Almería en el nacimiento de ‘La Vuelta’ a España: la desilusión, el ‘terremoto’ y la excelencia

#BajoelManzanillo cuenta con todo detalle el protagonismo de Almería en el nacimiento de la Vuelta Ciclista a España cuando se acaba de cumplir el 85 aniversario y a punto de iniciarse la 75 edición de la ronda. Relata la desilusión que provocó la no inclusión de la ciudad en el itinerario de 1935; la explosión de entusiasmo de una muchedumbre incontrolada que en la llegada de ‘La Vuelta’ de 1936 a la capital provocó un auténtico ‘terremoto’; y, finalmente, la excelencia organizativa de la meta almeriense de la III edición, en 1941. Tres historias con un denominador común: toda Almería volcada con el ciclismo

La foto de Albero y Segovia y el pie de la misma, en el semanario ‘AS’ de Madrid, gracias a la Biblioteca Nacional de España (BNE), es fiel reflejo del ‘terremoto’ ocurrido en la meta de Almería de la II Vuelta a España de 1936, cuando el público invadió la calzada tras la entrada de los cinco primeros corredores, impidiendo que esprintaran el resto de ciclistas participantes que venían en grupo.

Hoy, la Vuelta Ciclista a España, ‘La Vuelta’, es el mayor espectáculo del pedal con proyección internacional, muy cerca del Tour de Francia. La serpiente multicolor se convierte en el mejor escaparate y plataforma inequívoca de promoción para una ciudad, provincia o territorio. Este año, la ronda, que empezará el próximo 20 de octubre, acaba de cumplir su 85 aniversario y va a celebrar su 75 edición. Guarismos señalados para bucear en el nacimiento de la prueba y el gran protagonismo de Almería en esos inicios: 1935, 1936 y 1941.

Deloor y Carretero entrando en la meta de Almería de la Vuelta de 1936, seguidos de Trueba, Cañardo y Flaquer. El público tras éstos, cerró la llegada y provocó un auténtico caos para el resto de ciclistas que iban a disputar la llegada esprintando.- Foto ALBERO y SEGOVIA. Diario ‘AS’. Fuente: Biblioteca Nacional de España (BNE)

La Vuelta ha pasado por Almería en numerosas ocasiones a lo largo de sus setenta y cinco ediciones, pero la primera, en 1936, en el segundo año de vida, tuvo unas especiales connotaciones. La capital respiraba un ambiente ciclista extraordinario y disponía de una entidad, el Grupo Deportivo Lanchafri, con gran implantación, poder de convocatoria y capacidad de gestión. Fruto de todo ello fue la apuesta clara por la prueba, desde su nacimiento. Se frustró el primer intento en 1935 por falta de recursos y cundió la desilusión, pero el tesón de los almerienses, con una gran respuesta en colecta popular, hizo posible el anhelo. La segunda caravana del pedal español, en vísperas de la guerra civil, constituiría una auténtica fiesta con la afición entregada e identificada con el ciclismo. La ciudad desbordó todas las previsiones y la muchedumbre, incontrolable en la meta, generó un ‘terremoto’, según la versión de los periodistas enviados especiales desde Madrid y París. A lo largo este “Bajo el Manzanillo” vamos a tratar de acercar con detalles y anécdotas los antecedentes, desarrollo y posteriores repercusiones del primer paso por Almería de la que sería prueba cumbre de este deporte en España. También referiremos, consecuencia del éxito de la del 36, como La Vuelta regresó a la provincia en su reanudación de 1941, tras el paréntesis de la contienda española, rozando la excelencia en organización.

Gran actividad ciclista

El ciclismo almeriense, que había nacido de forma reglada y sólida a finales del siglo XIX, mantiene en el primer tercio de la centuria pasada su actividad de forma regular. Se suceden iniciativas populares con excursiones cicloturistas y, de vez en cuando, pruebas de competición, en fondo y urbanas, sobre todo en torno a la Feria. Son numerosas las secciones ciclistas de muchos clubes, principalmente de fútbol, y luego la expansión que llega a las barriadas de la capital –por ejemplo, La Cañada– y a la provincia. En la década de los treinta se intensifican las iniciativas y nace la sección ciclista del Club Deportivo Almeriense –junio de 1931-, que organiza salidas de paseo y carreras a Tabernas, Benahadux, Alhama de Almería o Pechina, entre otros lugares.

A finales de 1932, el Grupo Lanchafri, que se dedicaba fundamentalmente al atletismo, natación y fútbol, incorpora entre sus disciplinas el ciclismo. Abre el fuego con una prueba Almería – Benahadux – Almería. Todo un acierto, como se demostrará con el tiempo, por la fuerza y arraigo que tomará este deporte desde el club, siendo determinante para la llegada a Almería de la vuelta ciclista cuatro años después. En la Feria de 1933, con el patrocinio de cervezas “La Cruz del Campo”, Lanchafri celebra una carrera entre la capital y Rioja, ida y vuelta. Doce meses más tarde, el grupo inaugura sede social en la avenida de la República (Paseo de Almería, hoy), número 75, lo que ampliaría su autonomía, poder de convocatoria e implantación en la ciudad, sobre todo en torno al ciclismo. En la Feria del 34, 18 de agosto, lleva a cabo la prueba de fondo en carretera Almería – Tabernas – Almería, con buena participación y éxito de público. Fueron 64 km., salida y meta en la Rambla Belén, desde donde partieron 15 corredores y solo llegaron 8, triunfando en meta Miguel Gabín con un tiempo de 1 h. 56 m. 15 s., seguido de José Carmona, a 3 minutos y después por este orden Antonio Muñoz, Andrés Jaén, Antonio Medialdea y Evaristo Puerta.

Anuncio de la I Vuelta Ciclista a España en el diario ‘Informaciones’, organizador y promotor de la ronda.

