 toma las riendas del proyecto en gestación Jesús Durbán Remón, que por aquel entonces tenía 32 años. El grupo de aficionados se coordina y van manteniendo contactos, encuentros y reuniones informales, teniendo, a veces, como marco, dependencias del Casino Cultural. En unos meses, el objetivo principal toma cuerpo y el propio Durbán, que preside la asociación que se gestiona, por medio de una entrevista concedida al redactor de ‘Yugo’, Manuel Falces Aznar, da a conocer lo que está muy cerca de ser realidad, desvelando, incluso, el nombre de la nueva entidad: Club de Mar de Almería. Sucedía el 9 de marzo de 1949, en las páginas del único diario que había en la provincia.

La fundamental tarea de esta nueva entidad es la del fomento y desarrollo de los deportes marítimos. También realizará otra misión de suma importancia como es la de dar a conocer aquellos aspectos relacionados con la interesante siempre atrayente vida marítima”. Durbán hace hincapié en que “es incomprensible que los almerienses no se hayan dado cuenta de las posibilidades que se pueden derivar de nuestras playas para transformarlas en escenarios de interesantes espectáculos deportivos. Tanto más cuanto estas competiciones se están desarrollando con todo éxito en otras ciudades costeras, como Málaga, Alicante, Valencia, por no citar las clásicas del Norte, donde constituyen un gran aliciente y, a veces, estupendo reclamo turístico. Y esto en casi todas las estaciones del año, y más en invierno que en verano. Pero aquí, ni en el estiaje. Y yo me pregunto ¿por qué estos espectáculos marítimos no pueden celebrarse en Almería?”. No cabe duda de que la apuesta es relevante. Le comenta el periodista que el motivo puede ser la falta de afición, lo que Durbán no duda en rechazar: “Perdone que le contradiga, pero eso no es cierto. Existe tanta afición como en la primera capital costera. Otra cosa es decir que hasta ahora no se ha preocupado nadie de encauzar como se debe esta afición, poniendo a su disposición todo lo necesario, si queremos que exista”.

Tampoco duda, Jesús Durbán, al comentar lo que les ha llevado a movilizarse, fundamentalmente el “poder reunir a toda la afición, que anda desorientada buscando el cauce preciso, para que sus aspiraciones se conviertan en hechos tangibles”. Y, a continuación, resalta que la base económica necesaria para lanzar la entidad vendría avalada por “el número de socios que espero ha de ser considerable, además de un apoyo oficial eficaz y decidido”.

Los datos que avanza el artífice de esta ilusionante idea confirman su pujanza desde los inicios. “Todas las autoridades están dispuestas a prestarnos su más entusiasta colaboración”, subraya Durbán, quien manifiesta que “las adhesiones recibidas hasta hoy -8 de marzo de 1949- pasan del centenar”. Una cifra que se consideraba suficiente para el inicio de la singladura. Junto a Jesús, el grupo coordinador del proyecto lo forman José González Montoya, “gran aficionado, el primer almeriense que ha tenido un balandro en nuestra ciudad, llamado ‘Pakita’, con el que ha hecho viajes a Málaga y a otros puertos del Mediterráneo” –expresa Durbán-; Guillermo Berjón, “el conocido consignatario de buques”; Cristóbal Gómez Romero, “verdadero apasionado de este deporte”; Manuel Martínez Artall, “capitán de yate”; Alfredo Esteller y Eugenio Iglesias, “dos estupendos colaboradores”. Los cimientos estaban puestos y solo faltaba trabajar, perfilar para registrar la entidad y constituirla.

Constitución del Club de Mar, 2 de julio de 1949

Anuncio de la convocatoria de la junta general constituyente del Club de Mar. ‘Yugo’ del viernes, 1 de julio de 1949.

El grupo gestor y promotor, autodenominado comisión organizadora, anuncia en el diario ‘Yugo’ del 1 de julio de 1949, que los estatutos de la entidad habían sido aprobados en junio por la Federación Nacional de Clubes Náuticos y por el Gobierno Civil de Almería. Y de igual manera ruega “a los señores socios y a cuantos simpatizan con los fines deportivos de esta Sociedad, asistan a la reunión que mañana, sábado, día 2, a las ocho de la tarde, tendrá lugar en el Casino Cultural, al objeto de elegir la correspondiente Junta Directiva”.

La prensa no da cuenta de la asamblea general constituyente hasta pasados 22 días de su celebración. La junta directiva elegida, y, por tanto, fundacional, estaba formada por: Jesús Durban Remón, presidente; Cristóbal Gómez Romero, vicepresidente; José González Montoya, tesorero; Eugenio Iglesias Navarro, secretario; Enrique Romero Ramos, vicesecretario; Manuel Martínez Artall, comodoro; y vocales, Enrique Romero Valverde, Eusebio Álvaro Miguez, Guillermo Berjón Romera y Alfredo Esteller.

Hay más de cien socios en estos inicios y el primer acuerdo que se adoptó fue el de agradecer a las autoridades la “valiosa colaboración” prestada y que “han prometido seguir coadyuvando para hacer realidad los amplios y grandes proyectos de esta nueva sociedad deportiva”.

Hay un dato curioso y es que en las primeras informaciones de la prensa, la denominación de la entidad que figura es la de ‘Club del Mar’. El error se mantendría varios meses.

Jesús Durbán Remón, a bordo de una embarcación.- Foto Club de Mar de Almería.
Las noticias e iniciativas del Club de Mar se suceden rápidamente. El president Durbán Remón, adelanta algunas actividades, objeto de la directiva. ‘Yugo’, 28 de julio de 1949.

A finales de julio de 1949, el presidente, Jesús Durbán informa, a través de ‘Yugo’, de que las gestiones para poder disponer de sede habían “culminado felizmente”. Se trataba del traspaso al club del “edificio sito en el puerto”, “destinado primitivamente a Estación Marítima Sanitaria y cuyas obras quedaron paralizadas hace tiempo”. Un “espacioso local que reúne, tanto por su situación, como por su amplitud, magníficas condiciones para la instalación de los servicios del nuevo club deportivo”. La ubicación era a escasos metros de la desembocadura de la rambla de La Chanca, lindando con la antigua casa de botes. Adelantó que las obras para rematar la construcción iban a ser inminentes y que podrían inaugurarse a primeros del año 1950.

Primeras regatas, 1949

Con este despegue se inician los preparativos de lo que sería el estreno del club en competiciones marítimas, una regata de balandros, tipo “snipes”, primera de este tipo en aguas almerienses, y que iba a contar, como se anunció, con representantes de otros clubes y de la flotilla local, que ya estaba entrenando: Cristóbal Gómez Romero, quien había adquirido una embarcación de recreo; Martínez Artall, Iglesias y otros. En total eran cuatro veleros almerienses, junto a otros de fuera. Se esperaba una participación de doce embarcaciones. En las gestiones desempeñó un papel fundamental el comandante de Marina, José Garat Rull, a quien la junta directiva le concedió la distinción de nombrarlo presidente de honor.

Los días 21 y 23 de agosto de 1949, domingo y martes de feria, respectivamente, el Club de Mar organizó su competición como estaba anunciado, “primera prueba seria tras la guerra civil”, destacó la directiva de la entidad. Bajo la denominación de I Regata de Snipes, I Trofeo Ayuntamiento, contó con embarcaciones de Málaga, Melilla y Almería, constituyendo un auténtico acontecimiento social. Con este motivo se desplazó al puerto el cañonero ‘Martín Alonso Pinzón’, fondeado en el muelle de Levante, desde donde las autoridades presenciaron las tres series celebradas. Los trofeos que se repartieron fueron donados por el ministro de Marina, almirante Regalado; por los jefes de los departamentos marítimos de Cartagena y Cádiz; y por organismos oficiales de la capital. La entrega tuvo lugar el 24 de agosto, miércoles.

Despliegue informativo de ‘Yugo’, los días 23 y 24 de agosto de 1949, para dar cuenta de la I Regata de Snipes ‘Trofeo Excmo. Ayuntamiento de Almería’, organizada por el Club de Mar de Almería. En la foto de contraportada, junto a imágenes de los balandros, figuran Félix Gancedo y su hijo Pepito, que ganaron la primera manga con ‘Atilo II’, del Club Mediterráneo de Málaga.

En la primera jornada, el tiempo no acompañó, ya que la ligera brisa no era suficiente como para hacerse lucir a los balandros. El público, como ocurrió el segundo día, “siguió con gran interés el desarrollo de las pruebas balandrísticas”, llenando por completo “los muelles, así como la escalinata real y el tinglado acotado ex profeso para los socios del club almeriense”. En la primera manga se impuso ‘Atilo II’ del malagueño Félix Gancedo, que navegaba con su hijo Pepito, invirtiendo un tiempo de 47 minutos y 57 segundos.

Las dos series restantes de la competición fueron el martes, con un extraordinario ambiente. Mejoró el tiempo, con “mar dura y brisa fuerte”, y tomaron la salida las diez embarcaciones que lo hicieron el primer día. La clasificación final, una vez tenidas en cuenta las tres series, la encabezó ‘Kamaka’ (Antonio Marmolejo y Francisco de Haro), de Málaga, con 1.531 puntos; seguido de ‘Scherezade’, de Melilla, con 1.506 puntos, y de ‘Atilo II’, de Málaga, con 1.411 puntos. Los tres balandros almerienses fueron sexto, ‘Dione’; octavo, ‘Daus’ y décimo, ‘Galicia’, retirado por avería en la primera manga. Por equipos venció Melilla y a continuación Málaga y Almería.

