#BajoelManzanillo nos cuenta cómo se vivía la Navidad almeriense en 1952: la tradición de la Misa del Gallo, los belenes instalados que alcanzaron «cifras desconocidas», y una infinidad de «establecimientos» portátiles que ya no abandonarían su «puesto» hasta Reyes, instalados en la Puerta Purchena. «¡Felices Pascuas! No hay expresión más sencilla, más elocuente y cordial que esta», decía EQUIS.
Archivo de etiqueta: almería
Los contrastes del otoño desde la bahía de Almería
#BajoelManzanillo se detiene en un día de oleaje y contrastes inigualables en la bahía de Almería. Cuando caminamos o corremos por el Paseo Marítimo Carmen de Burgos, a veces pasa desapercibido todo, pero bien merece la pena detenerse y contemplar de cerca la belleza del paisaje que ofrecen estos días únicos en la recta final del otoño.
Almería, 1952, la «enorme ilusión» de la Lotería de Navidad en torno a la radio
#BajoelManzanillo describía en 1952 «el nerviosismo tradicional que proporcionan los niños del Colegio de San Ildefonso, de Madrid, al cantar los números que van saliendo del ‘bombo'». La «enorme ilusión» que despertaba la Lotería de Navidad, en torno a la radio: «¿Quién será el mortal que no lleve aunque sea una participación de peseta? Y, todos, con la ilusión de ser ricos, de tapar «huecos», de respirar libre y económicamente…»
La belleza otoñal de Almería desde el Cordel de la Campita
#BajoelManzanillo capta toda la belleza de Almería desde el Cordel de la Campita, en La Molineta. Lo hace en uno de esos días de otoño donde la luminosidad impulsan la belleza propia de lo que nos rodea y que, la mayoría de las veces, pasa desapercibida. La ciudad, sus lugares más emblemáticos, el mar y toda la bahía hasta Cabo de Gata, la orografía que nos protege y el cielo, lucen más que nunca. Una invitación a saborearlo.
La «repoblación forestal» del casco urbano de la capital almeriense a mediados del siglo XX
#BajoelManzanillo señala los esfuerzos y mejoras que en materia de arbolado, plantaciones y jardinería se llevaron a cabo en Almería a mediados del siglo XX. Lo cataloga como la «repoblación forestal» del casco urbano de la capital, coincidiendo con la poda de los ficus en el Paseo. De igual manera hace una llamada al civismo de los ciudadanos y a extremar la vigilancia para evitar actos de «rebeldes y mal educados», que malogran la «labor de embellecimiento».