Almería, presente en el nacimiento de la Vuelta: desilusión

El diario “Informaciones” de Madrid, en 1934, empieza a gestar lo que al año siguiente sería la Vuelta Ciclista a España. Y Almería está presente en estos primeros compases, al menos así lo pone de manifiesto la prensa local. Diario de Almería del viernes, 22 de febrero de 1935, titula una gacetilla en primera página donde afirma que ‘Granada y Almería se unen para solicitar su inclusión en el itinerario de la primera edición‘. De esta manera, se da cuenta de que “la Unión Velocipédica Granadina, ha recabado del organizador de la vuelta a España, el periódico ‘Informaciones’, que en el itinerario se cuente con Granada y Almería, ciudades en las que el ciclismo está tomando un gran incremento”. La información anuncia que iban a participar ciclistas de Alemania, Italia, Suiza y Francia y todos los “ases del ciclismo español, Trueba, Carretero, Escuriet, Prieto, etc.” Pero para que las dos ciudades hermanas fuesen etapa de la ronda española, cada una de las provincias debería correr con los gastos de organización. Y, ahí, Granada llevaba adelanto, porque había recaudado ya dinero. El mismo Diario de Almería lanzaba una propuesta al hacer constar que “sería conveniente que los centros oficiales den apoyo material para sufragar los gastos que estas etapas ocasionarían y que, de llevarse a efecto, cosa que creemos, el nombre de nuestra ciudad se elevará en un gran porcentaje, en cuanto se refiere al deporte, y que sería la piedra de toque, en que se fundiera el porvenir halagüeño en este orden deportivo”. Finalmente, el ‘Diario’ insistía en la importancia de La Vuelta: “El comercio tendría su natural regocijo; pues aparte del gran número de corredores, con sus correspondientes entrenadores, coches oficiales, llegarían a ésta, un gran número de aficionados al ciclismo, con lo que la industria local se vería favorecida. El Ayuntamiento, la Diputación y todas las sociedades, tanto artísticas, como deportivas deben coadyuvar a que este magno propósito de la Unión Velocipédica Granadina no quede, como ocurre con las cosas de Almería, en un olvido lamentable”. Por desgracia, así ocurrió.

Los “ases” Ezquerra y Escuriet, en Almería

El 2 de marzo de 1935 se anuncia que la carrera no vendrá a nuestra ciudad por la falta de ayuda de los organismos locales. Los organizadores de la ronda habían trazado el itinerario provisional y como no tenían el aval económico de Almería, la prueba entraría en la provincia desde Murcia hasta Overa y desde allí hacia Granada. Diario de Almería, en su página 3, por medio de una gacetilla, hace un último llamamiento y apela a los buenos aficionados y a la mejor voluntad de ‘Informaciones para tratar de conseguir los apoyos y que la carrera, cambiara de trayecto – “La variación, si es que quieren hacerlo, es bien pequeña”, decía el periódico-, desde Overa por el Levante hacia la capital y después, al día siguiente, por el Poniente a la ciudad de Los Cármenes. Se vende como algo que interesaría a la organización y a los almerienses. Pero los deseos fueron insuficientes y todo quedó en un anhelo.

Este revés se vio apaciguado el 9 de marzo de 1935 cuando procedentes de Cartagena llegaron a la capital los ídolos del pedal Federico Ezquerra y Antonio Escuriet, preparando la ronda española. Al día siguiente los dos ciclistas realizaron una exhibición en el Parque Nicolás Salmerón, que se encontraba abarrotado de un público entusiasta, volcado con los dos héroes de la bicicleta. La breve información de “Diario de Almería” destacaba: “Con una rapidez enorme y desplegando en todo momento una actividad grande Ezquerra y Escuriet dieron su anunciada exhibición que fue aplaudida por el numeroso público allí congregado”. Promocionó la jornada la firma “Casa Orbea”, cuyo representante en Almería era Francisco López, ‘Garaje Ciclista‘, con establecimiento en la calle Granada, número 6.

En una entrevista a los grandes ciclistas Federico Ezquerra y Antonio Escuriet firmada por P. G. de M., en ‘Diario de Almería’ del 10 de marzo de 1935, que se puede leer en la ilustración, comentan que comprenden “por qué Almería no está incluida en la Vuelta a España. Su situación es inmejorable y sería seguramente la piedra de toque para la organización de carreras en número mayor que hasta ahora se organizan”. Los dos se ofrecen para participar en una posible “buena prueba ciclista en esta ciudad”, llegando más lejos, al proponer “una vuelta a Almería” que “sería seguramente de éxito indiscutible. Nuestra ayuda para ella está en todo momento”. Ezquerra y Escuriet hablan de la hospitalidad almeriense y como anécdota, le comentan al entrevistador, que su etapa de entreno entre Cartagena y Almería era “un aperitivo que nosotros realizamos todos los días”.

Portada de ‘Informaciones’ a final de abril donde da cuenta del inicio de la Vuelta a España, primera edición de 1935, donde Almería quedó fuera del itinerario por falta de recursos económicos.

La I Vuelta se celebró, ganando el belga Gustaaf Deloor. Tanto Ezquerra como Escuriet, las dos grandes bazas españolas, hubieron de retirarse. Escuriet fue el primer líder de nuestro país en la Vuelta a España. Esta primera edición tiene un excelente resumen de lo que fue a través de la Asociación Ibérica de Historiadores y Escritores de Ciclismo (AIHEC), sirviendo de fuente ‘AS‘ y Manuel Pérez Aguirre: «La prueba fue organizada por el diario Informaciones, tomando la salida 50 corredores, 32 de ellos españoles, que con bicicletas de hierro tuvieron que hacer frente a diez etapas de más de 250 km lo que, unido a la escasa preparación física de la época, provocó que sólo lograran acabar la prueba 29 ciclistas. Las condiciones en las que se vieron obligados a competir los 50 participantes convirtieron en epopeya aquella primera edición, ganada por el belga Gustavo Deloor, tras una enconada lucha con el español Mariano Cañardo, quien padeció todo tipo de desgracias que le impidieron ser el primer vencedor de la Vuelta. La diferencia final entre ambos fue de más de 14 minutos. Dicen las crónicas que el artífice de la Vuelta fue Clemente López Doriga, un millonario cántabro aficionado al deporte que convenció a Juan Pujol, director del diario Informaciones, para que imitara a los periódicos L’Auto -creador del Tour de Francia 1903- y La Gazzetta dello Sport-creadora del Giro de Italia en 1909«.

Portada del semanario ‘AS’ del 16 de mayo de 1935, con la imagen del ganador de la I Vuelta, G. Deloor.- Fuente Biblioteca Nacional de España (BNE)

Intensos preparativos para la II edición

A partir de la primavera de 1935, el Grupo Lanchafri inicia una incesante fase de actividades, haciendo gala de ser un magnífico organizador. El 5 de mayo celebra una carrera con todo lujo de detalles, incluyendo por primera vez los servicios de la Cruz Roja y motoristas – vigilantes de la Guardia Civil, venidos de Murcia. La prueba transcurre por Aguadulce, Enix, Alicún, Alhama, Gádor y Benahadux, con salida y meta en la avenida de la República (Paseo de Almería). Patrocinó el comerciante Manuel Mateo Cabrera y ganó el ídolo local Andrés Jaén (Lanchafri), con un tiempo de 2 horas 30 minutos y 10 segundos. Le siguieron en la clasificación Nicanor Gálvez (Lanchafri), José Carmona (Lanchafri), Manuel López, Manuel Góngora, Antonio Martínez, Luis Martínez, Francisco Sola, Cecilio Martín y José Vílchez. El premio a la montaña fue para Andrés Jaén. Las crónicas hablaban de “magnífica organización”.