En el cañonero ‘Martín Alonso Pinzón’, entre otras autoridades, se dieron cita el contralmirante, Carlos Vila Suances; Ricardo Alonso Vega, gobernador militar de la plaza; Lorenzo Gallardo, presidente de la Diputación; Emilio Pérez Manzuco, alcalde de la ciudad y presidente del Casino Cultural; José Sánchez Gómez – Farauz, capitán de fragata y comandante del cañonero; José Perals, ingeniero jefe de la Junta de Obras del Puerto; Rafael Martínez de los Reyes, teniente de alcalde y delegado de la subsecretaría de Educación Popular; José Álvarez Gómez, presidente del Real Club Mediterráneo de Málaga; José Morales, presidente del Círculo Mercantil; Jesús Durbán, presidente del Club de Mar y otros directivos. La prensa siguió las pruebas desde una lancha del ‘Martín Alonso’, acompañados, en la primera jornada, por Jesús Durbán, el presidente de la entidad malagueña y el alcalde Pérez Manzuco.

Yugo’ recogía algunas impresiones de los presentes, que no podían ser más elogiosas. El comandante de Marina, José Garat Rull, calificó de “estupenda y magnífica” la regata. Para José Álvarez Gómez, presidente del Real Club Mediterráneo, en Almería “hay un gran entusiasmo” por este deporte “y este ensayo de hoy puede ser la base de que se vaya a todas partes. No obstante, he podido advertir, al lado de este entusiasmo, una falta de práctica, defecto que se corregirá con la debida preparación y entrenamiento suficiente”.

Jesús Durbán, pletórico por el desarrollo de la regata, manifestó: “Mi satisfacción es inmensa al presenciar el hermoso espectáculo que hemos visto con nuestra sin par bahía llena de velas blancas. Y esta inmensa satisfacción, se ha acrecentado al percatarme del espíritu deportivo y la simpatía arrolladora de que han hecho gala en todo instante los equipos foráneos, dando una generosa lección de buen navegar”. El alcalde, Emilio Pérez Manzuco subrayó que el éxito alcanzado “determinará el arraigo definitivo en Almería de los deportes marítimos, gracias a este magnífico Club de Mar recientemente constituido”.

El bautizo en la organización de regatas del recién nacido Club de Mar fue contundente, recibió un amplio respaldo social y popular, y las puertas estaban abiertas para alcanzar nuevas cotas. De otra parte, la vela iniciaba así su camino en solitario, lo que no había ocurrido antes, en los 75 años de historia en el panorama local, mientras el remo seguiría su curso independiente de la mano de Educación y Descanso. En la misma feria del 49 hubo regatas de botes a remo.

Balandros en la bahía, participando en el I Trofeo ‘Garat’, organizado por el Club de Mar, en diciembre – enero de 1949 – 1950. Era la Flotilla División 50. Ganador de la regata fue el barco de Manuel Martínez Artall y de su señora, Ángeles Escat.- Foto de ‘Yugo’ del 3 de enero de 1950.

Flotilla Divisionaria núm. 50, 1950

Hay deseos de consolidar un buen equipo de snipes y los directivos del club se ponen manos a la obra. Fruto de ello, en diciembre de 1949, se crea, con “vida oficial”, la Flotilla Divisionaria núm. 50, que integran los balandros ‘Eclipse’, núm. 401; ‘Chimista’, 369; ’Galicia’, 345; ‘Daus’, 505; ‘Dione’, 558 y ‘Jurilu’, 305. Lo primero que hacen es organizar una serie de pruebas, los días 25 y 26 de diciembre de 1949 y 1 de enero de 1950, estando en disputa el Trofeo Garat, en “homenaje de simpatía y fervorosa gratitud de los balandristas almerienses con el comandante de Marina, José Garat Rull”. Para adjudicarse en propiedad la copa, el equipo vencedor tendría que serlo dos años. Las tres mangas dieron como vencedor a ‘Dione’, tripulada por Manuel Martínez Artall y su señora, Ángeles Escat. Le siguieron ‘Daus”, de Cristóbal y Antonio Gómez Romero; ‘Galicia’, de Eusebio Álvaro y Mary Charo Álvaro; ‘Jurilu’, de Eugenio Iglesias y Enrique Romero; ‘Eclipse’, de Antonio Cuesta y Joaquín Garat; y ‘Chimista’, de José Manuel Gómez – Angulo y José María Almagro. Es importante señalar que, tanto en la práctica deportiva, como en la vida social del Club de Mar, la mujer tiene un papel destacado desde los inicios. Es el caso de Ángeles Escat, Mary Charo Álvaro o María Rosa Puig, entre otras.

José Garat, comandante de Marina y presidente de honor del Club de Mar, en una caricatura del dibujante ‘ESE’ (Enrique Suárez), que ilustraba la entrevista que publicó ‘Yugo’ el 3 de enero de 1950.

El periódico ‘Yugo’ resalta, en su edición del 3 de enero de 1950, que ese año deparará “una realidad”, en relación al deporte náutico, “la feliz construcción del nuevo y magnífico edificio del Club de Mar, instalado en uno de los parajes más pintorescos de Almería”. No aclara más. Pero, en la columna ‘Y Vd… ¿qué opina?’, dentro del suplemento deportivo de ‘Yugo’, del mismo 3 de enero, en una entrevista que realiza Manuel Román, con el seudónimo de ‘EME-ERRE’, el comandante de Marina y presidente de honor del Club de Mar, José Garat, incide en que la sede de la entidad se inaugurará en la feria de agosto de ese año. “Tenemos el compromiso de terminarlo”, recalca. Abunda en lo que costarán las obras, “de cuatrocientas a quinientas mil pesetas en adelante, pues creo que las rebasará. Se montará con los más modernos adelantos, y se le dará la importancia social y deportiva que nuestra ciudad merece”. El comandante de Marina alude a la significación que trae consigo la creación del Club de Mar, porque “era una necesidad sentida en Almería desde hace mucho tiempo”. Al mismo tiempo remarca que el éxito “se debe exclusivamente a don Jesús Durbán Remón, presidente del club, que me ha embarcado, y ambos estamos luchando contra viento y marea para sacar adelante el proyecto”. Garat habla ya de poner una cuota de ingreso a los nuevos socios, ante la alta demanda existente.

Entrevista del periodista Manuel Román, EME – ERRE, a Manuel Martínez Artall, en el suplemento deportivo de ‘Yugo’, del 10 de enero de 1950. La ilustración, como solía ser siempre, es del dibujante Enrique Suárez, ‘ESE’.

Manuel Martínez Artall, ayudante de la Junta de Obras del Puerto y directivo, responsable de las cuestiones marítimas, que había ganado con su balando ‘Eclipse’, la primera regata de snipe ‘Trofeo Garat’, fue entrevistado por Manuel Román para la sección semanal del suplemento deportivo y taurino de los martes de ‘Yugo’, dedicado a deportistas. Los textos solían ilustrarse con una caricatura de Enrique Suarez, que firmaba ‘ESE’, como así ocurre en esta ocasión. Martínez Artall cuenta que desde el verano de 1943 compite con su embarcación, tripulada junto a su esposa, Ángeles Escat. El barco ‘Eclipse’, que fue el primero de su clase en navegar por la bahía almeriense, lo compró en Alicante, si bien con anterioridad practicó remo con un bote que tenía a medias con José Sánchez Yebra. El entrevistado ofrece algunas características de las competiciones de snipes: “Hay veces que la afición no sabe si ha comenzado la prueba. Esto se evita, teniendo en cuenta que diez minutos antes de comenzar, se iza una bandera de señal, en lugar visible; después, a la hora de la salida, se iza una segunda bandera amarilla y se lanza un disparo, o bien se toca una campana”. El recorrido consiste en “un triángulo de una milla de longitud – 1,852 km – al que se dan tres vueltas normalmente, y cuando se observa falta de viento, la distancia se acorta en dos vueltas”. Martínez Artall, refiere que los balandros pesan 205 kilos, como mínimo, sin límite para ampliarse, si bien, agrega, “con viento duro, el que pesa más, puede obtener ventaja; con la calma, el que pese menos, avanza más”. La flota de snipes se ampliaba con la construcción de las embarcaciones ‘Jurilu’, de Eugenio Iglesias y dos más propiedad de José Perals, hijo, y de Sebastián Vidal.

Imágenes del 26 de febrero de 1950, del Trofeo ‘Urbina Carrera’ de snipes, celebrado en ese mes y que ganó el matrimonio Manuel Martínez Artall y Ángeles Escat.- Fotos aparecidas en ‘Yugo’ el 28 de febrero de 1950.

En tres domingos consecutivos de febrero de 1950 se disputa el I Trofeo ‘Urbina Carrera’, que patrocinó el que era gobernador civil en ese momento. Para adjudicarse en propiedad la copa había que ganar la prueba en tres ediciones. La clasificación final de snipes la encabezó, una vez más, el matrimonio Martínez Artall (Ángeles Escat, su esposa), a bordo de ‘Dione’, repartiéndose los siguientes puestos, ‘Jurilu’, de Iglesias y Romero; ‘Daus’, de Gómez Romero y Plaza; ‘Galicia’, de Álvaro Miguez e hija; ‘Chimista’, de Gómez Angulo y Rodríguez; y, ‘Eclipse’, de González Cuesta y Díez. Ésta última embarcación abandonó en la tercera jornada por avería.

