#BajoelManzanillo, a mediados del siglo XX, nos describe los problemas domésticos de la capital en plena época estival, en una ciudad como Almería «que no quiere ir a la zaga en urbanismo»: pide caños de agua para los niños en el Parque; denuncia los ruidos callejeros, muchos producidos por las radios a todo volumen; solicita higiene en la plaza de abastos y bares; y, hace un llamamiento para mantener las fachadas con decoro y con sus números de casa colocados

Agua para los niños

Según hemos observado, parece ser que en distintos sectores almerienses, en los que existían fuentes o caños públicos, éstos van desapareciendo. La idea es magnífica, si la existencia de estas fuentes no es necesaria.
Hemos de distinguir, claro es, dos clases de caños públicos: los de este servicio, tan conveniente, de aseo y limpieza y aquellos otros que sirven para que el viandante sacie su sed. Y, a este último respecto, creemos que hacen falta algunos caños en núcleos importantes de la ciudad. Así, por ejemplo, sucede en la parte del Parque nuevo, tan visitada por los niños, que continuamente están pidiendo agua y que solo encuentran algún establecimiento que, restando servicio a su industria, tienen muchas veces que atender el ruego entristecido de los chicos, que solicitan un vaso de agua. De ahí que la instalación de esas fuentes en este bello lugar se consideraría como un acierto; incluso, pudiera buscarse una fórmula: que la fuente cumpliese un doble fin de ornato y el de práctico, y que se saliese del ordinario grifo. Algo parecido sucede en otros lugares céntricos e importantes, donde se hace notar esta falta, ya que es siempre molesto servir constantemente agua en establecimientos destinados a otras actividades.
Un pequeño problema, que, solucionado, los más beneficiarios y agradecidos serían los niños de Almería.
EQUIS (seudónimo de Manuel Román González)
(‘Yugo’, sábado, 28 de junio de 1952, página 2)

Ruidos callejeros

La nota de la Alcaldía, publicada ayer en nuestro periódico, ha sido acogida en todos los medios almerienses con satisfacción. Los motivos que han impulsado al Ayuntamiento a recordar el cumplimiento de las Ordenanzas Municipales, son harto fundadas. No hemos de hacer un gran esfuerzo para recordar las faltas que en este aspecto vienen cometiéndose. Los aparatos de radio, a toda potencia, funcionan hasta altas horas de la noche, perturbando el disfrute del sueño a bastantes personas convecinas; camarillas callejeras, casi siempre bien «alumbradas» pasean nuestras calles con cantos y gritos, que ocasionan las consiguientes molestias, máxime en este tiempo, en que balcones y ventanas han de permanecer abiertos, como atenuante para los efectos del calor.
Por todo ello, la nota ha sido muy oportuna. Viene a poner tope también a demostraciones de «gamberrismo», que suelen dejar como huella de su paso por calles y plazas, árboles tronchados, bancos destrozados y algún objeto semejante mutilado. Advertir, pues, que todos estos casos serán sancionados debidamente, no cabe duda que es acertada medida, pues así se previenen sorpresas, y se logra fijen más su atención quienes, hasta ahora, no han tenido en cuenta tales prohibiciones.
EQUIS (seudónimo de Manuel Román González)
(‘Yugo’, domingo, 29 de junio de 1952, página 2)

Limpieza

Usted, señor, que si un día hace viento y le entra polvo en el interior de la casa, pone el grito en el cielo; que si la brigada de limpieza municipal se olvida de barrer su calle, da una fama a este cuerpo municipal que, en realidad, no merece; usted, en fin, que protesta, con el más lamentable despiste, de todo lo habido y por haber, mantiene la fachada de su casa sin blanquear, con un aspecto deteriorado que más parece de pueblo en ruinas, que de ciudad, como la nuestra, que no quiere ir a la zaga en urbanismo. Y, por si esto fuese poco, hasta no ha cumplido un detalle que fue ordenado oportunamente y que está basado en un gran deber de ciudadanía: la colocación del número, en mármol, junto a la puerta de su casa, donde se exhiben, quizás, tres números, para dificultad y mareos del abnegado Cuerpo de carteros, que ya merece un aplauso, cuando aciertan a localizar donde usted vive y le entregan la correspondencia sin demora.
Viene al caso todo esto, porque ahora que estamos en un tiempo de turismo, en una estación en la cual nuestra capital recibe el mayor porcentaje de forasteros del año, que buscan el regazo fresco de su mar; ahora que, por la proximidad de sus más brillantes fiestas populares, el Municipio pone todos sus resortes en acción para dar a la ciudad un aspecto pulcro y limpio, como lo constituye la reparación de calles y aceras, que se viene realizando a todo tren, usted continúa sin dar lustre a su fachada, sin colocar el número preceptuado y sin dar cumplimiento a otros detalles de menor importancia… ¡Ah!, pero, sin embargo, seguirá haciendo gala de su mal humor, charlando entre amigos y en peñillas de café.
No sea usted rezagado, caro amigo, y colabore en esta campaña de aseo y limpieza, según le corresponde. Se alegrará luego, y hará un buen servicio a la patria chica, a los albañiles y a los carteros.
EQUIS (seudónimo de Manuel Román González)
(‘Yugo’, viernes,4 de julio de 1952, página 2)
Higiene

Junto a la modernización y limpieza de nuestras calles y plazas, figuran otras actividades que van unidas a esta primordial labor que se viene realizando. Limpieza de la ciudad, que no puede ser eficazmente higiénica, si tras los trabajos de la brigada de la Policía Urbana, son lanzados desperdicios e inmundicias por ciertos vecinos, que dañan y perjudican grandemente a otros, medidas higiénicas que no pueden ser positivas, si el público no respeta los letreritos que figuran, por ejemplo, en la Plaza de Abastos, a efectos de las mercancías, y manosean los productos, sin tener en cuenta tal prohibición; higiene general, que no puede ser enteramente satisfactoria, si en ciertos bares, tabernas y similares, no se efectúa la limpieza debida del servicio, como a más de un conocido ha sucedido, al tener que devolver el «chato», o la «caña» de cerveza, por presentar señales «exteriores», el vaso correspondiente…
Así, estaríamos ofreciendo detalles, con los cuales queremos recordar, que las medidas tomadas por quienes les corresponda, no pueden ser íntegramente eficientes, si no existe la colaboración de aquellos que han de cumplirlas, y cuyas deficiencias estamos observando diariamente en multitud de ejemplos. De ahí que nos ocupemos del tema, con el deseo expreso de que estos pequeños detalles vayan corrigiéndose, para satisfacción y bien de todos.
EQUIS (seudónimo de Manuel Román González)
(‘Yugo’, miércoles, 9 de julio de 1952, página 2)

NOTA.- Aparato de radio de los años 50 del siglo XX, como los culpables de los ruidos callejeros que se producían en la ciudad y que hizo recordar a los vecinos la ordenanza municipal al respecto. ‘Bajo el Manzanillo‘ lo reflejaba así: «Los aparatos de radio, a toda potencia, funcionan hasta altas horas de la noche, perturbando el disfrute del sueño a bastantes personas convecinas«.