En junio tiene lugar otra carrera entre Almería e Instinción y regreso. Venció el granadino Eduardo Noguerol y segundo se calificó el almeriense Andrés Jaén. Participaron también los ciclistas de Serón, Rogelio Garrido y Diego Pérez.

El Paseo del Parque Nicolás Salmerón es sitio habitual para salidas y llegadas de pruebas ciclistas entre 1935 y 1936.

En agosto, en plena Feria, hay otra prueba Almería – Los Castaños – Almería (145 kilómetros), que organiza el Grupo Lanchafri y que gana el murciano Miguel Carrión, siendo el primer local Evaristo Cuesta, cuarto. También compitieron los “ciclistas de renombre” granadinos Montes y Acosta. Participaron 8 corredores. Se llegaron a alcanzar, a lo largo del recorrido, hasta 50 kilómetros a la hora.

La afición es enorme en estas fechas, como lo demuestra la celebración, el 21 de septiembre, del I Día de la Bicicleta. Lanchafri llevó a cabo una marcha ciclistas a Alhama, ida y vuelta, con el concurso de hasta 53 corredores. Todo un éxito de participación popular, en bicicleta, y a lo largo del recorrido con muchos espectadores. El momento es excelente y el paso de la II Vuelta Ciclista por Almería no podía escaparse.

Donativos, colaboración de la Asociación de la Prensa de Almería

El magnífico ambiente ciclista almeriense es aprovechado por el Grupo Lanchafri, al que no se le hace tarde para iniciar los preparativos que hicieran realidad el paso de la vuelta por la capital. El 30 de octubre de 1935 inicia gestiones y comunica que para ello se necesitan 2.000 pesetas. El Ayuntamiento recoge el reto y abre una suscripción de aportaciones con una de 750 pesetas. Son muchas las entidades y personas que colaboran, entre ellas la Asociación de la Prensa, que presidida por Francisco de Burgos Seguí, hermano de la ilustre periodista y escritora Carmen, dona 50 pesetas. Los primeros pasos para asegurar la presencia de la ronda española en Almería estaban dando sus frutos con el aval de toda la sociedad almeriense. No se escaparía esta ocasión por falta de recursos, como en la primera edición. El 23 de enero de 1936 se da a conocer la noticia en ‘La Crónica Meridional’: “Después de muchas gestiones, Almería es incluida en el itinerario de la II Vuelta Ciclista a España, que organiza el diario ‘Informaciones’ de Madrid«.

A los pocos días, el 6 de febrero, se anuncia que nuestra ciudad no solo será final y principio de etapa, sino también marco del descanso de los participantes durante 24 horas, por lo que la ronda estaría en Almería un día y medio. Recaudadas las 2.000 pesetas se le entregan a la organización y se aprovecha este acto para proponer el concurso del ciclista almeriense Andrés Jaén Vicente, del Grupo Lanchafri, que era el mejor corredor local del momento. Así lo acepta el comité directivo de la ronda española.

Los diarios ‘La Independencia’, el 7 de febrero de 1936, y ‘La Crónica Meridional’, del día siguiente, reproducen una nota del Grupo Lanchafri, donde da cuenta de las novedades, fundamentalmente de la consecución de que la vuelta descansara en Almería, pero resaltando que “para haber conseguido esto, tuvo Lanchafri que contraer el compromiso de subvencionar a la comisión organizadora designada por el periódico ‘Informaciones’ con tres mil pesetas, habiendo por nuestra cuenta calculado se precisa para gastos de la organización de la meta de llegada, etc. mil pesetas más, por lo que hemos de obtener un mínimo de cuatro mil”. Es decir, se necesitaban otras 2.000 pesetas y se hacía un nuevo llamamiento a la población para “cooperar a la suscripción pública abierta por Lanchafri para la II Vuelta Ciclista a España, en unión de otros que lo hicieron ya, admitiéndose donativos en Grupo Lanchafri, Plaza de la Catedral, núm. 4, bajo izquierda”. Hasta ese momento las 1.950 pesetas recaudadas procedían de: Ayuntamiento de Almería, 750 pesetas; Diputación, 750; Cámara Oficial Uvera, 200; Asociación de la Prensa de Almería, 50; Augusta Barcia y Tréllez, 50; José Santonja de Madrid, 25; Banco Central, 25; Banco Español de Crédito, 25; La Crónica Meridional, 25; Ferretería Lucas e Hijos, 25; y, Banco de Bilbao, 25.

Editoriales de los periódicos en apoyo a la Vuelta y elogios al Lanchafri desde Madrid

Es difícil relatar el entusiasmo que vivió la población ya en la misma preparación del evento. En marzo del 36 la prensa almeriense inicia una amplia y consistente campaña en apoyo a la Vuelta y a la importancia que representaba para la provincia. Incluso editoriales de la prensa se dedican a la causa. ‘La Crónica Meridional’ del 12 de marzo de 1936, en su portada abría con un editorial titulado “II Vuelta Ciclista a España. Almería final de etapa” donde pedía el apoyo y aportación económica de todos los sectores de la ciudad, finalizando con esta frase: “¡Almerienses! ¡Contribuid con vuestra ayuda! ¡Aportad vuestro donativo por pequeño quesea a la suscripción abierta!”.

Diario ‘La Independencia’, del mismo 12 de marzo, refleja que ‘Informaciones’ de Madrid del día 10 de ese mes, había dado el trazado de la sexta etapa de la ronda Almería – Alicante, con un recorrido total de 304 km. Reflejaba los grandes esfuerzos del Grupo Lanchafri que “ha conseguido hacer de Almería una de las etapas más importantes de la gran ronda española, Almería tendrá final de etapa, Almería tendrá día de descanso y Almería tendrá un representante en la vuelta”. Y, partiendo de esos éxitos, decía ‘La Independencia’, “tienen la obligación todos los deportistas de contribuir con sus donativos, por modestos que sean, a la suscripción abierta”.

Los elogios al Grupo Lanchafri, que presidía Miguel García Requejo, son unánimes y hasta el diario “Informaciones” de Madrid le dedica un amplio artículo. Entre otras cosas se decía: “Hablar del Grupo Lanchafri es tanto como hablar de entusiasmo, actividad y amor a la patria chica. La labor que viene haciendo en Almería y por Almería desde que fue fundado, es algo realmente admirable y digno de todo elogio. Donde haga falta resolver algo, por difícil que sea, que pueda traducirse en beneficio moral o material de aquella capital o de aquella región, allá está el Grupo Lanchafri”. Y agregaba el diario madrileño “Del interés con que estos muchachos ‘lanchafristas’ toman todo cuanto pueda –repetimos- redundar en favor de aquella bella capital andaluza, tenemos nosotros recibidas buenas pruebas en el año pasado, cuando por causas ajenas a nuestra voluntad hubimos de dejar a Almería fuera del itinerario. ¡Qué de cartas! ¡Qué de telegramas! ¡Cuántos ruegos se nos hicieron entonces! Fue una verdadera campaña para la conquista de la etapa. Y aquella campaña la hizo el Grupo Lanchafri. Un puñado de verdaderos deportistas, que estaban secundados -¿quién lo duda?- por toda la afición almeriense”.