En julio de 1950 la actividad del Club de Mar, en cuanto a regatas de la clase snipe, fue intensa, puesto que se pretendía mejorar la preparación de los ‘balandristas’ locales. Se sucedieron, siempre en domingo, hasta tres pruebas, que tuvieron por escenario el puerto y la bahía, con una nutrida participación. A las habituales embarcaciones, se les unieron ‘Siret’, de Vidal y Giménez; ‘Tifón’, de Suárez – Llanos y López Gay; y, ‘Smara’, de Perals y Pérez. El domingo, 30 de julio, se disputó el ‘Trofeo Aurora’, cuya copa estuvo expuesta en uno de los escaparates del Paseo, patrocinado por José María Romero – Balmas. La clasificación ofreció este orden: ‘Siret’, ‘Dione’, ‘Tifón’, ‘Galicia’, ‘Daus’, ‘Smara’ y ‘Jurilu’. Y, el 15 de agosto, con motivo de las fiestas de San Roque, el Distrito Tercero – Pescadería, organizó otra regata con la colaboración del Club de Mar, siendo el escenario el puerto. Nuevo triunfo de ‘Siret’, tripulada por Paco Romero y Diego Juan Fernández, a quien siguieron, por este orden: ‘Dione’, del matrimonio Martínez Artall (Ángeles Escat, su esposa); ‘Galicia’, de Eusebio Álvaro y su hija, Chelo; ‘Smara’, de Sebastián Vidal y Paco López Gay; y, ‘Daus’, de Julio Álvarez Llanos y Pepe López Gay.

La cita de agosto era obligada. En disputa, el II Trofeo Ayuntamiento, con tres mangas celebradas entre los días 24 al 26. En la última, el viento racheado, que fue un aliciente más para la emoción, provocó averías significativas en los balandros, desde la rotura de un palo, hasta desperfectos en timones y obenques. El jurado hubo de emplearse a fondo para resolver diferentes reclamaciones que dieron lugar a varias descalificaciones por conductas antirreglamentarias. La clasificación general fue la siguiente: 1, ‘Dione’, con 4.563 puntos; 2, ‘Siret’, 4.224; 3, ‘Galicia’, 4.109; 4, ‘Oti – Oti’, 3.912; 5, ‘Chimista’, 3.628; 6, ‘Tifón’, 3.618; 7, ‘Smara’, 3.509; y, 8, ‘Daus’, 3.338. Por su parte, Educación y Descanso, continuó con el remo, montando una regata (desde la playa del Centro Náutico a la escalinata real del puerto) el mismo sábado, 26 de agosto, que ganó el bote ‘Adoración’, del Grupo de Pesca. También la obra mantendría las pruebas de natación (travesía del puerto, trampolín, y recorridos de las modalidades de espalda, braza, libres y relevos), pero, en esta ocasión, en diferentes días.

Relección de la directiva, cuota de ingreso, sede, y creación de secciones (pesca y fotografía), 1951

El 15 de abril de 1951, una semana después de la ceremonia de la Coronación de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad, el Club de Mar inició su temporada deportiva 1951-52. Y, lo hizo con una regata donde el fuerte viento de levante fue protagonista, provocando el vuelco de numerosas embarcaciones. Por el orden que se indica, se clasificaron: ‘Oti – Oti’, de José María Artero y José Giménez Sanjuán, con 1.600 puntos; ‘Siret’, de Paco Romero y María Rosa Puig, 1.521; ‘Jein’, de Eugenio Iglesias y Enrique Romero, 1.444; ‘Chimista’, de José Manuel Gómez Angulo y Pedro Moro, 1.369; ‘Smara’, de Sebastián Vidal y Alfonso Giménez, 1.296; ‘Dione’, de Manuel Martínez Artall y Ángeles Escat; y, ‘Mizar’, de Cristóbal Gómez Romero y hermana, 1.156.

Casino Cultural en 1950, ahora es la sede de la delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía. Fue el marco de las primeras reuniones de la entidad, desde su fundación, hasta que dispuso de sede social, en 1955.- Foto BIBLIOTECA DIGITAL DIPUTACIÓN DE ALMERÍA

El Casino Cultural, como era habitual, desde la fundación, cada vez que había una reunión, acogió la junta general extraordinaria del Club de Mar, donde, como mandaba el reglamento, habían que renovarse los cargos directivos. El equipo rector, presidido por Jesús Durbán, fue reelegido por unanimidad, recibiendo un voto de confianza “para que su gestión fuese todo lo amplia que se necesitase, para la mejor consecución de los fines de la sociedad”. Otro acuerdo destacado fue establecer la cuota de entrada para nuevos socios en 250 pesetas. El presidente informó de las obras de la nueva sede, durante el periodo 1950 – 1951 y los asistentes insistieron en la necesidad de la “urgente terminación de las obras de la primera planta del edificio social” y de las instalaciones definitivas del bar, que estaba funcionando provisionalmente.

Información donde se anuncia la creación de una sección de Pesca y también se aclara que la cuota de ingreso para socios, en el Club de Mar, no era de 2,50 pesetas, como había informado el diario el día anterior, sino de 250 pesetas. ‘Yugo’ del 3 de agosto de 1951.

En esa misma reunión se acordó crear la Sección de Pesca Deportiva que trataría de “agrupar, desde los modestos y puros aficionados al deporte de la caña sencilla y el bote de hojalata de la carnada, a los arriesgados practicantes de la caza submarina, armados con arpón y cuchillo y dotados de aprovisionamiento de oxígeno, pasando por los que usan cañas de bambú y carrete lanzador”. A tal fin se nombró una comisión, encabezada por el presidente, Jesús Durbán, que era un gran aficionado a la pesca, a fin de ver los trámites para que se pudieran organizar concursos y tener un espacio concreto para la práctica. La tarea no fue fácil, ya que no sería realidad hasta febrero de 1952 y de una forma no tan ambiciosa como en un principio se pensaba.

Noticia de ‘Yugo’, 8 de agosto de 1951, donde da cuenta de la creación de la ‘Agrupación Fotográfica Amateur’ de Almería.

Otra novedad salida de la asamblea de la entidad fue que, con motivo de la constitución de la ‘Agrupación Fotográfica Amateur’ de Almería, ésta quedara integrada dentro de las actividades del Club de Mar. El mismo ‘Yugo’ del 8 de agosto de 1951, justificaba esta gran novedad. Primero, dado el éxito que, en la feria de 1950, obtuvo una exposición de fotografías de temas marítimos, que se volvería a repetir en 1951. La segunda, derivada de una serie de gestiones llevadas a cabo en Madrid donde se iba a formar la Federación Española de Sociedades Fotográficas y era el momento oportuno para pedir la incorporación de Almería a la misma. La tercera argumentación que ofrecían es que “entendiendo que la fotografía, desde nuestro punto de vista como aficionados, tiene un carácter netamente deportivo, ya que de su práctica sólo se quiere extraer el mejoramiento de las perspectivas artísticas y el aumento de los conocimientos técnicos de cada uno, no es extraño que esta agrupación quede por el momento integrada dentro de las actividades del Club de Mar”. E, insiste en que no es novedad, ya que, en otras provincias, había agrupaciones de este tipo integradas en “sociedades excursionistas, de montaña, etc.

José María Artero, delegado de la sección de Fotografía del Club de Mar, donde se integró la Agrupación Fotográfica Amateur, germen de AFAL.

La directiva nombró delegado de esta nueva sección a José María Artero García, que era quien promovió la iniciativa y que sería el germen de lo que fue, al poco, AFAL (Asociación Fotográfica Almeriense). Artero, junto a Carlos Pérez Siquier, premio nacional de Fotografía, fueron los artífices del nuevo rumbo que tomaría, a nivel nacional, la fotografía, siendo su máximo exponente la revista que coordinaron desde Almería (1956 – 1962).

Una anécdota significativa. El periódico ‘Yugo’ del 2 de agosto, en la reseña de la asamblea del club, por error en los titulares, indicó que la cuota de entrada al Club de Mar sería de 2,50 pesetas, lo que dio lugar a que, esa misma mañana, las oficinas de la entidad se vieran desbordadas para registrar nuevas altas. La decepción fue grande. El diario se vio obligado a rectificar el día siguiente: la cuota era de 250 pesetas.

La competición, felicitación, y las obras de la sede, 1951 – 1954

Con, de, en, por el mar” es el titular del editorial con que abre su portada ‘Yugo’ del jueves, 9 de agosto de 1951, donde con los acostumbrados matices políticos, pretende resaltar la importancia del Club de Mar en la época, viniendo a “deshacer ese infundado tópico de que Almería vive de espaldas al mar”. Decía, concretamente, el editorial, escrito muy posiblemente por el periodista Manuel Soriano Martín: «El ‘Club de Mar’—entidad animada de un poderoso entusiasmo—, enlaza, y moderniza, las antiguas y las nuevas aficiones de la buena sociedad almeriense. Su labor es de tanto interés, que debe ser estimulada con los mayores plácemes colectivos. Tiene un gran horizonte de posibilidades y de acción influyente, que nos incumbe a todos hacer que no decaiga. No es nuestro cometido dar ideas, sino realzar como se merecen las buenas empresas. Alentemos y prestemos ayuda, a ese grupo de voluntades, que quieren deshacer ese injustificado tópico de que Almería vive de espaldas al mar«.

Editorial de ‘Yugo’, dedicado al Club de Mar, con el que abría su edición, en portada, el 9 de agosto de 1951.

La vela mantiene su intensa actividad competitiva y celebra, en los días previos a la feria, el II Trofeo Aurora, patrocinado por José María Romero – Balmas. De las tres mangas disputadas, se anuló la segunda por algunas confusiones en la llegada con las embarcaciones, que hubo de repetirse el 15 de agosto, dándose así por concluida la prueba, que arrojó la siguiente clasificación final: 1, ‘Siret’, patrón, Francisco Romero, y tripulante, María Rosa Puig, con 4.500 puntos; 2, ‘Oti – Oti’, José María Artero y Paco Juan Fernández, 3.986; 3, ‘Galicia’, Eusebio Álvaro y Mari Charo Álvaro, 3.961; 4, ‘Dione’, Manuel Martínez Artall y Ángeles Escat, 3.738; y, 5, ‘Mizar’, Cristóbal Gómez Romero y su hermano, 3.586. Hubo hasta ocho clasificados.

La regata de feria de 1951 puso en juego el III Trofeo Ayuntamiento de Almería y, nuevamente, se invitó a representantes de otras ciudades como Valencia, cuyo equipo dominó, Melilla, Cartagena, Málaga y Almería. El viento reinante se encargó de dar más emoción a dos de las cuatro mangas disputadas. Las puntuaciones finales fueron: 1, ‘Nenúfar III’, Valencia, de José Lluesma y Alfredo García, 5.946 puntos; 2, ‘Fátimo’, Melilla, Luis y Carlos Boix Ferrer, 5.784; 3, ‘Almanzor’, Cartagena, Andrés Caja y Alférez Espinosa, 5.127; 4, ‘Spray’, Valencia, Benjamín Alberota y Enrique Grau, 5.042; 5, ‘Maricel’, Málaga, Antonio Marmolejo y José Juan Fernández, 4.838; 6, ‘Daus’, Almería, Julio Suárez Llanos y Diego Juan Fernández, 4.837; y, 7, ‘Siret’, Almería, Paco Romero y María Rosa Puig, 4.516. Así, hasta una veintena de embarcaciones. Por flotillas, ganó Valencia, seguida de Cartagena, Almería, Melilla y Málaga.

Septiembre del 51 también trajo actividad con la disputa del Trofeo ‘Pérez Manzuco’, con tres pruebas y la participación de diez snipes. Se impuso ‘Siret’, seguido de ‘Dione’, ‘Oti – Oti’ y ‘Jein’. Se aprovechó para hacer la entrega de los trofeos de toda la temporada de verano, teniendo lugar en la sede, en obras, del Club de Mar, bajo la presidencia del gobernador civil, Urbina Carrera. El jurado de regatas creó un premio denominado ‘A la afición y la constancia’, que, en esa ocasión, se adjudicó a José María Artero García, “por su labor en pro de la vela durante lo que va de temporada”. El gobernador aprovechó para realizar una detenida visita a las instalaciones, comprobando de primera mano que se estaban finalizando los trabajos de la primera planta.

Anuncio del Club de Mar sobre la adjudicación y precio de las taquillas. ‘Yugo’ del 22 de diciembre de 1951.

A finales de 1951, por medio de un anuncio en prensa, el Club de Mar comunicaba que habían terminado las obras en la planta de balneario de la sede y que se abría plazo de inscripción para adjudicarse las primeras 34 taquillas (100 x 100 x 100) con llave. En propiedad, su precio era de 200 pesetas, y, en alquiler, por un año, de enero a diciembre, 50 pesetas. Las oficinas estaban en el Paseo del Generalísimo (actual Paseo de Almería), 23 y los teléfonos eran el 2605 y el 2405.

La temporada deportiva comenzaba en invierno. Aprovechando las Navidades, se disputaron los trofeos ‘Urbina Carrera’ y ‘Garat Rull’. Ya en febrero de 1952, por fin, y tras numerosas gestiones, la sección de Pesca en el Club de Mar echa a andar.

Con motivo de la felicitación de la Federación Española de Clubes Náuticos (FECN) por la extraordinaria actividad del Club de Mar en la temporada que finalizaba, la sección de Deportes del periódico ‘Yugo‘, de 30 de marzo de 1952 apuesta por la necesidad de que se disponga ya de un edificio – sede completo: «… se llame públicamente la atención hacia el esfuerzo continuado y fecundo que se sigue desde hace precisamente ahora, tres años, para dotar a Ia ciudad de un edificio sede de una entidad deportiva, acorde con el rango y la categoría que siempre hemos deseado para nuestra muy querida Almería. No hay población alguna con aspiraciones y ambición en todo el litoral español, que no posea un Club Náutico de mayor o menor solera. Almería, por su antigüedad, lo merece; por su vocación marinera, lo necesita; por su inmediato futuro, le es imprescindible. Y, lo más difícil, amigos, ya está hecho. La primera piedra… y muchas más, quedaron colocadas hace tiempo. Y hoy, donde no había nada, existe un edificio con una planta totalmente terminada, un puerto propio, una flotilla de doce balandros, y sobre todo, y mejor que todo, un núcleo de entusiastas, alumbrados por una fe inextinguible y seguros hasta su misma médula de que el Club asombrará un día a los mismos almerienses que hasta ahora pasan delante de sus muros y apenas si algunos sienten la curiosidad, simplemente la curiosidad, de ver como éste avanza y crece. Mientras tanto, ahí está esa felicitación oficial que comentábamos. Nuestra enhorabuena por ella y que sirva, no como acción de gracias, final de todo un ciclo de actividades, sino más bien como estímulo para nuevas y mejores actuaciones en pro del deporte de Almería, que todos esperamos y que alentaremos, desde estas mismas columnas, con la máxima dedicación«.

La FECN aprueba el calendario de pruebas del Club de Mar y ‘Petifoque‘, seudónimo de un colaborador, en el ‘Yugo’ del 9 de abril de 1952 escribe: «Si el tiempo no lo impide, la competición se iniciará el próximo día 13, Domingo de Resurrección, celebrándose la primera regata de puntuación de dicha temporada. A lo largo de toda ella se correrán diez regatas de puntuación, válidas tan sólo a efectos clasificatorios nacionales y Campeonato de España, a una sola manga. Ocho más de Copa, dotadas todas con trofeos donados por autoridades, entidades y particulares, que serán a tres mangas, y una regata especial, con participación de flotillas de los puertos próximos del litoral mediterráneo, que coincidirá con la feria y fiestas de agosto. El calendario del club almeriense es uno de los más largos de toda España, entendiendo por ‘largo’ el hecho de que las competiciones del mismo comiencen en abril y lleguen hasta enero del año siguiente. La suavidad del otoño e invierno almeriense permiten la celebración de pruebas náuticas en los meses de noviembre, diciembre y enero, cosa que sólo Málaga iguala, con la organización de sus clásicas copas de invierno. Pero, aunque, como ya decimos, en los meses crudos del año se celebrarán pruebas de balandros, el verano sigue siendo la época más «densa» del año y durante los meses de julio, agosto y septiembre, apenas si quedará un solo domingo o día festivo libre de un señalamiento para prueba de puntuación o de Copa«. Corrobora la importancia, en estos inicios, de la pujanza de un club bisoño, que desarrolla un programa náutico tan intenso, como el de otras ciudades con más raigambre, tradición y antigüedad.

Reportaje de Manuel Falces sobre la construcción de snipes en los astilleros almerienses. ‘Yugo’, 27 de junio de 1952.

Otra faceta importante, que trajo la creación del Club de Mar, fue el impulso que tomaron los astilleros almerienses con la construcción de embarcaciones de la clase snipes. Destacaron en estas labores los calafates y expertos navegantes, José Fernández y Juan Mullor, que llevaban hechos, hasta ese momento, ocho balandros. El último, ‘Travieso’, estaba ya cosechando destacados triunfos y se fabricó con “riquísima madera de los bosques rumanos y de la Guinea Española”. Manolo Falces, en un reportaje publicado por ‘Yugo’, el 27 de junio de 1952, resalta también que, de las trece naves de las que dispone el Club de Mar, cuatro – ‘Jein’, ‘Jein II’, ‘Smara’ y ‘Oti – Oti’ -, salieron de las manos de otro experimentado carpintero de ribera almeriense, Antonio Molina. Precisamente, sobre el ‘Travieso’, sus constructores indicaron al periodista, que “en la realización de su ‘sueño’ tuvieron que gastarse más de diez mil pesetas, comprendiendo, claro está, la madera, velamen y foque, constituyendo el capítulo más gravoso la madera”. Por cierto, que fue “adquirida a ‘oro molido’ en el ‘mercado negro’, y con todo – dicen los calafates –, el ‘Travieso’ nos ha salido más económico de lo que esperábamos”.

La flotilla del Club de mar no dejó de crecer, sobre todo en la clase snipes. Embarcaciones en las instalaciones de Pescadería.- Foto CLUB DE MAR

La intensa actividad de los navegantes del Club de Mar comenzó a dar sus frutos, de forma efectiva, en agosto de 1952, en la regata ‘Trofeo Ayuntamiento’, midiendo sus fuerzas a una representación de Málaga. Los almerienses rozaron el triunfo tras la disputa de las tres mangas de la competición donde participaron 16 balandros. Los tres primeros clasificados fueron: 1, ‘Chiripa II’ (Málaga), J. J. Gómez Raggio y M. Franco, 4.488 puntos; 2, ‘Siret’ (Almería), Paco Romero y María Rosa Puig, 4.277; y 3, ‘Mizar’ (Almería), Cristóbal Gómez Romero y señora, 4.259. Otros regatistas almerienses que intervinieron fueron Eusebio Álvaro, Mari Charo Álvaro, José Fernández, Juan Mayor, Sebastián Vidal y Elena Pezzi, Manuel Martínez Artall y Ángeles Escat, Eugenio Iglesias, José Juan Fernández, Gómez Angulo, Diego Juan Fernández, Adrián Joya, Carmelo Juan Fernández, Guillermo Martín y Robles Cabrera.

‘Travieso’, snipe fabricado en los astilleros de Almería, en 1952, en una imagen ampliada del periódico ‘Yugo’.

El amplio calendario de pruebas, tanto en invierno como en primavera y verano, se mantiene, centrándose todo, como venía siendo tradición, en la regata de feria ‘Trofeo Excmo. Ayuntamiento’. En 1953, la participación fue solo almeriense, con prácticamente toda la flotilla del club en acción. Se celebraron tres mangas y, por este orden, se clasificaron: ‘Mizar’, tripulado por Cristóbal Gómez Romero y señora; ‘Smara’, Sebastián Vidal y Francisco López Gay; ‘Galicia’, Eusebio Álvaro y Mary Charo Álvarez; ‘Dione’, Manuel Martínez Artall y Ángeles Escat; ‘Loli’, Joaquín Guirado y Juan Mayor; ‘Travieso’, José Fernández Escobar e hijo; ‘Jein II’, José María Martínez y Adolfo Juan Fernández;Kon – Tiki’, José María Artero y Diego Juan Fernández; ‘Daus’, Julio Suárez Llano y Carmelo Juan Fernández; y, ‘Siret’, Acosta y Vertiz.