Una ciudad volcada con la Vuelta

La ciudad, a pesar de la difícil situación que se vivía, estaba volcada con la Vuelta a España y eso contagiaba hasta en el exterior. De ahí que ‘Informaciones’ recogiera en más de una ocasión ese entusiasmo que se palpaba en el ambiente. No había otro tema de conversación en la capital y sus barrios, en las tertulias y reuniones. La muestra de que la sociedad almeriense era un hervidero en torno a la ronda lo puso de manifiesto el extraordinario programa previsto, el recibimiento, la convivencia durante la estancia del personal de la vuelta en Almería en la jornada de descanso y la despedida. Fueron momentos de gran dimensión para una capital pequeña como la nuestra. El deporte, como nunca antes, había conseguido una dosis de entusiasmo social sin precedentes. El tema económico se consiguió a base de aportaciones pequeñas, pero numerosísimas, con una incansable campaña bien orquestada por los periódicos de la época.

En abril se da a conocer el programa de actos con motivo de la vuelta. Para el 11 de mayo de 1936 estaba prevista la llegada de la etapa Granada – Almería (185 kilómetros), a las tres de la tarde; luego se daría un “lunch” para periodistas y directivos en la sede de la Asociación de la Prensa (calle Rueda López), donde también participaría la Asociación Profesional de Periodistas (esta actividad pasó después al día 12 de mayo); y a las 10 de la noche, en el Teatro “Cervantes, la Agrupación Artística “Poeta Sotomayor, representaría la obra “Rosa de Madrid”. El 12 de mayo, jornada de descanso, se celebraría una recepción a corredores en el Ayuntamiento; comida íntima al comité directivo y baile en el Círculo Mercantil. El día 13, a las 6 de la mañana, se tomaría la salida para cubrir la etapa hasta Alicante.

Manifiesto del Grupo Lanchafri la víspera de la llegada a Almería de La Vuelta.

La Vuelta, en medio del entusiasmo general: triunfo del belga Deloor

El 10 de mayo, víspera de la llegada de la ronda, el Grupo Lanchafri, que presidía Miguel García Requejo, y que llevaba todo el peso de la organización, publica en la prensa un manifiesto convocando a la ciudadanía para recibir a los participantes en la II Vuelta Ciclista a España, sobre todo en la meta instalada en el Parque Nicolás Salmerón. El llamamiento se publica en ‘La Independencia’, en su portada, y en ‘La Crónica Meridional’, página 3, de entrada.

La segunda edición de la Vuelta comprendía veinte etapas. Salida desde Madrid, con meta en Salamanca, Cáceres, Sevilla, Málaga, Granada, Almería (jornada de descanso), Alicante, Valencia, Tarragona, Barcelona, Zaragoza, San Sebastián, Bilbao, Santander, Gijón, La Coruña, Vigo, Verín, y Zamora, para concluir nuevamente en la capital de España.

El sueño se hacía realidad. Llegamos al gran día, el 11 de mayo de 1936. “La Crónica Meridional” del martes, 12 de mayo, a toda plana en portada y segunda página, recogía así el ambiente: “Tiempo ha que no habíamos visto el Andén de Costa y el Parque Nicolás Salmerón y, más tarde, nuestra espléndida Avenida de la República, tan repletos de público”, decía el editorial del diario con el nombre de ‘Nuestra bienvenida’. “La abigarrada muchedumbre que se congregaba en la zona marítima, y que desfiló luego por la avenida, dentro del mayor orden y con muestras inequívocas de complacencia, no pudo sustraerse a la atracción que suponía la llegada de los corredores que tomaban parte en la segunda vuelta ciclista a España”. También en las proximidades de la ciudad se “congregaron almerienses que se desplazaron en autos, siendo en la Venta Eritaña muy numerosa la concurrencia”. ‘La Crónica Meridional’, diario liberal independiente y de intereses generales fundado en 1860, catalogaba de “manifestación de entusiasmo” la protagonizada por los almerienses y en ese ambiente festivo daba la bienvenida a todos los que formaban parte de la ronda. Radio Almería también se sumó a la jornada con una emisión especial y convocando a los almerienses en el Parque desde una hora antes de la llegada.

La tribuna, según las crónicas, estaba “ocupada por bellas señoritas y numeroso público, así como también por numerosas autoridades”. ‘La Independencia’ afina un poco más y señala que en lugar preferente “Miss Prensa de Almería –se trataba de Conchita Ortell que fue designada ‘Señorita Prensa 1936’ en el baile de Carnaval organizado por la Asociación de la Prensa en febrero-, a la que se había provisto de un ramo de flores, destinado a ser entregado al corredor que llegara primero a la meta”. El destinatario fue el belga Deloor. También se acusó la presencia de dos bandas de música, la del Ayuntamiento de Almería y la de Cruz Roja, que “amenizaron las horas de espera y la de llegada”. El diario católico ‘La Independencia’ ofrecía la información en su página 2, ya que en la portada abría con estos titulares: “Don Manuel Azaña, segundo Presidente de la República. Don Augusto Barcia, se encargará interinamente del Gobierno”. ‘La Voz’, autodenominado diario republicano independiente, no informó en sus dos páginas del acontecimiento deportivo.

La etapa Granada – Almería se corrió en pelotón, excepto al final que un grupo de cinco corredores destacaron y disputaron el triunfo al sprint. Hasta Adra, el ritmo de la carrera fue rápido, pero a partir de ahí el sol hizo mella y los ciclistas se relajaron. Al salir de la provincia de Málaga, se retiró Vicente Trueba, que “se encuentra en malas condiciones”. Otra incidencia que cuentan las crónicas es cuando “al llegar al Palmer, el corredor Berrendero, cayó de la bicicleta, haciéndose tropezar a otros corredores que marchaban en el pelotón, resultando varios con lesiones”. Juan Berrendero Espinosa, madrileño, fue atendido en el Hospital Provincial “siendo asistido de una herida contusa de medio centímetro de extensión en la mucosa vestibular de la base nasal izquierda y erosiones y contusiones en ambas manos y piernas”, según el parte facultativo.