A finales de enero de 1954, el Club de Mar, con una buena representación de su florilla, se desplazó a Málaga para la regata de invierno y el Trofeo Internacional ‘Marca’, pruebas que reunían a lo más selecto del panorama de la clase snipe. Junto a malagueños y almerienses estuvieron representados clubes de Menorca, Cartagena, Los Alcázares, Melilla, Algeciras y Cádiz. En la copa ‘Marca’ (salieron 25 embarcaciones de las que llegaron a terminar prácticamente la mitad, 12) fue donde los almerienses tuvieron mejor actuación, caso de Juan Fernández Escobar, con ‘Loli’, como de Juan Mayor con ‘Mizar’. También se desplazaron los balandros ‘Travieso’, ‘Galicia’ y ‘Siret’, con menor suerte.

El Club de Mar continúa, con mucho esfuerzo, las obras de su sede social, como bien lo destacó en su columna diaria de opinión ‘Bajo el Manzanillo’, el periodista Manuel Román, que firmaba bajo el seudónimo de ‘Equis’. En abril de 1954 ponía de relieve que se estaban acometiendo las obras de la segunda fase de la sede del Club de Mar, “un hermoso edificio, que se levanta al final del Parque, lo que se lleva a cabo con un ritmo prometedor”. Y agregaba: “La culminación de este proyecto, en el que el Club ha puesto todo su interés y dinamismo, está siendo comentado en el sentido muy elogioso por cuantos ven con agrado la feliz iniciativa y consideran de gran importancia el elevar el rango y la eficacia de las instalaciones deportivas almerienses”. Señalaba también que el nuevo edificio dará más valor al parque.

Carlos Gómez Raggio, destacado patrón malagueño, que ganó la regata del Trofeo ‘Ayuntamiento’ de 1954.- Foto Club Mediterráneo Málaga.

La feria del 54 trae, de nuevo, las regatas de snipes, ‘Trofeo Ayuntamiento’, con tres jornadas, donde la flotilla malagueña arrasó, copando los cuatro primeros puestos. La tercera manga tuvo lugar el sábado, 28 de agosto, con un fortísimo viento de Levante. Ganó el balandro ‘Esperanza’, de Málaga, con Carlos Gómez Raggio y Pedro Arribera. El primer almeriense clasificado fue quinto: ‘Kon – Tiki’, de José María Artero y Paco Juan Fernández. Tras éste, entraron el resto de navegantes locales, por este orden: ‘Travieso’, José Fernández Escobar y Luis Escobar; ‘Loli’, Juan Mayor Peña y Joaquín Guirado Bonillo; ‘Dione’, Manuel Martínez Artall y señora, Ángeles Escat; ‘Mizar’, Sebastián Vidal y señora, Elena Pezzi; ‘Jein II’, Eugenio Iglesias y Joaquín Ruiz Nieto; ‘Daus’, Julio Suárez Llanos y Javier Peña; ‘Chimista’, José Manuel Gómez Angulo y José Juan Fernández; ‘Galicia’, Eusebio Álvaro y Mary Charo Álvaro; ‘Mar’, Antonio Acosta y Rafael Uclés; ‘Smara’, José Mayor Guirado y otro; ‘Jein I’, José Rodríguez y Juan Ramírez. Educación y Descanso estuvo representada por las embarcaciones ‘Eclipse’ y ‘Oti – Oti’. Compitieron 20 barcos. La Obra sindical mantuvo, en las fechas de las fiestas, regatas de remo, así como pruebas de natación.

El doctor Eusebio Alvaro Miguez, directivo y navegante, desde la fundación del Club de Mar.- Foto Generaciones de Plata – Fundación Descubre

El 16 de octubre de 1954 se celebró junta general ordinaria de socios del Club de Mar, donde fue reelegida la junta directiva: Jesús Durbán Remón, presidente; Cristóbal Gómez Romero, vicepresidente; Sebastián Vidal Rico, tesorero; José Rodríguez Martín, secretario; y como vocales José González Montoya, Enrique Romero Valverde, Manuel Martínez Artall (comodoro), Eusebio Álvaro Míguez, J. Gómez Berjón y José María Artero. El acuerdo más importante fue “aprobar cuantas gestiones y compromisos se contrajeron, encaminados a la terminación del local social y darle una amplia autorización a la actual junta directiva, al objeto de que sea una realidad el que las obras se terminen para inaugurarse el edificio, coincidiendo con las próximas fiestas invernales, en honor de la Santísima Virgen del Mar, si ello fuera posible”. Es decir, a primeros de 1955. No fue así, porque hubo de retrasarse unos meses.

Así estaban las obras de la sede del Club de Mar el 16 de febrero de 1955, cuando faltaban tres meses para la inauguración. ‘Yugo’, del 17 de febrero de 1955.

Inauguración del edificio – sede del Club de Mar, 1955

Diego Juan Fernández, uno de los socios fundadores del Club de Mar y regatista habitual desde los años 50 del siglo pasado, en enero de 2025, cuando cumplió 100 años, posando para una entrevista que le realizó el periodista Antonio Hermosa, en La Voz de Almería (se reproduce al final del presente artículo).

Nueva salida de la flotilla almeriense a las competiciones de invierno de Málaga, que se celebraron en enero de 1955, con el concurso de 40 barcos de todo el Mediterráneo, entre ellas, cinco del Club de Mar. Nuestros representantes alcanzaron los puestos 21, ‘Chanquete’, de Juan Mayor; 29, ‘Loli’, de Joaquín Guirado y señora; 31, ‘Kon – Tiki’, de José María Artero y señora; 34, ‘Mar’, de Joaquín Acosta y Alejandro Martínez Muley; y 36, ‘Jein’, de Diego Juan Fernández. Ganó ‘Esperanza’, tripulado por los hermanos Gómez Raggio, vencedores de la regata de feria del 54. Al regreso, José María Artero, hizo unas declaraciones a ‘Yugo’ (firma la entrevista, Manuel Falces), resumiendo lo que ha sido el papel de la representación almeriense en la regata malagueña: “Existió una gran compenetración entre las tripulaciones de las distintas embarcaciones del Club de Mar. Con lo cual se hizo realidad que Almería obtuviera la mejor puntuación posible. Mientras sigamos regateando de esta forma cómoda que lo venimos haciendo ahora dentro del puerto y aprovechando solo las circunstancias favorables de una brisa benigna, menguadas serán nuestras posibilidades de victoria en pruebas tan duras como las de Málaga. Los entrenamientos para lograr el dominio, no solamente debe guardar una continuidad, sino que deben practicarse sin conceder demasiada importancia a los vientos, sean favorables o adversos”. Artero, que fue de jefe de la flotilla divisionaria del Club de Mar, señaló en la entrevista que el objeto del desplazamiento era “aprender”, y “no desbancar a viejos patrones”.

Entrevista de EME – ERRE, Manuel Román, a José Rodríguez Martín, secretario del Club de Mar, para dar detalle de los avances del Club de Mar, sobre todo de la marcha de las obras de la sede. ‘Yugo’, 17 de febrero de 1955.

En febrero de 1955 las obras del edificio – sede del Club de Mar están muy avanzadas y perfilando detalles para su inauguración. En una entrevista del periodista Manuel Román, EME – ERRE, al secretario de la entidad, José Rodríguez Martín, que, a su vez, era depositario – pagador de la delegación de Hacienda, desvela los servicios que ofrecerá la edificación. En la planta baja, guardería de embarcaciones, aseos, taquillas, muelle y rampa de lanzamiento de barcos, que ya estaban en funcionamiento. En la principal, terraza con pista de baile para fiestas, gran salón social, restaurante, bar, cocina, despensa, guardarropas, etc. Además, en el solar de acceso a la entrada principal, una pista de tenis y una zona ajardinada. Rodríguez Martín adelantó lo que sería una tercera fase, ampliación de la que se estaba acabando, consistente en edificar la nave contigua para albergar sala de juntas, secretaría y locales para tertulias, además de aprovechar el piso bajo para montar una bolera. Comenta también que proyectaban “construir una piscina y fondear una plataforma en el martillo para los bañistas”. En esos momentos, el club tenía 160 socios y disponía de cuarenta embarcaciones, “cifra no rebasada por ningún club limítrofe”, apunta el secretario Pepe Rodríguez. “Tenemos tres yates, dos ‘Star’, 17 snipes, 7 motoras y el resto de embarcaciones de remo y vela, lo que da idea de nuestra importancia marinera”.

Destructor ‘Potter’ de la VI Flota Norteamericana en el Mediterráneo, atracado en el puerto almeriense cuando se celebró la inauguración de la primera sede del Club de Mar.

Coincidiendo con la estancia en el puerto de cinco barcos de la armada, de Estados Unidos y de España –los destructores norteamericanos ‘Potter’ e ‘Irwing’, de la VI Flota del Mediterráneo, y por parte de la Marina española, el crucero ‘Miguel de Cervantes’ y los destructores ‘Escaño’ y ‘Jorge Juan’-, el domingo, 8 de mayo de 1955, a las 13 horas, se bendijo e inauguró el edificio de la sede del Club de Mar, levantado en la playa de la Chanca (final del muelle de Poniente, a la izquierda de la barriada de Pescadería), poniendo fin a varios años de obras con un gran esfuerzo económico e inversor de la masa social, que contó con el apoyo de diferentes organismos públicos. Se superaban así “serias dificultades”. “Una conquista deportiva de Almería que satisface una ambición mucho tiempo sentida”, rezaba el titular del suplemento deportivo de ‘Yugo’, del martes, 10 de mayo de 1955.

Información gráfica, en la portada de ‘Yugo’ (10 de mayo de 1955), sobre la inauguración de la sede del Club de Mar, que tuvo lugar el domingo, día 8.

La reseña del acto destaca que “la esbelta silueta de la obra se recorta señera sobre el fondo azul del mar, con su amplia terraza. Cuenta el Club de Mar con todas las instalaciones necesarias, perfectamente montadas y dotadas, y con un puerto para refugio de las embarcaciones. La nueva institución honra a la ciudad y ha de llamar poderosamente la atención de cuantos la visiten”. Asistieron las primeras autoridades y “una selecta y numerosa concurrencia, entre la que predominaban distinguidas y bellas señoras y señoritas de la mejor sociedad almeriense”. La bendición estuvo a cargo del obispo de la diócesis, Alfonso Ródenas García. Entre las personalidades, estuvieron el gobernador civil, Ramón Castilla Pérez; comandante de Marina, Manuel Garay Lobo; alcalde de la ciudad, Emilio Pérez Manzuco; vicepresidente de la Diputación, Guillermo Agüero Carrasco; presidente de la Audiencia, Ángel Gallego Martínez; delegado de Hacienda, Luis Ferrer Bot; delegado de Trabajo, José Arnao García; vicario, José Antón Ortiz; teniente coronel – jefe de la Guardia Civil, Felipe Martínez Machado; administrador de Aduanas, Fernando Ferrer Fernández; segundo comandante de Marina, Mariano Díaz López; capitán de Infantería de Marina, Manuel de Diego García y delegado Información y Turismo, Rafael Martínez de los Reyes. Asistieron también los comandantes de las unidades de guerra surtas en el puerto de la armada estadounidense y española.

Petifoque, colaborador de ‘Yugo’ en temas de deportes náuticos, escribió una glosa al Club de Mar, «crónica breve y apasionada», con motivo de la inauguración de la sede de la entidad.

Jesús Durbán, presidente del Club de Mar, pronunció un discurso para explicar las vicisitudes por las que atravesó la creación de la entidad, con palabras de agradecimiento a los que creyeron en la idea y apostaron por ella desde los inicios hasta esos momentos. De igual manera, en un gesto generoso, subrayó que el club “abría sus brazos a quienes no creyeron posible su ejecución y se apartaron del camino”.

La sede del Club de Mar, inaugurada en 1955, y su presidente fundacional, Jesús Durbán Remón.- Foto CLUB DE MAR.
Trofeo ‘Goleta’, medía un metro de alto, instituido con motivo de la inauguración de la sede del Club de Mar. La donó la empresa vasca Urruzola S. A.

Se aprovechó el acto para entregar los premios del ‘Trofeo Fiestas de Invierno’, donados por el Ayuntamiento, celebrado a primeros de 1955 (1, ‘Dione’, snipe tripulado por Manuel Martínez Artall y señora, Ángela Escat; 2, ‘Smara’, de Sebastián Vidal y señora, Elena Pezzi; 3, ‘Jein’, de Juan Eugenio Iglesias y Diego Juan Fernández; 4, ‘Travieso’, de José Fernández Escobar e hija; y 5, ‘Loli’, de Joaquín Guirado y señora) y del Trofeo ‘Goleta’, de un metro de altura, donado por la empresa vasca Urruzola S. A., de Rentería, que se instauró, con motivo de la inauguración de la sede y que se lo adjudicaría quien lo ganase tres veces seguidas o en cinco ocasiones alternas. La regata tuvo lugar los días previos al estreno del nuevo edificio y los tres primeros clasificados fueron, por este orden, ‘Cinabrio’, de Juan Mayor e hijo; ‘Mizar’, de Cristóbal Gómez Romero y señorita Jein Nils; y, ‘Dione’, de Manuel Martínez Artall y señora´, Ángela Escat.

La columna ‘Bajo el manzanillo’ que abría la tercera página de información local de ‘Yugo’ (10 de mayo de 1955), con la firma de EQUIS, Manuel Román, estuvo dedicada a la importancia del acto inaugural: «Almería celebró el domingo un grato acontecimiento: la bendición e inauguración del edificio del Club de Mar, acto que fue presidido por las primeras autoridades. Una jornada eminentemente marinera, dedicada a exaltar las virtudes del mar. En nuestro puerto están surtos los buques norteamericanos y españoles, que dan a la bahía y, a la ciudad un aspecto activo y bullicioso. El acto de la inauguración del Club de Mar, tan simpático como grato, estuvo realzado por la presencia de personalidades y de distinguidas damas almerienses. Tuvo lugar también el reparto de premios a los vencedores de las últimas pruebas. Así, quedó abierto, para orgullo de sus socios, y de Almería, este hermoso edificio, que servirá para dar tono y rango marinero a nuestra ciudad, para fomentar el amor y el cariño hacia las cosas del mar y la afición a los deportes náuticos«.

La terraza del Club de Mar, en sus instalaciones de Pescadería, fue marco incomparable de multitud de fiestas y bailes, sociales o privados, a lo largo de cuatro décadas (1955 – 1994).- Foto Todocolección.

La sede posibilitó la organización de bailes y fiestas que se irían, con el tiempo, consolidando. Así, desde 1955 y 1956, se celebraban veladas de gala con motivo de la feria y de la festividad de la Virgen del Carmen.

Reseña sobre la visita del doctor Gregorio Marañón a Almería. ‘Yugo’, 2 de julio de 1955.

El restaurante del Club de Mar, a partir de la inauguración, se convirtió en referente en la ciudad, tanto por su ubicación como por el servicio que ofrecía. En 1956, pasó a ser gestionado por la familia Sierra, que ha estado al frente del negocio durante varias generaciones, hasta el año 2023. Por el restaurante, a lo largo de las siete décadas de historia, han pasado destacadas personalidades y ha sido marco de infinidad de agasajos, homenajes o fiestas públicas o privadas. Una de las primeras visitas ilustres, a los menos de dos meses de su entrada en funcionamiento, el viernes, 1 de julio de 1955, fue la del ilustre y prestigioso doctor Gregorio Marañón, que se había desplazado a Almería en tren para visitar al médico Francisco Soriano Romera, que se hallaba enfermo. En el restaurante tuvo lugar un almuerzo con el que obsequiaron a Marañón, asistiendo, entre otros, junto al agasajado, Carlos Palanca La Chica, José y Juan Soriano Romera, Cristóbal López Rodríguez y Manuel Gómez Campana. La comida se celebró después de una visita a la Alcazaba.

Premios ‘Virgen del Carmen’, 1955 y 1958

La feria mantuvo su tradicional ‘Trofeo Ayuntamiento’, patrocinado por la comisión municipal de Festejos. En 1955 compitieron una veintena de balandros, venciendo el malagueño ‘Merche’, de Antonio Marmolejo. El primer almeriense fue tercero: ‘Mizar’, de Cristóbal Gómez Romero.

Con la puesta en servicio de su edificio – sede, el Club de Mar consolidaba sus cimientos y proyectaba una larga y fructífera etapa. La propia presidencia del Gobierno de España, quiso reconocer el esfuerzo de la entidad y en los primeros días de julio de 1955 le concedió uno de los prestigiosos premios ‘Virgen del Carmen’, dotado de 10.000 pesetas, “por su labor acerca de los problemas relacionados con el mar” (agencia de noticias ‘Alfil’). Lo mismo ocurría en julio de 1958, recibiendo el Club de Mar, por segunda vez, otro de los galardones nacionales ‘Virgen del Carmen’, en reconocimiento a la labor “en favor de los deportes náuticos”.

Otras fechas y acciones significativas en los comienzos, 1958 – 1960

Otra fecha significativa en estos comienzos para el Club de Mar fue cuando en junio de 1958 organizó el Campeonato de Andalucía – Marruecos y sector para el campeonato de España de Vela, clase snipes. El marco fue la bahía y el dominio de la flotilla malagueña fue bien patente, copando los seis primeros puestos de la clasificación, siendo el liderato para ‘Esperanza’, de Carlos Gómez Raggio. La mejor embarcación almeriense, octava, fue ‘Smara’, de Sebastián Vidal.

Los días 31 de julio y 1, 2, 3 y 4 de agosto de 1958, en Málaga, se celebraron los XVII Campeonatos de España de Vela, clase snipe. Por vez primera en la historia del deporte náutico, un balandro almeriense, del Club de Mar, participó en la cita nacional: ‘Smara’, tripulado por Sebastián Vidal y su esposa, Elena Pezzi. Se clasificó al ganar las eliminatorias previas que tuvieron lugar en nuestra bahía. El balandro almeriense ocupó el puesto 28 en la general del campeonato, teniendo que competir en “condiciones de inferioridad con respecto al resto de los participantes”. Según la crónica de ‘Yugo’, debido a que las velas eran de algodón, “ya que todos, excepto uno, llevaban velas de nylon – Dracón, de Ulmer, Elvstrom o Watt -, velas estas de costosa adquisición, no solo por su elevado precio, sino por las dificultades que entraña conseguirlas”. El papel de ‘Smara’, fue “discreto”, según la información de prensa.

Las competiciones a nivel local seguían. Así a finales de agosto de 1958 se disputó el tradicional ‘Trofeo Excmo. Ayuntamiento’, que ganó ‘Ketecojo’, de Antonio y Juan Mayor, seguido de ‘Smara’, de Sebastián Vidal y Elena Pezzi, y de ‘Dione’, de Manuel Martínez Artall y Angelines Escat.