Llegaron 37 participantes de los 50 salidos de Madrid. El primero en atravesar la meta fue el belga Gustavo Deloor (Gustaaf era el nombre originario del corredor) que invirtió 6 horas 28 minutos y 39 segundos, a una media de 28´560 km/hora. Con el mismo tiempo se clasificaron Carretero, Fermín Trueba, Cañardo y Flaquer. Después, con un crono de 6 horas 45 minutos 43 segundos, según las crónicas de la prensa local, llegaron por este orden Molina, Cardona, Escuriet, A. Alvarez, Goenaga, Barrendero, Elys, Bailón, Acosta, Izquierdo, Salom, Esteve, E. López, González, Delio Rodríguez, Carrión, Cruz, Cabestreros, Castro, Valera, Trillo, Arias, Irigora, Pantoja, A. Bertola, Barral, Angel Bertola, A. Deloor, Schaefera, Erva y Ramos. Rezagado en el puesto 37 y último, a casi 7 minutos, Jardín.

La clasificación general tras esta etapa quedó encabezada por Gustaaf Deloor, seguido de Escuriet, el italiano Antonio Bertola, Berrendero y Barral. Deloor, que ya ganó la primera edición de la Vuelta, volvió a entrar triunfador en Madrid por segundo año consecutivo.

Portada de ‘AS’ del 18 de mayo de 1936 donde recoge la información del paso de La Vuelta por Almería, con todo lujo de detalles y fotografías de Albero y Segovia, algunas espléndidas, como esta.- Fuente Biblioteca Nacional de España (BNE).

Gran despliegue de ‘AS’, otra visión de la llegada: ‘Se produjo un terremoto

El semanario deportivo ‘AS’ de la Editorial Estampa, que se editaba en Madrid desde hacía cinco años, hizo un gran seguimiento literario y gráfico del paso de la Vuelta por Almería, con una visión bien diferente en lo deportivo a la que ofreció la prensa local. Su redactor – jefe, A. Díez de las Heras, enviado especial a la vuelta titulaba su crónica, que había transmitido por teléfono: “El ‘leader’ Gustavo Deloor ganó también la etapa Granada – Almería, a cuya llegada se produjo un terremoto”. Ya en la información escribe: “Pero tenía que pasar algo para que la última etapa andaluza no se catalogara sin pena ni gloria en el archivo de la Vuelta a España, y pasó al final. ¡Ojalá no hubiera pasado! A la llegada a Almería, donde no había lugar para otra cosa que para el suceso deportivo del ‘sprint’, se produjo un ‘suceso’ de índole muy distinta. Un ‘suceso’ que estuvo a punto de pasar a la jurisdicción de ‘La Linterna’. Imaginaos un largo paseo asfaltado –precioso, eso sí, adornado con palmeras y con el mar al lado-, en el que se había congregado un gentío inmenso, incalculable, contenido por la persuasión de unos guardias municipales. A la vista de ese paseo, los hombres decididos a intervenir en el ‘sprint’ final que había de decidir la clasificación de una etapa que los treinta y ocho corredores supervivientes (salvo el consecuente Jardin) terminaban en grupo, empezaron a tomar posiciones. Cañardo –nos lo ha dicho él- fue el primero en atacar, y a su rueda demarraron Gustavo Deloor, Carretero, Fermín Trueba y otros cuantos; el resto del grupo quedó separado unos metros. El público, en un movimiento que se explica en una multitud poco ‘entrenada’, pero que no hay manera de disculpar, por muy buena voluntad que se ponga en ello, invadió el paseo inmediatamente; dejó un angosto callejón, por el que el primer grupo llegó hasta la meta, pero ‘cerró’ inmediatamente detrás de ese grupo. Y allí fue Troya. Los corredores fueron derribados y del confuso montón fueron levantándose dificultosamente, magullados, heridos algunos, eligieron al azar entre las máquinas estropeadas y arrastrándolas o cargando con ellas a cuestas continuaron a pie hasta la llegada. No era fácil alcanzarla, porque, naturalmente, la muchedumbre, que ahora se había agrupado en torno a los primeros llegados, no se dejaba vencer así como así. Pero al fin la batalla fue ganada por los corredores y todo el mundo se quedó tan contento, porque en la tribuna de invitados había un ramillete de bellísimas señoritas y porque el divertido espectáculo estaba amenizado por una brillante banda de música”.

Crónica de la llegada a Almeria de la ronda de 1936, escrita por el enviado especial A. Díez de las Heras, toda una autoridad en ciclismo. Las fotos son de Albero y Segovia.- Fuente Biblioteca Nacional de España (BNE)

La crónica de Díez destacaba que entre los corredores derribados estaban Escuriet, “el español mejor clasificado, que recibió un fuerte porrazo en una cadera, y Berrendero, que se hirió el vientre con la palanca de un freno y se rompió inexplicablemente las narices ‘por dentro’”. Y, apostilla: “Pero, en fin, todo se arregló –narices, piernas, cuadros, ruedas, espíritus- y todos respiramos satisfechos al convencernos de que la Vuelta a España no había terminado en la sexta etapa”.

Por ‘AS’ sabemos que como consecuencia de los incidentes producidos por la aglomeración de personas en la meta “el Jurado acordó considerar llegados en un mismo tiempo (6 h. 28 m. 39 s.) a todos los corredores, aunque clasificando en primer lugar a Deloor. La colocación de los corredores ‘exaquo’ se ha hecho por orden de inscripción”. A Jardín, que entró rezagado, se le dio el tiempo que realmente hizo de 6 h. 45 m. 43 s.

Otro de los enviados especiales a la ronda, Rienzi, que también escribía para ‘La Voz’ de Madrid, relata en ‘AS’, en la sección “El retablillo” una anécdota entre periodistas, corredores y un aficionado almeriense al que gastaron una broma. Puede leerse en la ilustración siguiente.

En el mismo semanario ‘AS’ del 18 de mayo de 1936, en las páginas 4 y 5, otro de los enviados especiales, Carlos Rodríguez, que también contaba lo que sucedía en la ronda para ‘El Heraldo de Madrid’, realizaba una entrevista en profundidad al campeón español Escuriet, quien ya había estado en Almería preparando la carrera, y que era uno de los aspirantes a ganar la vuelta y a participar en el Tour de Francia. Escuriet cree, por sus declaraciones, “que los corredores españoles, de magnífica clase, viven una vida desordenada que les perjudica después en la ruta”. La entrevista a doble página se ilustra con espléndidas fotografías de Albero y Segovia donde se ve a Escuriet tomando un baño en el hotel y en otras a corredores en diferentes puestos ambulantes de leche, de pan o de piedra ‘silex’, durante la jornada de descanso. O bien, aparecen firmando autógrafos, haciendo turismo, arreglando sus bicicletas de competición e, incluso, limpiándose el calzado del uniforme ciclista con un par de conocidos limpiabotas locales. Son escenas que desconocíamos sobre los días en que la vuelta previa a la Guerra Civil permaneció en Almería y que dan una cumplida cuenta de la estancia y actividades que realizaron los que formaban parte de la caravana ciclista, integrándose perfectamente en la cotidianidad de la ciudad. Un reportaje gráfico excepcional que reproducimos tal y como lo presentaba ‘AS’.