El tenis también encontró refugio en el Club de Mar. Desde que se montó la pista para su práctica, en el acceso a la zona acotada de la sede, la afición fue creciendo, coincidiendo con el despegue del deporte a nivel nacional, que lideró Manolo Santana. En agosto de 1958, la entidad organizó el Campeonato Provincial de Tenis que se adjudicó en categoría absoluta Manuel Jover al vencer en la final a Luis Carretero, por 6- 4 y 6 – 4. Jugadores de este torneo, en categoría masculina, fueron Juan E. Quevedo, José R. Fernández, Francisco García, José López Gay, Sebastián Vidal, Carlos Vasserot, Luis Felipe Iribarne y Francisco Navarro. En mujeres, Puri y Marisa Vizcaíno, que fueron finalistas del campeonato, y Cari Vizcaíno, Adela Ruiz, Elena Pezzi y Julita Andrés.

Salida de unas de las regatas de vela, desde las antiguas instalaciones del Club de Mar, en Pescadería, fechada en los 60 del siglo XX.- Biblioteca Digital de la Diputación de Almería.

En abril de 1959, la flota del Club de Mar, en aumento constante, rondaba el centenar de embarcaciones de todo tipo: yates, star, snipes, motoras, barcas de vela y remo, piraguas, etc. Se celebraban y estaban consolidadas un total de doce pruebas de vela a lo largo del año. La directiva estudiaba en esta época, nada más inauguradas las nuevas instalaciones, ampliar las terrazas, cocinas, servicios y la construcción de una piscina olímpica, “necesidad que tanto se deja sentir en Almería”, recogía la prensa. También comentaban la ampliación del salón, montar una sección de investigaciones submarinas, ‘aquarium’, museo oceanográfico…”todas obras de gran envergadura”. Y, tanto, que no llegaron a cuajar muchas. El Club de Mar, en un balance deportivo de los últimos 20 años (1939 – 1959), se muestra como “ejemplo” a seguir por su dinamismo, despegue y apoyo social.

El ‘Trofeo Excmo. Ayuntamiento’ de 1959, en feria, se lo llevaron Antonio Mayor Guirado y Rosalía Rodríguez, con ‘Cachito’. Segundo fue ‘Smara’, de Sebastián Vidal y Elena Pezzi; y tercero, ‘Dione’, de Martínez Artall y Ángeles Escat.

La promoción de la vela, ya en 1960, toma cuerpo, en la antigua sede del Club de Mar.- Foto CMA.

Otra faceta que despertó el Club de Mar fue el de la promoción de la vela, en categorías inferiores. Así, desde esta primera década de existencia del club, se incorporan balandros de la clase ‘cadete’, con lo que el fomento de este deporte estaba asegurado. El esfuerzo fue conjunto con la Organización Juvenil de Almería, que presentó cuatro balandros, la provincia que más, al Campeonato de España de vela, clase ‘cadete’, que por primera vez se celebraba en nuestro país (septiembre de 1960). Tuvo lugar en La Coruña y en las tres pruebas estos fueron los resultados almerienses: regata ‘Delegado de la Juventud‘, cuarto, José Ramón Maldonado Rodríguez y Manuel García Guirado; ‘Copa Generalísimo’, tercero, Antonio Casado Herrero; y, ‘Campeonato de España’, quinto, José Ramón Maldonado Rodríguez.

Los Durbán, 46 años liderando el club

El Club de Mar había echado bien el ancla y en todas las facetas, en esta primera década, había consolidado unos cimientos lo suficientemente sólidos como para asegurar un futuro prometedor. Los años sucesivos, fueron tiempos de modernizar las instalaciones con piscina, gimnasio, vestuarios, pantalanes flotantes y almacenes para pertrechos y, en otra faceta, se puso en marcha la Escuela de Vela, con dos clases de iniciación (Optimist y Cadete), y flotillas de Snipe, Europa, TDV, Laser y Cruceros. Más adelante estableció una Escuela de Deportes para impartir cursos de natación, buceo, esquí náutico y otras especialidades. La promoción de los deportes marítimos estaba garantizada.

Y, lógicamente, llegaron los frutos a esa labor con importantes resultados, además de acreditar la entidad un alto nivel en la organización de eventos deportivos, lo que le avala como uno de los más destacados clubes náuticos en Andalucía y en España.

Club de Mar de Almería, visto desde el muelle de levante del puerto. Las actuales instalaciones se inauguraron el 16 de julio de 1994. En primer plano, el Cable Inglés. Junio de 2024.- Foto JOMARO.

Aunque no es objeto principal de este trabajo, conviene destacar que en la década de los 90 del pasado siglo, casi 40 años desde la entrada en servicio de las primeras instalaciones en Pescadería, concretamente, el 16 de julio de 1994, festividad de la Virgen del Carmen, fue inaugurado el primer edificio de la nueva y actual sede, en Las Almadrabillas, antigua playa del balneario Diana, junto al Cable Inglés y frente al Centro de Actividades Náuticas. El segundo y el tercer edificio comenzaron a funcionar el 10 de septiembre de 1995 y el 30 de diciembre de 1996, respectivamente. Estos logros fueron bajo la presidencia de Luis Durbán Puig.

Las hermanas Marta y Ángela Hernández, del Club de Mar, en lo más alto del podio, que las acreditaban como campeonas del mundo de snipe femenino, 2012. las pruebas se celebraron en Málaga.- Foto Luis García-Herrera San José / Club Mediterráneo de Málaga.

En el plano deportivo, podemos también hacer un sucinto balance de los títulos más relevantes del Club de Mar. En clase Snipe, campeonato del mundo femenino de 2012 (las hermanas Marta y Ángela Hernández), campeonato de Europa de 2006 (Pablo Fresneda), de 2012 y 2014 (Raúl de Valenzuela Santaella y Antolín Alejandre de Oña), campeonato del mundo juvenil de 2001 (Raúl de Valenzuela y Jose Latorre Martínez), campeonato de Europa juvenil de 2014 (Antolín Alejandre de Oña y Paco Martín-Lagos), campeonato de España de 2000 (Raúl de Valenzuela Santaella), Copa de España de 2015 (Raúl de Valenzuela Santaella y Antolín Alejandre de Oña), y Trofeo S. M. el Rey en cinco ediciones (Raúl de Valenzuela Santaella, 2000 y Pablo Fresneda Arqueros, 2001, 2002, 2010 y 2012). En competición interclubes, conquistó el trofeo de la Asociación Española de Clubes Náuticos en dos ocasiones (2006 y 2009). Sus yates también han conseguido vencer en la Regata Mar de Alborán de 1990 (Cachito), 1995 (Sherry), 2001 (Red Shark) y 2002 (Vagabundo).

El mayor éxito organizativo del Club lo constituyó el hecho de ser la sede de la modalidad de vela de los XV Juegos Mediterráneos, en 2005, responsabilizándose de la coordinación deportiva. De otra parte, la entidad ha llevado a cabo pruebas y regatas internacionales, nacionales y autonómicas, siempre con sobresaliente nota. En julio de 2004, como ensayo mediterráneo, el Club de Mar organizó el campeonato de España de las clases 470 y mistral y Copa de España de la modalidad láser estándar. Unos doscientos participantes y más de cien embarcaciones, al más alto nivel, dieron vida a las jornadas náuticas que merecieron unánimes elogios.

La vela ha sido siempre el objeto primordial del club, pero también destaca por su actividad en tenis, pesca, squash, motonáutica, y pádel, entre otros.

Además de los comentados premios ‘Virgen del Carmen’, de 1955 y 1958, el Club de Mar fue reconocido como mejor club náutico de Andalucía, primero del grupo oro del ranking de la Federación Andaluza de Vela (1995, 1997, 1998, 2006, 2007, 2008 y 2009); IV Premio Indalo al Mérito Turístico otorgado por el Ayuntamiento de Almería (2007); y club modélico de la provincia de Almería (1998), entre otros galardones. Ahora, con motivo del 75 aniversario, ha recibido el Escudo de Oro de la Ciudad, que concede el Ayuntamiento de Almería.

Luis Durbán Puig, siendo presidente del Club de Mar de Almería.- Foto Facebook – Post de José Ángel Pérez

En esta singladura, los Durbán, padre e hijo, han desempeñado un papel fundamental, en momentos claves para la entidad, liderando la sociedad, entre los dos, 46 años. Jesús fue el artífice de la puesta en marcha, el presidente fundacional, que durante 24 años (1949 – 1973), hasta su marcha para residir en Madrid, mandó la nave de forma brillante, certera y rigurosa. Después, en 1973, al dejar el cargo, pasó a ser presidente honorífico. Hacemos un paréntesis para subrayar que bien merecería un recuerdo – homenaje que inmortalizara su trabajo y la gran obra puesta en marcha. Un busto o escultura dedicada a él, aunque fuera en el recinto de la sede social, haría justicia a tanto esfuerzo y sacrificio en pro de la vela, las modalidades náuticas y el deporte almeriense en general.

Luis Durbán Puig, uno de los hijos de Jesús, capitaneó otra de las grandes y fructíferas etapas del club, de 1978 a 2000, protagonizando, gestionando y administrando el traslado de las instalaciones a su actual ubicación en la antigua playa del balneario Diana, entre los dos embarcaderos del mineral, los cables, Inglés y Francés. Una sede que ha perpetuado la pujanza y fuerza de la entidad que fundara su padre.

Jesús Durbán Remón (Almería, 1915 – Madrid, 1982)

Para trazar un perfil personal de Jesús Durbán Remón, recurrimos a la semblanza aportada por el catedrático Rafael Quirosa – Cheyrouze, en el ‘Diccionario biográfico de Almería’, editado por el Instituto de Estudios Almerienses de la Diputación de Almería. Miembro de una familia de siete hermanos, hijo de Salvador Durbán Orozco, abogado del Estado y Pilar Remón de Gabarda, realizó sus primeros estudios en el colegio de ‘La Salle’ y, después, magisterio en la Escuela Normal de Almería. Maestro nacional del plan profesional, ejerció en diversas localidades de la provincia almeriense en los años treinta. Durante el conflicto armado residió en Barcelona, Francia y Madrid. En 1941 terminó, como alumno libre, la licenciatura de Derecho en la Universidad de Granada e ingresó por oposición en el Cuerpo General Técnico del Ministerio de Hacienda. Dos años después se incorporó al Cuerpo de Abogados del Estado y fue destinado a la delegación de Hacienda de Almería. Allí permaneció hasta 1973, año en el que se trasladó a Madrid como jefe de la asesoría jurídica del ministerio de Industria y Energía. También ejerció libremente la profesión de abogado, perteneciendo a los colegios de Almería y Madrid. En el primero de ellos, además, fue diputado segundo de su junta de gobierno (XII-1969 a XII-1971).

Jesús Durbán Remón

Casado en Almería (12 de octubre de 1942) con María Dolores Puig Peña, tuvieron cinco hijos: Salvador, Luis, Matilde, Jesús y Emilio. Estuvo muy vinculado al cooperativismo agrario, fundando alrededor de ochenta cooperativas en la provincia almeriense. Así, fue elegido presidente de la UTECO (Unión Territorial de Cooperativas del Campo) de Almería (1960-1973) y, en 1963, fue fundador y primer presidente de la Caja Rural Provincial (actual Cajamar), cargo que desempeñó durante una década. En relación con esta labor, ejerció asimismo como vocal de la Caja Rural Nacional y como miembro del Consejo Superior Cooperativo. Hombre de profundas convicciones religiosas, llegó a ser rector de cursillos de Cristiandad en Murcia y Almería, lo que le permitió conocer gran número de agricultores. En el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Almería fue consejero de elección (1944-1969) y vocal de su junta de gobierno (1960-1963). Asimismo, como ha quedado reflejado, fue fundador y presidente del Club de Mar de Almería (1949-1973), pasando entonces a la presidencia honoraria. Aficionado al mar, a la pesca y a la natación, sobrevivió en su juventud al naufragio de un esquife de vela, teniendo que regresar a nado a la costa durante un temporal de poniente.

Las instalaciones primitivas del Club de Mar, en Pescadería, fueron gestionadas con el liderazgo de Jesús Durbán Remón, en la presidencia de la entidad.- Foto CMA

En el ámbito político fue designado presidente de la Diputación de Almería (1968-1973) y procurador en Cortes como representante de la institución provincial en la novena y décima legislatura. En esta época, desde la Diputación, participó en la creación del Hospital Psiquiátrico y en la fundación del Colegio Universitario, que inició sus actividades académicas en 1972, siendo miembro del Patronato de la Universidad de Granada. Tras la muerte del general Franco, se afilió al Partido Demócrata Cristiano dirigido en el conjunto del Estado por Fernando Álvarez de Miranda y encabezado en Almería por Juan Antonio Gómez Angulo, hasta entonces procurador en Cortes por la circunscripción provincial. Posteriormente, se incorporó a la Unión de Centro Democrático (UCD) cuando se creó como coalición política liderada por Adolfo Suárez, poco antes de las elecciones celebradas en junio de 1977. En estos comicios, la UCD presentó a Jesús Durbán Remón como candidato al Senado y fue elegido con 96.462 votos, cifra superior al resto de los que competían por un escaño en la alta cámara. Además, fue miembro del comité provincial de la UCD de Almería (1977-79), en calidad de parlamentario. Más adelante (VI-1978 a V-1979) compaginó el puesto de senador con el de director general de la Jurisdicción del Trabajo, en el Ministerio de Trabajo, dirigido por Rafael Calvo Ortega. Tras las elecciones celebradas en marzo de 1979, se retiró de la vida política. Después, regresó a su puesto al frente de la asesoría jurídica del ministerio de Industria y actuó como consejero-secretario de la Empresa Nacional ADARO de investigaciones mineras. Le fueron concedidas, la Gran Cruz del Mérito Naval, la Medalla de Oro de la Cooperación Agrícola y, a título póstumo, la Orden del Mérito Constitucional.

Luis Durbán Puig (Almeria, 1946)

Luis Durbán Puig

Luis Durbán Puig, nació en Almería, el 10 de febrero de 1946. Abogado en ejercicio desde el año 1969, especialista en Derecho Civil y Empresas. Obtuvo la licenciatura en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid (1964 – 1969). Según el perfil que le dedica el periodista José Ángel Pérez, “persona de formación liberal, no comprometida en política. Lector y escritor aficionado, amante de los deportes; asiduo practicante de la vela y el pádel. Con el paso del tiempo la afición por la competición se convirtió en pura afición a la mar. Es un amante de la navegación de crucero en familia y pasar en la mar la mayor parte de su tiempo libre. Destaca como aficionado su interés por la mecánica, el bricolaje y el cine y la música”.

Puerto deportivo e instalaciones del Club de Mar en la actualidad. Su gestión y traslado, en varias fases, desde el 16 de julio de 1994 a 1996, correspondieron a Luis Durbán Puig. Imagen captada el 22 de junio de 2024, desde el Cable Inglés. – Foto JOMARO

Accedió a la presidencia de la entidad en octubre de 1978, tras haber sido vocal en la junta directiva que presidía Julio Acosta Gallardo, desde 1974. Renovó el mandato en cinco elecciones. Introdujo en el Club de Mar un sistema de gestión empresarial y elaboró un ambicioso proyecto de modernización de las primitivas instalaciones sociales y de potenciación de las escuelas deportivas para la formación de deportistas y técnicos. Cuando se avecinaba el fin de su segundo mandato, que en buena lógica habría sido el último, surgió la necesidad, impuesta por la Autoridad Portuaria, de realizar el traslado de las instalaciones de la sociedad deportiva, que con tanto sacrificio se habían inaugurado en 1955. A partir de 1987, se ocupó personalmente de la coordinación, seguimiento, y gestión de los proyectos y obras del traslado y del diseño de los mecanismos de financiación de todo el proceso. Una trayectoria impecable y fundamental para la consolidación del club en los tiempos modernos, modelo de entidad deportiva.

75 años del siglo y medio de historia de los deportes náuticos en Almería

Mariano Sarmiento Díaz, actual presidente del Club de Mar de Almería, en agosto de 2021.- Foto portal de Facebook de M. S. D.

Actualmente, preside el Club de Mar de Almería, el arquitecto técnico, buen navegante y gran aficionado a los deportes náuticos, además de haber sido jugador de rugby, en sus años juveniles, y de pádel, Mariano Sarmiento Díez, desde el 9 de junio de 2022, en que sustituyó en el cargo a Abelardo Campra Leseduarte. Sarmiento ha sido el encargado de coordinar un amplio programa para celebrar el aniversario de la entidad, que goza de una excelente salud. Entre los objetivos a medio plazo está la ampliación de las instalaciones y, sobre todo, del puerto deportivo, para conseguir la capacidad necesaria, que permita albergar barcos de mayores dimensiones. Es una apuesta importante, no solo para el colectivo, sino también para la ciudad de Almería. Hoy, el Club de Mar cuenta con unos 2.200 socios, cifra que, con los familiares, que comparten las actividades sociales y deportivas, puede elevarse a unas 6.000 personas implicadas de alguna manera con la institución.

Directiva del Club de Mar, elegida el 9 de junio de 2022.- Foto Club de Mar.

Hasta aquí la historia de los deportes náuticos, la vela, en Almería, durante finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, cuando se abrió camino al Club de Mar. Hemos conocido, además de los antecedentes, los orígenes, el nacimiento, y la consolidación del proyecto que lideró Jesús Durbán, auténtico artífice del alumbramiento de esta gran apuesta deportiva privada. Aquellos jóvenes del 49, una década después de concluir el conflicto armado, en tiempos muy difíciles, fueron capaces, con más ilusión que recursos, de asumir el inmenso y rico legado del mundo náutico de la tierra que los vio nacer. Desconocían que estaban levantando los mejores cimientos para construir y consolidar un edificio que lleva ya otros 75 años de brillante trayectoria, siempre en vanguardia del deporte almeriense.

El Club de Mar, de forma rigurosa, solvente y admirable, ha sabido protagonizar, con su intachable trayectoria, no exenta de obstáculos, la mitad del siglo y medio de historia de los deportes náuticos en Almería. ¡Larga vida!

José Manuel Román
Periodista

Mural conmemorativo del 75 aniversario del Club de Mar.- Foto A. SANDRADOR.

NOTA.- La fotografía destacada y de portada corresponde a una panorámica de la primera sede del Club de Mar, en la rambla de La Chanca, en Pescadería, al final del parque, teniendo de fondo la Alcazaba. En la parte superior derecha, Jesús Durbán Remón, presidente de la entidad, desde su fundación, en 1949, hasta 1973, auténtico artífice del proyecto que acaba de cumplir 75 años. La postal está tomada desde el mar, y corresponde a los primeros años, tras la inauguración del edificio del club en 1955. Durbán posa en su época de experto navegante.- Foto Ediciones Arribas, obtenida de todocolección.

Lo que dice la prensa actual

Publicado por José Manuel Román

Periodista

Un comentario en “Los orígenes del Club de Mar de Almería: Jesús Durbán, artífice de una singladura que supera los 75 años

  1. Espectacular repaso por los últimos 150 años de los deportes náuticos y del Club de Mar con todo lujo de detalles. Algunos hitos históricos absolutamente desconocidos para los almerienses y de los que tendríamos que estar orgullosos. Maravilloso que se haya recogido toda esta información

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