Los periodistas, los agasajos y la gran fiesta del ciclismo

De cualquier forma, la ciudad vivió una auténtica fiesta del ciclismo, como pusieron de manifiesto todas las crónicas de los diferentes periódicos. Los almerienses, que deseaban la Vuelta desde su creación un año antes, se echaron a la calle para recibir a los ases del pedal y participaron activamente en la jornada de descanso de la ronda y en la de salida hacia Alicante.

Con la caravana venían prestigiosos periodistas deportivos del momento. Así figuraban, entre otros, Cueto, López Dóriga y Régulez, del diario “Informaciones”, organizador de la carrera; Ródenas, de “ABC”; Rienzi, de “La Voz” y ‘AS’; Díez de las Heras, de “AS” y “Ahora” y Carlos Rodríguez, de “El Heraldo de Madrid” y ‘AS’. También se desplazó un enviado especial del diario francés “París Soir”. Ellos fueron los encargados de transmitir el fervor del recibimiento y los acontecimientos de la venida a Almería de la ronda ciclista.

Díez de las Heras es el enviado especial de La Vuelta, también en 1936, autor de la crónica en el semanario deportivo.

El programa paralelo del que dio buena cuenta ‘La Crónica Meridional’ con anterioridad, comenzó el mismo día 11 de mayo, por la noche, con una velada en el Teatro Cervantes, en honor a periodistas y corredores. El público dispensó una gran acogida a los invitados y el acto comenzó con un homenaje de José Oña Oña a la memoria del “ilustre poeta almeriense Francisco Villaespesa y después la señorita Peligros Ramírez leyó una poesía de Álvarez de Sotomayor, dedicada también al poeta Villaespesa, recientemente fallecido”. A continuación, se representó la comedia de Fernández Ardavín, ‘Rosa de Madrid’, que “tuvo una brillante interpretación por el cuadro artístico de Sotomayor”.

Ya en la jornada de descanso, el 12 de mayo, a las 13 h., en la Casa Consistorial tuvo lugar un ‘lunch’ con el que la Diputación y Ayuntamiento obsequiaron a los participantes en la ronda, donde hubo numerosos discursos. Intervinieron el alcalde Ortíz Estrella; el presidente del comité deportivo de la vuelta; el representante del periódico madrileño ‘Informaciones’; y, por parte del Grupo Lanchafri, organizador local, el directivo José Gálvez Martínez, que también formaba parte del colectivo de periodistas. “El acto fue altamente simpático, quedando nuestros visitantes muy complacidos por las atenciones que recibieron”, según una gacetilla de ‘La Crónica Meridional’. Inmediatamente en la Venta Eritaña, a donde se trasladó la comitiva en automóviles, hubo una “comida íntima” ofrecida por el Grupo Lanchafri. Desde allí, a las 4 de la tarde, todos se trasladaron a La Alcazaba donde “visitaron detenidamente la Estación de Radio y otros departamentos, recibiendo una agradable impresión”.

Sede de la Asociación de la Prensa de Almería, en calle Rueda López, donde tuvo lugar un agasajo a los periodistas desplazados y directivos de La Vuelta. Fue el 12 de mayo de 1936, a las 6 de la tarde.

La sede de la Asociación de la Prensa, en la calle Rueda López, a las 6 de la tarde del mismo 12 de mayo, fue el marco de un “lunch” que los periodistas almerienses ofrecieron a sus compañeros y a los directivos de la vuelta. Los agasajados se desplazaron desde La Alcazaba a la sede del colectivo de periodistas dando un paseo, en medio del entusiasmo de los almerienses que vitoreaban a algunos de sus ídolos ciclistas. Tanto la Asociación de la Prensa, que se había fundado el 3 de mayo de 1931, como el sindicato de periodistas (Asociación Profesional de Periodistas, que se había constituido el 23 de junio de 1935) fueron los anfitriones. Asistieron autoridades locales y el acto sirvió para que la Asociación de la Prensa presentase una rifa ideada para recabar fondos con destino al Montepío de la Prensa. Se pusieron a la venta participaciones de 1 peseta para el sorteo de una casa valorada en 12.000 pesetas, coincidiendo con la lotería de Navidad de ese año. La Guerra Civil impidió el desenlace de esta campaña.

Un baile, en los salones del Círculo Mercantil, al que asistieron los corredores, periodistas y personalidades deportivas que acompañaban a la ronda, puso final a esta jornada de descanso. Destacaba una numerosa presencia de “distinguidas señoritas de la sociedad almeriense”, según reseñas de la prensa.

‘AS’ del 18 de mayo de 1936 ofrecía esta viñeta sobre el Giro que coincidía con la ronda española en fechas y que una de las jornadas tuvo numerosas incidencias.- Fuente Biblioteca Nacional de España (BNE).

Fue una jornada de auténtico relax y diversión para los participantes a los que aún les quedaban catorce etapas por cubrir. Algunos se dedicaron por la mañana a entrenar en las cercanías de la capital.

El día 13, a las 6 de la mañana, según ‘La Crónica Meridional’, o a las 5 de la madrugada, como indicaba ‘La Independencia’, los 37 ciclistas que llegaron a Almería tomaron la salida rumbo a Alicante. A pesar de lo temprano de la hora fueron muchos aficionados los que despidieron la Vuelta desde la avenida de la República donde se estableció la salida.

AS’, 18 de mayo de 1936, foto de Albero y Segovia, de los ciclistas de la II Vuelta a España a su paso por carreteras de Huércal Overa, camino de Alicante.- Fuente Biblioteca Nacional de España (BNE)

Más actividad en los días previos a la Guerra Civil

El paso de la ronda por la provincia despertó nuevas iniciativas. A los pocos días, el 3 de junio de 1936 se constituye un nuevo club, el Juventud Ciclista Almeriense, con sede en el bar “Colonial”. El 28 de ese mismo mes organizaron su primera carrera para seleccionar el equipo de Almería, que con cinco corredores nos tenía que representar en la II Reunión “Pro – Olimpiada Popular de Barcelona. Hubo dos pruebas más, los días 5 y 12 de julio. Unas jornadas después estallaba la Guerra Civil. Y aquella fiebre ciclista, que había despertado el paso de la Vuelta, se vio truncada. Aunque, por otra parte, bien es cierto, que toda esta actividad en torno al ciclismo llevó consigo el que muchos almerienses adquirieran bicicletas, el medio de transporte más utilizado durante la contienda civil en Almería, sobre todo por los jóvenes.

Almería en los intentos de rescatar la carrera en 1940

Pero el Grupo Lanchafri, el auténtico artífice de la venida de la ronda española a nuestra provincia en 1936, tras el paréntesis de la contienda civil, el 3 de agosto de 1939, se reorganiza capitaneado por Francisco Frías. Su mandato duró dos meses y medio, ya que el 11 de octubre se designó nueva directiva: Miguel García Requejo, que volvía como máximo mandatario de la entidad; Jesús Amézcua Carrillo, vicepresidente; Emilio Tapia Quereda (padre del periodista Joaquín Tapia), secretario y Manuel Ruiz Martínez, administrador. Poco a poco recuperan la actividad.

En febrero de 1940, el diario “Informaciones” de Madrid encarga al Lanchafri la organización de la llegada a Almería de una de las etapas de la III Vuelta Ciclista a España que preparaban. Sin duda basándose en la respuesta de público que tuvo el paso de la carrera por la provincia en 1936. Pero al final no pudo celebrarse, ya que el rotativo madrileño no encontró el apoyo suficiente como para hacer realidad la tercera edición de la carrera.

En 1941 el Parque pasa a llamarse de José Antonio. Continuaría siendo escenario de salidas y llegadas de pruebas ciclistas, entre ellas la de La Vuelta de 1941.- Foto L. Roisín. Fuente Biblioteca Digital de la Diputación de Almería.

Almería, en el itinerario de la III edición, ya en 1941: la excelencia

Fue en 1941 cuando La Vuelta pudo reaparecer por tercera vez, organizada por la Obra Sindical de Educación y Descanso, siendo Almería final de la etapa del 17 de junio, que partió de Málaga, tras un día de descanso. Los anfitriones locales fueron Educación y Descanso de Almería y la Unión Velocipédica Almeriense, que recibieron el encargo de organizar la llegada dado el entusiasmo por el ciclismo que seguía respirándose en Almería. El recorrido desde la ciudad malagueña transcurrió por la costa, entrando en nuestra provincia por Adra, y terminando en el Parque, en esa fecha denominado de José Antonio, donde, según la prensa local, cerca de la Cruz de los Caídos, que había entonces en la zona, se levantó una tribuna para autoridades.

Delio Rodríguez, ganó la etapa de Almería de la ronda de 1941.- Fuente AIHEC

El anuncio de la llegada a Almería se adelantó casi dos horas. Estaba prevista a las 14:50 h., pero el ritmo inicial de la carrera fue tan rápido, que la organización mandó un telegrama comunicando el adelanto a las 13 h. Y, al final eso no pasó, si bien el público se aglomeraba desde el mediodía en la entrada a la ciudad. La crónica de ‘Yugo’, aparecida el miércoles, 18 de junio de 1941, en la página 3, sin ninguna mención en portada, habla de que “mucho antes de esa hora –las 13-, la espléndida avenida de nuestro Paseo del Parque se hallaba invadida por una compacta muchedumbre ávida de testimoniar a los valientes ciclistas su aplauso y su admiración”. Y, a continuación, justificaba así el retraso en la llegada de los primeros ciclistas: “El calor pesado que tuvieron que soportar los corredores, lo penoso de la ascensión de algunas cuestas, las serias dificultades de Los Caracolillos, fueron factores que determinaron un retraso excesivo. Los primeros corredores empezaron a pisar la meta a las tres y media de la tarde. Sin embargo, el público no se impacientó ni se ausentó: el alarde deportivo realizado por los muchachos españoles y suizos bien merecía la pena de unas molestias más”. La banda municipal de música amenizó la espera y se instaló un servicio de megafonía desde donde “el delegado nacional de Educación y Descanso, camarada Sastre, pronunció unas palabras de salutación al pueblo y a la afición de Almería. Felicitó a los organizadores por el éxito obtenido y por el orden que alrededor de la meta observaba”.

La llegada fue en pelotón de dieciséis de los veinticuatro ciclistas que entraron en meta. Con un tiempo de 9 horas 1 minuto y 9 segundos venció al esprint Delio Rodríguez, seguido de Fermín Trueba, Jimeno, Antonio Martín, Ezquerra, Berrendero, Cano, Frantz Saladín, Botanch, Cabestreros, Escuriet, Izquierdo, Jabardo, Leturiaga y Santos. La general tras la etapa estaba encabezada por Trueba, Escuriet y Ezquerra, con una diferencia máxima de 6 segundos. A trece segundos del primero empezaron a llegar con poco intervalo, por este orden, Sancho, Bejarano, Abadía, Carrión, Campamá, Vaucher, Carretero, y Montes (éste en un tiempo de 9 h. 13 m. 32 seg.). La media de la etapa fue de 21 km a la hora y el líder hasta este momento era Trueba, seguido de Escuriet, Esquerra, Berrendero y Jabardo, por este orden. La ronda culminó el 6 de julio, en Madrid, con el triunfo de Berrendero, a quién acompañaron en el podio Trueba y Jabardo.

Delio Rodríguez, ganador en la meta de Almería de La Vuelta de 1941 y líder de la ronda en 1945.

En la tribuna, de manos de dos jóvenes almerienses, recibieron un ramo de flores los primeros ciclistas llegados, español, Delio Rodríguez, y extranjero, el suizo Frantz Saladín. Por la tarde, según cuenta ‘Yugo’, “el jefe de la expedición don Félix Martín, acompañado del delegado provincial de la Obra Sindical de Educación y Descanso, camarada Esteban, fue recibido por el Excmo. Sr. Gobernador Civil y Jefe provincial de Movimiento, camarada Rodrigo Vivar Téllez”. Después, Educación y Descansoobsequió a los corredores y elementos deportistas y representantes de la prensa que les acompañan, con un vino de honor en el Casino. Al acto asistieron distinguidas señoritas y camaradas de la Sección Femenina, que dieron la nota de delicadeza y belleza al mismo”.

Para la siguiente etapa Almería – Murcia, 18 de junio de 1941, a las 6 de la mañana, se dio la salida neutralizada desde la avenida del Generalísimo (Paseo de Almería), siguiendo por el Paseo del Parque y carretera de Ronda, en cuyo “puesto municipal” se dio la señal de salida tomando la carretera de Murcia.

Yugo’ recogía los elogios a la delegación de Educación y Descanso y a la Unión Velocipédica de Almería: “Tanto los directivos como los que toman parte activa en la prueba ciclista, expusieron su opinión de que en ninguna otra provincia se ha preparado la meta como se ha efectuado en nuestra ciudad. Nos complace recoger estas impresiones por lo que envuelven de reconocimiento de una feliz disposición ordenadora y de un alto espíritu deportivo”. Al parecer, eso deducimos por la prensa local y nacional, así como por el testimonio de algún testigo directo, en 1941 se consiguió la excelencia en la organización de la llegada. Sin duda aprendimos la lección de aquel desorden de 1936, catalogado por los enviados especiales de la prensa que seguían la carrera como ‘terremoto en la meta de Almería’.

De una u otra forma, los almerienses, el público, en general, y los aficionados, en particular, con sus muestras de exaltación y la masiva respuesta al paso de la Vuelta por Almería en 1936 y en 1941, incluso en los intentos de 1935, tuvieron un protagonismo absoluto. En ambas ocasiones, dispensaron un recibimiento multitudinario a los “ases” del pedal, sobre todo en la II edición, donde la “muchedumbre” incontrolada provocó el caos en la meta dado el entusiasmo despertado.

El nombre de Almería ha estado ligado estrechamente a los inicios de la historia de la Vuelta Ciclista a España, con un papel muy destacado. Al cumplir la ronda española 85 años y 75 ediciones, bueno era recordarlo.

José Manuel Román
Periodista

BREVES RESÚMENES HISTÓRICOS DE LAS TRES PRIMERAS EDICIONES DE LA VUELTA CICLISTA A ESPAÑA, SEGÚN LA PROPIA ORGANIZACIÓN DE LA RONDA ESPAÑOLA ( web http://historia.lavuelta.com/ )

Gustavo Deloor.

I EDICIÓN, 1935.- Las condiciones en las que se vieron obligados a competir los 50 participantes convirtieron en epopeya aquella primera edición de la Vuelta a España, ganada por el belga Gustaaf DELOOR, tras una enconada lucha con el español Mariano CAÑARDO, quien padeció todo tipo de desgracias que le impidieron ser el primer vencedor de la ronda hispana. Los ciclistas tuvieron que recorrer 3.425 kilómetros, divididos en catorce etapas, diez de las cuales superaban los 250 kilómetros. Y todo ello sobre bicicletas de hierro terriblemente pesadas, que sufrían continuos pinchazos y averías que debían arreglar los mismos corredores, quienes en ocasiones se veían obligados a finalizar las etapas en bicicletas de paseo cedidas por los espectadores. El lunes, 29 de abril de 1935, se inició la apasionante historia, cuya calidad se vio mermada ese año por la coincidencia de fechas con el Giro de Italia. Las primeras etapas se cobraron los abandonos de ciclistas como Antonio ESCURIET, Federico EZQUERRA, Luciano MONTERO y Fermín TRUEBA, lo que dejó a DELOOR y a CAÑARDO como únicos aspirantes al triunfo final. El belga se mostró más regular y se hizo con una merecida victoria, como demuestran los más de doce minutos de diferencia que hubo entre ambos. Sólo cuatro ciclistas españoles pudieron subir al podio como vencedores de etapa: ESCURIET, primer líder de nuestro país en la historia de la Vuelta a España, CAÑARDO, Salvador CARDONA y Antonio MONTES. No obstante, lo más importante ya estaba hecho. Se había puesto en marcha la Vuelta a España.

Final de etapa Almería – Alicante, en la vuelta de 1936.- Foto Albero y Segovia. Semanario ‘AS’. Fuente: Biblioteca Nacional de España (BNE).

II EDICIÓN, 1936.- La delicada situación social y política que vivía España estuvo a punto de impedir la celebración de la segunda edición de la Vuelta y hasta el mismo día de su comienzo no se pudo confirmar su inicio. El esperado duelo entre los dos primeros clasificados del año anterior, Gustaaf DELOOR y Mariano CAÑARDO, se vio truncado por una caída del español en la primera etapa. Un perro se cruzó en el camino de CAÑARDO y se fue al suelo, sufriendo múltiples heridas en las piernas y en la cabeza. Pese a ello logró llegar a la meta, aunque sus opciones de liderar la clasificación el último día ya habían desaparecido totalmente.
El belga ya no abandonó el liderazgo y se dedicó a ayudar a su hermano Alfons DELOOR para que consiguiera el segundo puesto en la general, algo que logró gracias a la involuntaria colaboración de Antonio ESCURIET, segundo clasificado hasta la penúltima etapa, en la que sufrió una terrible pájara que le relegó al quinto puesto de la clasificación final.
La victoria, segunda consecutiva, de DELOOR se vio revalorizada con la presencia de ciclistas de la calidad de Julián BERRENDERO, revelación en aquella edición, Delio RODRIGUEZ y Vicente y Fermín TRUEBA, quienes aumentaron el prestigio de la Vuelta a España.
Entre los españoles destacó, además de ESCURIET y BERRENDERO, Vicente CARRETERO, quien se reveló como el mejor esprínter de nuestro país y dejó como muestra cinco triunfos de etapa.

Julián Berrendero.

III EDICIÓN, 1941.- La primera Vuelta a España de la posguerra tuvo un absoluto protagonismo español. La II Guerra Mundial mermó considerablemente la participación extranjera y sólo cuatro corredores foráneos, todos suizos, tomaron la salida. Esta edición pasó a la historia, además de por el primer triunfo final de un español, por las doce victorias de etapa que logró Delio RODRIGUEZ, uno de los mejores esprínter que ha tenido nuestro país. No obstante, ese impresionante número de triunfos no fue suficiente para asegurarle un puesto entre los cinco primeros clasificados de la general. Julián BERRENDERO y Fermín TRUEBA deleitaron a los aficionados con un duelo espectacular, que mantuvo su interés prácticamente hasta el último día, y que se saldó finalmente con la victoria del primero, quien sentenció la carrera en una contrarreloj de 53 kilómetros, celebrada entre Gijón y Oviedo, y en la que aventajó en más de cuatro minutos y medio a TRUEBA. Fue un pinchazo lo que le hizo perder todas sus opciones ya que en aquella época pinchazos y averías debían ser reparados por los mismo corredores, quienes afrontaban las etapas provistos de una cámara de recambio.
La victoria del cántabro TRUEBA en la etapa reina de la Vuelta, con final en Santander, no fue suficiente para que se adjudicara el triunfo final, aunque le permitió liderar la clasificación de la montaña con un punto de ventaja sobre BERRENDERO.

Una de las fotos más espectaculares de la II Vuelta a España, que ofrecía el semanario ‘AS’ el 18 de mayo de 1936. Está captada cerca de Tabernas bajo una intensa lluvia. Autores, Albero y Segovia. Fuente Biblioteca Nacional de España (BNE).

Publicado por José Manuel Román

Periodista

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